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DE PARIS A CONSTANTINOPLA: Un viaje por el Expreso de Oriente

THE ORIENT EXPRESSEste 2020 cumple 137 años y hay que ser potentado para sacar un pasaje en el viaje entre la capital francesa y la del antiguo Imperio Bizantino que toma seis días con todo incluido: cuesta 15.000 libras por persona y ya se pueden reservar cabinas dobles para septiembre del 2021. También tiene recorridos más cortos pero igualmente lujosos. Como en la novela de Agatha Christie, The Orient Express es sinónimo y máxima expresión de la edad dorada del ferrocarril. Como no necesita presentación, ya que apareció en numerosos filmes, es oportuno repasar su leyenda y el lujo que brinda ¿vale? Para sacar un pasaje, se puede optar por los tickets para el próximo mes de septiembre, cuya cabina doble (coche cama) tiene un costo de 15.000 libras por persona para el viaje París -Constantinopla, de seis días con las comidas incluidas. Este legendario tren pertenece en la actualidad a la empresa Belmond, que es parte de la compañía LVMH que gestiona productos de lujo. Pero antes de esto, The Orient Express fue testigo de hechos históricos como la firma un armisticio previo al Tratado de Versalles en 1918 o caída desde una de sus ventanillas del presidente francés Paul Deschale en 1920. Asimismo, el rey Carol II de Rumania huyó de su país durante la sublevación de la Guardia de Hierro en 1940 en uno de estos trenes, llevándose consigo dinero, joyas, cuadros y todo cuanto pudo. Durante la II Guerra Mundial estuvo fuera de servicio, ya que a pesar de los esfuerzos de los alemanes de que continuase funcionando, era constantemente saboteado por el enemigo. Tras la contienda, diversas celebridades volvieron a cruzar el continente en la ruta original. Claro que esos vagones dejaron de prestar servicio y, aunque el que atraviesa hoy Europa mantiene el lujo de los años ’30, volvió a resurgir de sus cenizas transformado en el Venice Simplon Orient Express a partir de 1982. Además del clásico recorrido París-Constantinopla, que únicamente se efectúa una vez al año en el mes de septiembre, ofrece otros, como el que transita entre Venecia y Londres en dos días y una noche (por 2.435 euros), visitando cuatro países: Italia, Austria, Suiza, Francia y Reino Unido. También cuenta con variantes que efectúan paradas en Praga y Budapest. Todo en este tren trata de mantener la idea original de su creador, Georges Nagelmackers: lujo y extravagancia. 18 vagones completamente restaurados de los años ’20 y ’30 componen el convoy: 12 coches cama, 3 restaurante, un vagón bar y 2 extra para almacenamiento y alojamiento del personal. Las cabinas, que constan de un gran sofá, un asiento y una pequeña mesa plegable, se transforman en cómodas habitaciones durante la noche, mientras los viajeros disfrutan de una exquisita cena en el vagón restaurante. Para mayor confort, la gran suite está equipada de una enorme cama doble, sala de estar, baño privado y ducha. Un mayordomo por coche se encarga de atender cualquier requerimiento a bordo y de servir a media tarde el té con pastelitos o el desayuno de la mañana directamente en la habitación. Entre los viajeros hay diplomáticos, banqueros, aristócratas, empresarios, artistas exitosos y algún escritor para quien quizás en este viaje prenda la inspiración. Cabe destacar que Venecia, desde donde parte el convoy, no está escogida al azar. El tren más célebre del mundo debía salir de la ciudad más romántica de Europa. En el interior se sirve champagne mientras la charla con los otros pasajeros es una constante. El tren discurre junto a los Dolomitas, la gran cordillera alpina que se extiende por el norte de Italia. La comida se sirve en dos turnos en sus tres restaurantes de lujo: Cote d’Azur, Etoile du Nord o el L’Oriental, con un menú de tres