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PEPSI VENDING MACHINE: Las máquinas expendedoras ya son parte de nuestra vida

PEPSI VENDING MACHINELos vemos en todas partes y ofreciendo infinidad de productos. Sin embargo, te has preguntado ¿dónde se originaron? Aunque os parezca increíble de creer, fue el Antiguo Egipto donde hicieron su aparición. En efecto, la primera máquina expendedora fue diseñada para dispensar agua bendita en los templos de Tebas y el alto Egipto. El autor de esta máquina fue Herón de Alejandría (ca.10–70 d. C.). Estas máquinas se encontraban en la entrada del templo y funcionaba con monedas de cinco dracmas. Se utilizaba para lavarse la cara y las manos antes de acceder al interior del recinto. Sin embargo, el verdadero desarrollo de las máquinas expendedoras nace con la revolución industrial, hacia 1880 en Londres (Inglaterra), donde se instalaron las primeras máquinas expendedoras modernas que vendían tarjetas postales. Ya en 1888 una compañía de chicles (Thomas Adams Gum Company) instaló en las calles y en los andenes del metro de New York máquinas dispensadoras de Chiclets Adams (conocido entonces como goma de mascar). Desde ese entonces hasta la actualidad comienzan a dar diferentes utilidades a las máquinas expendedoras, primero gracias al ingenio, y posteriormente al avance tecnológico y las innovaciones que se hicieron a partir de estas primeras máquinas. En 1920 aparecen las primeras máquinas expendedoras de bebidas, sirviendo en vasos desechables bebidas gaseosas. En 1926 se inventa la primera máquina expendedora de cigarrillos. La venta de bebidas gaseosas embotelladas en máquinas expendedoras de bebidas enfriadas con hielo, comienza en 1930. Asi, la compañia californiana Vendorlator Manufacturing Company incluyó en sus máquinas expendedoras por primera vez a Pepsi. Años más tarde se sustituirá el hielo por refrigeradores. El año 1946 va a ser el año que marque su despegue con la aparición de las primeras máquinas expendedoras de café caliente, las cuales tienen tal éxito que se extienden rápidamente por todo el mundo. En los años 50 aparecen las primeras máquinas expendedoras refrigeradas de venta de sándwiches. A partir del 1960 y hasta nuestros días la tecnología es quien va a marcar la historia de las máquinas expendedoras, permitiendo vender prácticamente cualquier tipo de producto bajo unas condiciones perfectas de calidad, conservación e higiene, y aceptando como medio de pago ya no solo monedas como en las primeras máquinas que aparecieron, sino también billetes y tarjetas de crédito. Las primeras máquinas expendedoras eran mecánicas, en que todo su funcionamiento es mecánico, sin intervención de ningún mecanismo eléctrico o electrónico. Eran máquinas sencillas, hoy prácticamente en desuso por las limitaciones que presentan. En cuanto a las electrónicas que sustituyeron a las primeras y tal como su nombre lo indica, cuentan con componentes electrónicos para su funcionamiento y necesitan de energía eléctrica. La principal ventaja de las máquinas expendedoras respecto a la venta tradicional es su disponibilidad en cualquier momento del día, mientras que entre sus principales desventajas cabe destacar la pérdida del contacto personal con el vendedor y la posibilidad de que el producto quede atascado y no se entregue al comprador. En relación a su funcionamiento, cuando se introduce una moneda o billete, la máquina expendedora revisa que sea de curso legal y, según el importe, la clasifica y coloca en diferentes compartimentos; así, se pueden reutilizar las monedas para devolver cambio y se facilita la recogida de monedas ya clasificadas y contadas. Para facilitar aún más la recaudación se intenta devolver a base de monedas pequeñas y acumular monedas grandes para conseguir retirar el menor peso posible. Esta “costumbre” que tienen las máquinas puede ser aprovechada para obtener dinero suelto: se introduce una moneda grande y se pulsa la tecla “devolver”; no devolverá la moneda introducida, sino dinero suelto. Hoy en día, sus fabricantes están en continua búsqueda para mejorar la experiencia del usuario con las máquinas expendedoras, tanto en el modo de dispensar el producto, como facilitar los modos de pago o incluso la forma en la que nos conectamos a la máquina a través incluso desde nuestro teléfono móvil.

