2001: Una Odisea en el Espacio

2001 A 15 años de la muerte de Stanley Kubrick , toca comentar una de sus películas que marcó un hito por su estilo de comunicación visual, sus revolucionarios efectos especiales, su realismo científico y sus proyecciones vanguardistas. Nos referimos a 2001: A Space Odyssey (2001: Odisea del espacio) una película de culto del género Ciencia Ficción, estrenada en 1968. Esta aborda temas como la evolución humana, la tecnología, la inteligencia artificial y la vida extraterrestre. Se caracteriza por un notable realismo científico, por sus revolucionarios efectos especiales, sus ambiguas y surrealistas imágenes, el uso del sonido en lugar de las tradicionales técnicas narrativas y el mínimo uso del diálogo. La banda sonora incluye música de Richard Strauss Johann Strauss hijo y György Ligeti que acompañan las imágenes del espacio. Debido a la parquedad y concisión de los diálogos, ha hecho que muchos espectadores consideren incomprensible y difícil de entender la película de Kubrick. Y sus abundantes elipsis narrativas e incluso visuales producen en ocasiones cierta sensación de incoherencia. Pero esta incomprensibilidad e incoherencia son sólo aparentes. En realidad, toda la película tiene un claro y definido hilo argumental. Así lo demuestran los escritos del propio Arthur C. Clarke o de otros científicos que asesoraron a Kubrick durante la producción de la película, como el astrofísico Carl Sagan. Aunque la historia narrada en 2001: una Odisea del Espacio se ocupa de diversos temas, la misma se centra sobre todo en dos cuestiones fundamentales: la evolución de la conciencia y el contacto con civilizaciones extraterrestres. En este sentido, la película se inicia (antes aún de los títulos de crédito) con la perspectiva de algo que está despegando de la Luna y que desde ella se dirige hacia la Tierra. Se trata de una nave espacial extraterrestre. Sus tripulantes son quienes vienen sembrando los planetas de monolitos o “centinelas”, que sirven para balizar la existencia de formas de vida en el Universo y también para inducir en la vida un salto cognitivo. La película empieza cuando acaban de poner el monolito en la Luna y se dirigen a instalar otro similar en la Tierra: el momento clave, para la raza humana, en que van a inducir un salto evolutivo en las formas de vida terrestres. Es por ello que el monolito lunar que acaban de enterrar los viajeros planetarios, servirá para indicar a sus constructores cuando los pobladores de la Tierra, muchos millones de años más tarde, han alcanzado un nivel tecnológico que les ha permitido alcanzar su satélite. Por eso cuando es desenterrado, lanza un pitido insoportable: esta es la señal que se dirige hacia donde está “la puerta de las estrellas”, para indicar a quienes dejaron el monolito o “centinela”, que un nuevo salto evolutivo se ha producido en esa forma de vida que habita la Tierra. Llama la atención que los “extraterrestres” no aparecen representados en la película en ningún momento. Según cuenta Carl Sagan, cuando Kubrick le preguntó sobre el particular, se le respondió que se desconocía qué forma podría tener un extraterrestre si este existiera. Por ello, el único indicio de que se trata de una civilización amigable es que han construido un espacio en el cual los humanos se sientan a gusto, un dormitorio de estilo Luís XVI, donde en presencia de un nuevo monolito, el sobreviviente envejece y muere con aparente rapidez: en realidad, la conciencia del astronauta sufre otro salto evolutivo: el hombre pasa a un estadio superior de conciencia o inteligencia, se convierte en una nueva especie que supera a la Humanidad, igual que el hombre superó al mono. El nacimiento de esa nueva especie “superhumana” viene representado por el enorme feto que flota en el espacio al lado de la Tierra. De esta manera, la evolución de la conciencia vital ha dado otro paso más, alcanzado unas dimensiones supraterrestres; este nuevo salto evolutivo, este comienzo de otra conciencia superior a la anterior, viene de nuevo indicado por la música de fondo del Así habló Zaratustra de Strauss. 2001, una Odisea del Espacio inspiró en su momento a miles de personas a seguir carreras científicas afines con la astronaútica, la astronomía y la tecnología de la informática (Inteligencia artificial). Sus efectos especiales y sus vanguardistas elementos tecnológicos fueron un modelo a seguir para las siguientes películas y novelas del género de la ciencia ficción hasta el día de hoy.

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