platos entre los que se incluye langosta gratinada sobre crema de caviar y puré de patatas. De postre, una selección de quesos franceses y pastelitos. La lista de vinos es amplia, pero no están incluidos en el precio del pasaje. Así se llega a Innsbruck (Austria), donde la mayoría de los pasajeros desciende para estirar las piernas y tomar una foto de su elegante casco antiguo que se visita en un alegre paseo. De nuevo en el tren, a partir de media tarde se requiere rigurosa etiqueta para celebrar la velada. Hay una cena de gala camino a Zúrich (Suiza). El piano suena en el coche bar mientras los pasajeros esperan la hora de la cena tomando un cóctel, como el Guilty 12 que12 ingredientes secretos que representan a cada uno de los asesinos de la trama de Asesinato en el Expreso de Oriente de Agatha Christie. Los viajeros al despertar deben presionan un botón de llamada para avisar al mayordomo de que les sirva el desayuno, que se toma en los compartimentos. El sol comienza a colarse por la ventana y el tren efectúa su entrada en la Gare de l’Est. Es el final de trayecto para algunos pasajeros, mientras otros continúan camino hacia Londres. Se reanuda el traqueteo de The Orient Express. Sobre las 11 de la mañana se sirve un delicioso brunch. Los camareros, vestidos de manera impecable, se contorsionan para evitar que los platos o bandejas aterricen en el suelo. El placer de comer también entra por la vista y la cubertería de plata y la vajilla inglesa juegan un papel primordial. A las 13.30 se llega a Calais (Francia), donde descienden todos los pasajeros para cruzar el canal de la Mancha en un micro de apoyo que espera en la misma estación. Tras pasar por la aduana británica, los pasajeros vuelven a subir al autobús para el trayecto final. Llegados al extremo inglés, un grupo de músicos ameniza la espera mientras aparece el British Pullman, donde se hace la parte final del viaje. Es un convoy de coches de estilo art dèco, rescatados y restaurados de la edad de oro de los ferrocarriles británicos. Son 11 coches y cada uno tiene su historia. A las 5 en punto se sirve el té acompañado de broches de pollo, sándwiches de salmón ahumado y trufa, delicias de solomillo asado, queso y pasteles dulces, todo elaborado por Claire Clark, una de las mejores chefs pasteleras del mundo. Cuando se deja atrás la campiña británica y se ven algunos autobuses rojos de dos pisos, es la señal de que se está entrando en la emblemática Victoria Station de Londres. Fin de un viaje inolvidable.

POLIGRAFO: ¿El infalible detector de mentiras?

POLIGRAFOPodemos agradecerles a la proliferación de series policiales el haber hecho de conocimiento público la existencia y el uso del polígrafo, también conocido como detector de mentiras. La génesis del polígrafo puede encontrarse en la prueba de presión arterial sistólica que invento el psicólogo estadounidense William Marston, cuyos resultados fueron estudiados por el canadiense John Augustus Larson para construir en 1921 el primer polígrafo propiamente dicho en la Universidad de California y fue usado por primera vez por el Departamento de Policía de Berkeley, este sistema tenía en cuenta tanto la presión arterial como la respiración. Un dispositivo mejorado por su colaborador Leonarde Keeler fue ya comprado por el FBI en 1939 y sirvió como prototipo para los modernos polígrafos. Cabe recalcar que el polígrafo es un instrumento médico de registro, que rastrea la actividad fisiológica de una persona y que tiene su origen en el sistema nervioso autónomo. Esto es lo único que hace. No indica si una persona miente o no. Es decir, no cualquiera que tenga en su poder el instrumento puede saber si una persona miente o no, sino que necesita tener los conocimientos suficientes para poder descifrar lo que los registros quieren decir. Hoy, pasado 65 años de su