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EL TELESCOPIO: Un instrumento que cambió el mundo

EL TELESCOPIODurante la década de 1970 la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA (National Aeronautics and Space Administration) abordaron un proyecto conjunto para diseñar y construir un telescopio orbital que permitiera la observación astronómica sin la distorsión que produce la atmósfera de la Tierra. El 25 de abril de 1990, cinco astronautas a bordo del transbordador Discovery colocaron el telescopio en una órbita a 612 kilómetros de la superficie terrestre. El citado telescopio fue bautizado con el nombre de Hubble, un astrónomo cuyas exploraciones en la década de los años veinte del siglo pasado penetraron profundamente en el reino de las nebulosas, desplazando gradualmente los límites del espacio explorado. De esta forma el ser humano pudo colocar en el espacio el ojo más preciso y sensible apuntando al infinito de nuestro Universo. Aunque nació con miopía por una aberración óptica debida a un error de construcción, la corrección de la misma nos permitió obtener imágenes del espacio, que jamás habríamos podido soñar. Pero dicho avance tecnológico no habría sido posible sin la inquietud científica de un astrónomo italiano cuatro siglos atrás. Su nombre: Galileo Galilei, quien el 25 de agosto de 1609 presentó al senado de la República de Venecia su primer telescopio, un instrumento que cambio para siempre la historia de la observación astronómica. Galileo había oído hablar de un nuevo invento que permitía ver de cerca los objetos lejanos y tomando como referencia el fabricado por el holandés Hans Lippershey, creó su propia versión. Construido en 1609, era un telescopio de refracción de 1,27 m. de largo, con lente convexa delante y una lente ocular cóncava. Lentes convergentes en las que la luz se refractaba, esa refracción en la lente del objetivo hacía que los rayos paralelos de un objeto muy lejano convergieran en un punto del plano focal, permitiendo observar los objetos lejanos mayores y más brillantes. Su primera versión tenía solo tres aumentos, pero no tardó en perfeccionarlo, llegando a conseguir hasta seis aumentos sin deformación de los objetos. Además era el único que podía obtener una imagen derecha gracias al empleo de una lente divergente en el ocular. Aunque era evidentemente mejorable, ya que la imagen obtenida sufría una aberración cromática, falta de foco y definición, supuso un crucial avance en la historia de la observación astronómica y un punto de inflexión en la vida de Galileo. El patricio florentino y matemático oficial de la Universidad de Padua, legó los derechos del instrumento a la República de Venecia, interesada por sus aplicaciones militares especialmente útil para los barcos. La creación de Galileo le consolidó en su puesto de Padua y puso fin a sus dificultades financieras. La demostración llevada a cabo en la cima del Campanario de la Piazza di San Marco, dejó absolutamente sorprendidos a los presentes. Esta creación acabó por cambiar su vida y por extensión la historia, ya que gracias a la innovación tecnológica y a las observaciones de los planetas, Galileo apoyó definitivamente la teoría heliocéntrica de Copérnico, cuya obra conocía muy bien De Revolutionibus Orbium Coelestium (Sobre las revoluciones de los orbes celestes), conocía muy bien. Y con su telescopio, la demostración científica de la tesis copernicana basada en la observación astronómica, no dejaba lugar a dudas, lo que termino enfrentándolo con la Iglesia, apoyando la teoría de que la Tierra giraba alrededor del Sol. Lo que para muchos era un objeto diabólico, para Galileo era una especie de regalo divino. “Doy infinitas gracias a Dios por haber sido tan bondadoso de permitirme solo a mí ser el primer observador de maravillas que se habían mantenido escondidas en la oscuridad durante todos los siglos anteriores” afirmó. Su telescopio contradecía a la Biblia y sus hallazgos científicos simbolizaron la ruptura con el mundo medieval, abriendo paso al método hipotético-deductivo, de la ciencia moderna. Galileo encontró en Johannes Kepler el apoyo científico que necesitaba. Ambos mantenían una convergencia científica, por ello a finales de 1610, Galileo le envió un mensaje cifrado en latín: “Haec immatura a me iam frustra leguntur o y” (“Esto ya había sido intentado antes sin éxito por mí”). Kepler que estaba acostumbrado a recibir anagramas cifrados de su colega toscano, supo al instante que Galileo había descubierto un nuevo hallazgo. De inmediato pidió a Galileo que le enviara la solución cuanto antes y, en enero de 1611 le envió otro mensaje cifrado. Un mensaje en el que alterando el orden de las letras y obteniendo con ellas nuevas palabras, se obtenían uno de los enunciados más enigmáticos y transcendentales en la historia de la ciencia moderna: “Cynthiae figuras aemulatur mater amorum” (“La madre del amor emula las figuras de Cynthia”). Al referirse a Cynthia, el toscano hablaba metafóricamente de Artemisa y por tanto de la Luna, mientras que la madre del amor era Venus. Por lo que en su mensaje quería trasladar a Kepler que Venus también cambiaba ligeramente sus fases, descubrimiento que bastaba para derrocar al sistema geocéntrico. Su descubrimiento fue publicado en 1613 y, varios religiosos se sintieron fascinados por los hallazgos, por la que la Iglesia decidió no intervenir en un primer momento. Pero aquellos descubrimientos incomodaban cada vez más a la Iglesia, que no veía con buenos ojos que sus observaciones ejercieran un poderoso influjo en el pensamiento teológico. Por ello intentando compatibilizar las nuevas observaciones con las Sagradas Escrituras, y dejando claro que la visión heliocéntrica era tan solo una hipótesis, advirtieron a Galileo que no se excediera demasiado en su defensa del copernicanismo. Galileo era católico pero sentía verdadero desprecio por los argumentos basados en el principio de autoridad. Su espíritu crítico y su búsqueda de verdad le llevaron al método observacional más lejano de la historia, manteniéndose firme en su teoría científica todo el tiempo que le fue posible. Pero la nueva astronomía que aportó su observación telescópica coincidía en muchos puntos con una cosmovisión pagana cuyo origen se remontaba a los pitagóricos, que guardaba demasiadas similitudes con las herejías contra las que había tenido que combatir hasta entonces la Iglesia. Hechos por los que en 1633, a pesar de la protección de los Medici, fue condenado por la Inquisición, siendo forzado a retractarse. Galileo es considerado el padre de la astronomía moderna y sus observaciones acabaron por ubicar nuestro lugar en el Universo. Aplicó al cielo los métodos de la ciencia, fue la primera persona que dirigió un telescopio hacia el espacio sideral. Durante ocho días estuvo observando la faz de la Luna, en hizo un dibujo en el que revelaba que nuestro satélite tenía en su superficie montañas y cráteres. La teoría aristotélica de la perfección de los cuerpos celestes (muy extendida entonces entre los académicos cristianos) quedaba echada abajo tras la observación del florentino. No en vano la serie de acuarelas de la Luna en distintas fases realizadas por Galileo a pie de ocular constituyen la primera representación realista de la Luna en la historia. Tras un año de observación se publicó en Venecia ‘Siderius nuncius’ (Mensajero sideral), la obra que contiene todas sus observaciones sobre nuestro satélite. Observó asimismo un cordón difuso de luz que se extendía en el cielo: acababa de descubrir la inmensidad de la Vía Láctea. Encontrando como descubrimiento más sorprendente el de los satélites de Júpiter. Tres estrellas errantes, pequeñas y brillantes, en las proximidades de Júpiter que giraban en torno al planeta y que no había contemplado con otros telescopios de menor potencia. Una evidencia que sirvió para convencerle de que el sistema heliocéntrico era una realidad científica. Actualmente dos de los telescopios construidos por Galileo que han sobrevivido hasta nuestros días, se pueden observar en el “Istituto e Museo di Storia della Scienza” en Florencia. Se puede asegurar que su telescopio fue el instrumento que cambió el mundo, porque partiendo de su genialidad el ser humano tuvo que reconsiderar innumerables teorías científicas, religiosas y filosóficas. Si bien el modelo de Galileo no tardó en ser sobrepasado por el diseño de su compañero Johannes Kepler, basado en dos lentes convexas, la visión de los satélites, planetas y la Vía Láctea, comenzó a cambiar con el telescopio de Galileo, el cual pudo ser acusado de hereje por ignorantes cegados por el integrismo religioso, aquellos que pasaron por alto que si hubo un ser humano cerca de Dios ese fue Galileo Galilei, que pudo contemplar su verdadero rostro: el Universo.