creación, el polígrafo se sigue utilizando, evaluando tres indicadores: corazón, respiración y conductividad epidérmica. La tasa y profundidad de la respiración de la respiración son medidas por los neumógrafos que envuelven el pecho del sujeto. La actividad cardiovascular es evaluada por un brazalete pera la presión sanguínea, mientras que la conductividad de la piel es medida a través de electrodos colocada en la punta de los dedos del sujeto interrogado. Este tipo de polígrafo es comúnmente conocido por su uso como supuesto detector de mentiras sin validación científica alguna, pese a su credibilidad en la cultura popular y algunas entidades estatales y privadas. Su repetida incapacidad para detectar a espías notorios a lo largo de décadas y las investigaciones al respecto realizadas por instituciones de alto prestigio como la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos o la Asociación Estadounidense de Psicología con resultados negativos, entre otros factores, han hecho que la comunidad científica los considere un fraude y una forma de pseudociencia. A pesar de estos serios cuestionamientos, el polígrafo tiene un uso más amplio en los organismos de inteligencia y de policía, sobre todo en los EE.UU. y otros países de su área de influencia, donde se ha utilizado para determinar si una persona miente o no. En este caso se sustenta en la hipótesis de que las respuestas fisiológicas de una persona cambian de forma medible cuando miente. En Europa se usa fundamentalmente en la asignación de algunos puestos de trabajo por parte de empresas privadas y algunos organismos de seguridad. En los EE.UU. se usó como prueba de descargo a favor del sospechoso. Hay que enfatizar que el polígrafo no es un instrumento que detecte mentiras por sí mismo, ya que no está diseñado para eso, sino para medir el cambio de flujo de corriente que se transmite a través del dedo índice de cada mano y la placa del dedo: solamente detecta las respuestas fisiológicas del organismo. Estas reacciones son interpretadas por personas u ordenadores siguiendo un método que carece de validación científica. Los nuevos polígrafos digitales son usados actualmente por agencias gubernamentales como el U.S. Secret Service, FBI., CIA., DEA., policías locales, fiscalías etc., así como por gabinetes privados de investigación, a la vez que son denigrados por la Academia de Ciencias y en general las organizaciones científicas, dado que siguen basándose en el mismo mecanismo de operación incorrecto. No debe sorprender por ello que muchos científicos de todo el mundo se han rebelado contra su utilización por los organismos de seguridad y las entidades privadas, debido a su falta de fiabilidad. Existen varios factores que sugieren la suspensión completa del uso del polígrafo, por no cumplir como una prueba completamente científica. Uno de ellos es la llamada “entrevista”. En la entrevista el examinador debe primero tratar de ganarse la confianza del examinado, haciéndole preguntas que en ocasiones no vienen al caso. Pueden comenzar desde la niñez e ir aumentando de tono hasta inducirle la idea de que su vida no ha sido tan “honrada” como cree. El examinador comenzará a profundizar en el caso que se le presenta y si lo considera necesario puede aumentar el tiempo de “entrevista”. El tiempo aproximado de entrevista debe ser de tres horas, pero el examinador puede aumentarlo a seis o más horas o hacer sesiones de varios días. Esto se parece más a un interrogatorio ilegal en ausencia de abogado utilizando técnicas convencionales de presión, manipulación y coerción psicológica con la excusa del detector de mentiras que a un examen científico para detectar el engaño. Como podéis notar, a pesar del rechazo de la comunidad científica al uso del polígrafo, aun sigue siendo utilizado, vaya uno a saber hasta cuando.