1962 LOCKHEED JETSTAR: El avión de Elvis Presley subastado en casi 400.000 euros

1962 LOCKHEED JETSTARUn Lockheed Jetstar de 1962, el lujoso avión que perteneció en su día a Elvis Presley, ha sido adquirido por un coleccionista anónimo por 384.644 euros. La subasta fue celebrada en California. Poco importaba el estado de conservación de la aeronave, que parecía más un pedazo de chatarra recién rescatada de las profundidades marinas que un jet privado con poco más de seis décadas de historia a sus espaldas. Una vez más, la mitomanía ha obrado el milagro de la enésima resurrección y devuelto a Elvis a los titulares de prensa con una cifra récord: la de los 384.644 euros que un coleccionista anónimo ha desembolsado por el avión que en su día perteneció al considerado Rey del Rock. Durante la subasta que se ha celebrado en California, los expertos en memorabilia de la casa GWS Auctions insistieron en el carácter ‘exclusivo’ de la pieza – a pesar del lastimoso estado en el que se encuentra – cuyo interior fue diseñado por el propio Elvis. El cantante no escatimó en gastos para el tuneado de su lujoso Lockheed Jetstar, que muy a duras penas mantiene hoy el lustre de los viejos asientos de terciopelo, la moqueta roja, las maderas nobles y las lámparas doradas que iluminaron sus viajes entre concierto y concierto. Durante los últimos 35 años, el jet privado de Elvis – quien murió el 16 de agosto de 1977 en Memphis – ha permanecido en una pista de aterrizaje de Roswell (Nuevo México), donde era visitado por un goteo incesante de curiosos y correligionarios del barítono de Mississippi. Aunque se desconoce la identidad del nuevo propietario, una cosa es segura: no podrá pilotarlo, pues el oxidado fuselaje está seriamente dañado, ninguno de los controles de la cabina funciona y, lo más importante, carece de motor. Como sabéis, el Lockheed Jetstar fue uno de los pocos aviones de su clase que permitía a los tripulantes caminar completamente erguidos por el interior de la cabina, por lo que el pasillo estaba ligeramente hundido con respecto al nivel de los asientos, que eran de grandes proporciones. Al respecto, un documental de National Geographic recoge algunas imágenes de Elvis en el flamante jet privado que compartía con su padre, Vernon Presley, durante una gira de conciertos por los Estados Unidos. Al menos el excéntrico que lo adquirió, podrá comprarse un traje como el de Elvis en una tienda de disfraces, si no lo tiene ya, y meterse entre las ruinas del avión a cantar sus recordados éxitos. Hay cada loco en el mundo…

MONOPOLY TRUMP: El juego mas deseado

monopoly-trumpDonald Trump es, quizás, uno de los pocos presidentes de los Estados Unidos que llega al despacho oval con un juego de mesa bajo el brazo. En efecto, el ahora recién elegido presidente en una de las más sucias campañas mediáticas en su contra por parte del establishment y la banca judía de Wall Street que se recuerde, tuvo el honor de ser el protagonista de un juego de mesa que salió al mercado estadounidense a finales de los años 90. El juego – llamado oficialmente Trump The Game – con una estética muy fiel a lo que eran los títulos del sector de la época, planteaba una mecánica simple y efectiva: amasar, en principio, la mayor fortuna posible para luego pujar por ciertos inmuebles y acabar convirtiéndose en el que más cartas Trump ha coleccionado. Esas cartas se usarían luego en una segunda parte de la partida, en una fase de negociación en la que el objetivo será adquirir cuantas más propiedades mejor, todo muy al estilo Trump, es decir, a lo grande. Y todo muy secreto, porque los jugadores no sabrán el valor de los inmuebles por los que han pujado hasta que los tengan en su poder. Al final acaba ganando el que más dinero haya logrado reunir. El juego, cuya portada brilla con la fabulosa melena rubia del magnate ha sido protagonista incluso de varios vídeos que han salido a la luz sobre todo en los últimos meses, coincidiendo con la campaña electoral. Trump The Game ha sido publicado por Milton Bradley y Parker en dos ediciones. Es un título preparado para tres o cuatro jugadores con partidas que se prolongan durante hora y media. Disponible en la tienda online Amazon, el juego alcanza en la actualidad un precio cercano a los 100 euros.

THE SOUND OF EARTH: El disco de oro de las Voyager ‘regresa’ a la Tierra por su 40º aniversario

the-sound-of-earthSin duda alguna, se trata de una buena noticia para los coleccionistas de vinilos. En esta ocasión se trata de una reedición muy especial del “Disco de Oro de las Voyager (The Sound of Earth), el mismo que Carl Sagan envió al espacio en 1977 a través de las naves espaciales Voyager. Como sabéis, se trata de un disco fabricado en oro que contiene piezas clásicas – como un movimiento del “Concierto de Brandenburgo” de Bach, arias de “La Flauta Mágica” de Mozart, la “Quinta Sinfonía” de Beethoven y el “Rito de Primavera” de Stravinsky – sonidos e imágenes de la humanidad y que deambula en el infinito universo en espera de que alguna civilización alienígena lo encuentre y sepa de nosotros. Se estima que tardará 40,000 años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar, por lo que se trata en realidad de un registro que muestre nuestra existencia humana en el complejo universo. En esta ocasión Ozma Records celebrará el 40 aniversario de este acontecimiento a través del lanzamiento de una increíble versión para coleccionistas, lo que significa que ahora podrás tener en tu colección el disco que podría ser lo único que quede de nuestra humanidad. Para ello, David Pescovitz, Timothy Daly y Lawrence Azerrad se han propuesto ’traerlo de vuelta’ a la Tierra. El disco, concebido como una suerte de una botella con un mensaje dentro para la infinidad del espacio, es todo un hito de la exploración espacial. Junto a los sonidos y las imágenes, contiene instrucciones para leer, entender y descifrar el disco y la localización del sistema solar y de la tierra, mensajes en morse, sonidos de animales, saludos en una gran diversidad de idiomas junto con este discurso del entonces presidente estadounidense Jimmy Carter: “Este es un regalo de un mundo pequeño, distante. Una muestra de nuestros sonidos, nuestra ciencia, nuestra imagen, nuestra música, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Estamos tratando de sobrevivir a nuestro tiempo para que podamos vivir en el suyo”. No hay, sin embargo fotos de la guerra, a pesar de ser una realidad de la humanidad, ya que no se quería enviar un mensaje que pudiera interpretarse como violento. Tampoco referencias a las religiones que pudieran comunicar divisiones o prejuicios. De momento, el regreso del disco de las Voyager depende su éxito en su campaña de crowdfunding, que avanza a buen ritmo. La copia del disco, que desde luego no será de oro, incluirá el audio original junto con un libro conmemorativo en edición para los coleccionistas. Eso si, los que quieran hacerse con uno de ellos, tendrán que desembolsar los casi 100 dólares que cuesta.