ESTUFA DE PELLET: Un diseño tradicional y acogedor

ESTUFA DE PELLETLlega Diciembre y también el frío. Que mejor ocasión para referirnos en esta oportunidad a las estufas, que produce el calor que nos ayuda a combatirlo. Como sabéis, no todas las casas poseen chimeneas, pero podemos “tenerlas” en tamaño compacto con variados diseños y si eres amante de lo retro que mejor que una estufa de pellet, la opción más ecológica y eficiente. Funcionan – como su nombre lo indica – con pellets, un material con alto poder calorífico y baja emisión de CO2. Pero antes de referirnos a ellos ¿que os parece si antes nos enteramos de cómo se originaron las estufas? Primero era el espacio, luego el humo, posteriormente los olores… Tuvieron que pasar muchos años de desarrollo tecnológico, para que se pudiera usar la estufa de la cocina cómodamente. Tres piedras y unas cuantas ramas secas concibieron una fogata la cual hizo posible cocinar los alimentos. Así nació el fogón, que durante varios siglos predominó en todo el mundo. Posteriormente, en el S.XVII, se le unieron el adobe y el ladrillo, naciendo las primeras estufas de piedra que consistían en una cámara alimentada con carbón o leña. Éstas realizaban dos funciones primordiales: cocinar y proporcionar calor a las viviendas. Pese a ello, tenían una desventaja: ocupaban un espacio muy grande dentro de la casa y el humo que emitían era muy molesto. Por ello, la búsqueda insaciable de mejorarla continuó en la línea del tiempo. Benjamín Franklin, en el S.XVIII perfeccionó las estufas cerradas de leña con un modelo de hierro que guardaba más calor con menos combustible. La estufa de Franklin sólo cumplía con la función de calefacción para los hogares; modelos posteriores fueron disminuyendo en cuanto a dimensión, pero aún representaban un peligro inminente por estar hechas de hierro. Todas usaban leña como combustible; sin embargo, ante la escasez debida a la sobreexplotación, su precio ascendió, lo que condujo al uso de otros recursos naturales como el gas. Durante el Siglo XIX comenzó la era de las estufas de hierro usadas para cocinar y no sólo como calefacción. Eran máquinas enormes, provistas de tubos de escape conectados a una chimenea con una instalación para calentar agua. El inglés James Sharp patentó la primera estufa de gas propano, la cual no tuvo mucha aceptación debido a que se consideraba a dicho gas un combustible venenoso con potencial explosivo, y se creía que era capaz de desvirtuar el sabor y textura de los alimentos. Tuvieron que pasar varios años para que estas creencias cambiaran, con lo que comenzó el sistema de suministro de gas en las grandes ciudades. Aunque las estufas a gas funcionaban de manera eficiente, el olor que despedían era muy fuerte; los avances en química permitieron un derivado de gas más aceptado: el queroseno. A principios de 1900, los productores comenzaron a esmaltar y forjar el hierro para las estufas, lo que facilitaba su limpieza. En 1922 se integraron encendedores automáticos para las parrillas, y con el tiempo se redujo considerablemente su tamaño y se integraron hornos en la base. Los materiales y la tecnología para su mejora fueron cambiando: se hicieron presentes el acero inoxidable, los termostatos que regularan la salida de gas butano en las parrillas, focos y vidrios instalados en el horno para permitir la visión del interior, sistemas de convección avanzada y sistemas inteligentes de auto limpieza. Al mismo tiempo (a principios del Siglo XX), los inventores británicos R. E. Crompton y J. H. Dowsing diseñaron una estufa eléctrica para uso doméstico que consistía de un alambre de alta resistencia enrollado en una placa rectangular de hierro; el alambre conducía electricidad y calor al mismo tiempo. Los modelos se perfeccionaron con materiales como níquel y cromo para alcanzar temperaturas más altas. Elementos ligeros como la arcilla refractaria sustituyeron a las placas pesadas de hierro, lo que hizo posible la primera estufa eléctrica portátil. No tardaron en aparecer modelos perfeccionados de estufas eléctricas, y dos de los más notables fueron el de 1906, debido al inventor Albert Marsh, de Illinois (EE. UU.), cuyo elemento irradiante, de níquel y cromo, podía alcanzar temperaturas al rojo blanco sin fundirse; y la estufa británica de 1912, que sustituyó la pesada placa de hierro en la que se enrollaba el alambre calefactor por un elemento ligero de arcilla refractaria, con lo que se consiguió la primera estufa eléctrica portátil realmente eficaz. Posteriormente llegaron las primeras a gas, pero tuvo que pasar un tiempo para que se innovara el modelo y se creara una más cómoda y ligera que a la vez no contaminara al medio ambiente. Y así se llegó a la estufa que conocemos hoy en día. En cuanto a las estufas de pellet, existen modelos compactos, diseñados para optimizar el espacio. Asimismo, pueden encenderse manualmente o mediante un encendedor automático. La pieza de ignición se asemeja a la bobina de calefacción eléctrica de un encendedor de cigarrillos. La mayoría de los modelos tienen encendido automático y pueden equiparse fácilmente con termostatos o controles remotos. Además adaptándose a los nuevos tiempos, hay estufas con conexión wifi, para controlarlas desde el móvil ¿Qué más se puede pedir?