EL TANQUE DE GUERRA: Cien años en los campos de batalla

panzer-ivEs la gran bestia de la guerra terrestre, heredero del elefante que tanto hizo temblar a la falange de Alejandro y a las legiones romanas. El tanque, tenido durante buena parte del siglo XX como el arma decisiva de la guerra moderna, la combinación perfecta de movilidad, protección y potencia de fuego, y aún en el siglo XXI con un importante papel en los conflictos, cumple cien años. Un siglo de sembrar el terror con su artillería y sus orugas en los campos de batalla (como la famosa Blitzkrieg, la guerra relámpago de Hitler) pero también en las ciudades, donde su participación es clave en tantos golpes de Estado. Como sabéis, el 16 de septiembre de 1916 el tanque hizo su irrupción en la historia durante la batalla del Somme: eran los Mark I británicos, unas bestias extrañas con forma romboidal que parecían casamatas andantes, y que se presentaban como la solución al estatismo de la guerra de trincheras. H. G. Wells los había imaginado y descrito muy parecidos en un relato publicado en 1903 en el que los denominaba land ironclads, acorazados terrestres, aunque en su caso funcionaban a vapor, llevaban troneras y no marchaban sobre orugas. La aportación de los primeros tanques, pero habían llegado para quedarse: eran, sin duda, una inquietante realidad. Desde entonces, su presencia no dejó de multiplicarse y el carro de combate pasó a convertirse en uno de los grandes iconos de la violencia de la humanidad. Símbolo del poder militar y también político, el tanque, ha sido sujeto del arte, la literatura, el cine y los videojuegos, y se ha inmortalizado en imágenes arquetípicas arraigadas profundamente en la conciencia de la modernidad. Ahí están las columnas de panzers invadiendo Polonia en 1939, los T-54 soviéticos en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en el 68, los M 41 Walker Bulldog cercando el palacio de la Moneda chileno el 11 de septiembre de 1973, los Merkava israelíes asesinando indiscriminadamente a inocentes palestinos en las Intifadas, la columna de carros Norinco Tipo 69/59 chinos detenida ante un hombre solitario en la plaza Tiananmen en 1989, los Abram estadounidenses en el desierto iraquí en 1991. El tanque, asociado desde sus inicios a Behemot, la criatura sumeria de miembros como barras de hierro, era un largo sueño bélico de invulnerabilidad en movimiento que ya dibujó Leonardo da Vinci, pero, aunque hubo precedentes en forma de carretas y automóviles blindados, su plasmación real y efectiva no llegó hasta la I Guerra Mundial. Británicos y franceses lo desarrollaron paralelamente para romper las tablas con los alemanes en el devastado frente y fueron los primeros los que lo hicieron debutar. El Mark I fue desarrollado a partir de tractores agrícolas estadounidenses. Las orugas, patentadas por la firma Holts, ya habían probado su funcionalidad en terrenos escabrosos y Scott los había empleado en sus expediciones a la Antártida. El nombre de “tanque” proviene de los primeros prototipos camuflados bajo ese nombre como si fueran inofensivos depósitos de agua. La denominación se hizo popular. La primera aparición de los Mark I -de los 50 previstos solo pudieron atacar 20- en el campo de batalla en 1916, en el sector de Flers Courcelette del Somme, sorprendió a propios y extraños. “Eran enormes monstruos mecánicos, algo como no habíamos visto nunca”, describió un soldado inglés al verlos lanzarse hacia las trincheras alemanas. “Nadie sabía qué eran, excepto que eran de los nuestros”. Al desmoronar las paredes de una trinchera propia, un oficial trató de hacerlos detenerse golpeando el flanco de uno con su fusta. Desde el otro bando, un servidor de ametralladoras alemán los vio como “grandes monstruos de acero que se acercaban lentamente, dificultosamente, tambaleándose, oscilando, pero siempre avanzando”. Tras romper el frente, contó luego un prisionero bávaro, alguien gritó: “¡Qué viene el diablo!”. Los primeros tanquistas trataban de evitar los cuerpos caídos, pero pronto lo dejaron por imposible inaugurando una espantosa tradición de aplastamientos, que tendrá un sanguinolento rastro a través de la historia del carro de combate. El tanque propaga la muerte pero asimismo las tripulaciones están siempre bajo la amenaza de un final espantoso: los carros son susceptibles de devenir hornos y ataúdes de acero. En Cambrai, se perdieron 39 el primer día de ofensiva y uno de los “recuperadores” -una tarea muy desagradable- explicó que al abrir las puertas de la casamata de uno de los carros alcanzados e incendiados encontraron varios pares de piernas de pie, sin nada sobre ellas: el resto de los cuerpos de los tripulantes se había volatilizado. Curiosamente, los alemanes, que no habían confiado en los tanques en la primera (construyeron muy pocos, 22, los A7V Mephisto, con tripulaciones de entre 18 y 20 hombres) fueron los artistas del carro de combate en la Segunda Guerra Mundial, inmortalizando nombres como los de Rommel o Guderian. Combinados con la aviación y convertidos en elementos muy móviles constituyeron la columna vertebral de acero de la guerra relámpago. La guerra del 39 al 45 supuso la apoteosis del tanque, con la aparición de modelos tan carismáticos como terribles, entre ellos el Tiger, el Panzer y el T-34. Los alemanes, especialmente, desarrollaron tanques pesados asombrosos. La contienda vio las batallas de tanques más gigantescas y brutales de la historia, como Kursk, con millares de carros enfrentados (hasta seis mil según algunas fuentes). Los tanques medraron bien en la Guerra Fría. Jugaron un papel esencial en las guerras árabe-israelíes, menor en Vietnam (los M48), y luego han vuelto a verse en masse en la Guerra de Irak. Su papel en la guerra contemporánea, está por acabar de definirse, como lo está el de todo el armamento en un periodo de constante y acelerada transformación hacia la completa automatización (H.G. Wells los imaginaría ahora como drones terrestres). Pero sea cual sea su blindado futuro, en su siglo de historia el tanque ya se ha creado un lugar irreductible en nuestro imaginario, y en nuestras pesadillas.

MENUDA DIVERSIÓN: ¿Que tan bueno eres en el Juego de la Rana?

Juego de la RanaConocido en algunos países iberoamericanos como el juego del sapo, se trata de un juego de lanzamiento de precisión múltiple donde se intenta introducir un determinado número de fichas o discos en los múltiples agujeros que existen en la mesa de la rana. Algunos de ellos tienen obstáculos que dificultan la precisión del lanzamiento. La mesa es de madera, aunque también hay metálicas. En la parte superior tiene varios agujeros, en el centro una rana sentada con la boca abierta, delante de la misma un molino, a los lados dos puentes y dos agujeros, y por detrás tres agujeros. Las fichas son de acero. Las partidas se suelen celebrar a diez tiradas. Si la moneda entra en la boca de ahumada gana 500 puntos. Hay quienes le atribuyen el origen de este juego a una antigua leyenda Inca. En esta cultura los sapos eran venerados por sus poderes mágicos. En los días festivos se arrojaban piezas de oro en los lagos, siendo que si un sapo saltaba y comía la pieza, este se convertía en oro y se le concedía un deseo al tirador. En homenaje a tantos deseos hechos realidad, el Inca manda a construir un gran Sapo de oro, con el cual se divertía toda la realeza. Era un juego de suspenso y destreza, donde la danza y la alegría se mezclaban en un solo rito: PUKLLAY SAPU (jugar al sapo). Otros historiadores sostienen que hace miles de años en el Egipto de los Faraones ya se practicaba un juego similar al de “La rana”. Los egipcios practicaban varios juegos de salón, entre ellos “el juego de los ladrones”, que Martín Walker refleja en su obra “Los Egipcios”. Otro egiptólogo, M. Beltrán del Alisal, también da alguna pista acerca de este juego, que en algunos aspectos coincide con lo expuesto por M. Walker. Sea cual sea su verdadero origen, lo cierto es que en la época moderna, las mesas donde se practicaba el “juego de la rana” fueron unas de las principales diversiones que tenían los pasajeros en la cubierta de los grandes trasatlánticos de principios de siglo. Pero es en el norte de España, y sobre todo en Asturias, donde ‘El juego de la rana’ es más popular, su práctica era habitual en las sidrerías, donde era habitual que se realizaran competencias personales e individuales. Las reglas del juego de la rana son muy sencillas, ya que lo único que se premia es la puntería del jugador. En tanto que el reglamento es para aplicar en competiciones o encuentros cuyo objetivo es alcanzar premios o clasificaciones. La definición que sobre este juego da el Diccionario de la Real Academia Española, dice: “Juego que consiste en introducir desde cierta distancia una chapa o moneda por la boca abierta de una rana de metal colocada sobre una mesilla, o por otras ranuras convenientemente dispuestas’. Es decir, que la finalidad del juego es lanzar unas pequeñas fichas metálicas, haciendo puntería, y meterlas por la boca de la pequeña rana de metal. Las principales cualidades que deben reunir quienes practican el juego, son buena vista, buen pulso y mucha serenidad. En algunos campeonatos se juega sólo con la rana, y la puntuación es fácil, cada ficha que entra por la boca de la rana vale 1 punto o tanto, y las demás cero puntos, ganando el jugador o equipo que sume mayor número de puntos o tantos al final de la partida. Pero si se juega de forma más recreativa con una mesa que tiene varias opciones la puntuación es: Rana 50 puntos, Molinete 25 puntos, Puentes: 10 puntos y agujeros 5 puntos, sumándose los que se vayan consiguiendo en cada tanda de 10 fichas. La mesa generalmente es de madera, aunque también hay metálicas. Sobre ella se colocan, en el centro una rana sentada con la boca abierta, delante de la misma un molino, a los lados dos puentes y dos agujeros, y por detrás tres agujeros. Las fichas son de acero. Cada jugador lanza 10 fichas por tirada. Se suman los puntos obtenidos según dónde se metan las fichas, Rana, Molinetes, Puentes Agujeros. En cada partida, cada uno de los participantes juega diez tiradas y el que acierta más veces, gana. Hoy lucha por sobrevivir en un mundo cambiante pero siempre se encontrará uno, listo para que usarlo y pasar un momento de diversión.¿no os parece?

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