HERMES: El frustrado transbordador espacial europeo

HERMESComo recordareis, a finales de los años 80 la agencia espacial europea (ESA) estaba desarrollando el transbordador espacial Hermes (el mensajero de los Dioses), que debía estar operativa para 1995. Se trataba de un proyecto liderado por Francia que suscitaba todo tipo de recelos en el resto de socios de la agencia, pero eran los años de la construcción europea y el eje francogermano, así que nadie se atrevía a cuestionar seriamente la viabilidad de un avión espacial que debía garantizar a Europa el acceso independiente al espacio y no depender de la NASA. El desarrollo del Hermes coincidió con la puesta en marcha del proyecto de la estación espacial estadounidense Freedom (la posterior Estación Espacial Internacional) en la que Europa debía participar con el módulo Columbus. Pero Francia también mantenía buenas relaciones en materia espacial con Rusia. En 1982 Jean-Loup Chrétien se convirtió en el primer francés en el espacio y en la primera persona de Europa occidental que viajó al espacio a bordo de una nave espacial rusa. La política de la perestroika de Gorbachov favoreció aún más el clima de colaboración entre ambos países y en 1987 se propuso que el Hermes volase a la estación espacial rusa Mir, que había sido lanzada el año anterior. Para entonces la pequeña lanzadera europea había sufrido numerosos cambios de diseño y objetivos, así que la posibilidad de realizar misiones adicionales a otra estación espacial además de a la Freedom y la posible miniestación europea MTFF podía servir para afianzar los apoyos políticos al Hermes fuera de Francia. En 1989 y 1990 se produjeron varios encuentros oficiales entre Glavkosmos – la organización rusa encargada de comercializar los vuelos espaciales fuera de Rusia – con la ESA europea y el CNES francés. Como resultado de los mismos se acordó desarrollar un traje extravehicular conjunto que podría usarse tanto en la futura estación Mir 2 como en el transbordador ruso Burán y el Hermes. La escafandra sería conocida como EVA-2000 y luego como EVA Suit 2000. Del mismo modo, luego de varias idas y venidas, el traje intravehicular que usarían los tres astronautas del Hermes sería la escafandra Strizh del Burán y se emplearía en conjunción con el asiento eyectable K-36RB, aunque con modificaciones europeas. Para viajar a la Mir, el Hermes iría equipado con un módulo propulsivo diferente al que debía llevar para sus misiones a la plataforma MTFF o a la estación Freedom. El motivo es que la estación rusa se hallaba en una órbita mucho más inclinada (56º) y, por lo tanto, menos favorable energéticamente. La fecha de la primera misión del Hermes a la Mir fue retrasándose y no se esperaba que tuviese lugar antes de 1999, pero para entonces Rusia planeaba tener lista la estación Mir 2. A finales de los 80, e incluso luego del derrocamiento de la dictadura comunista en Rusia en 1991, la ESA estrechó más y más sus relaciones con la industria aeroespacial rusa en un desesperado intento por salvar el programa Hermes. Lamentablemente, debido al cuantioso coste que significaba para la agencia espacial francesa, el Hermes sería cancelado en 1992 -curiosamente, el mismo año que el programa Burán – así que nunca pudimos contemplar la imagen de los astronautas europeos descendiendo del Hermes luego de realizar una misión a la estación Mir… ni a ninguna otra. Es una lastima que ello sucediera. La Hermes se pensó como un transporte reutilizable de bajo coste con capacidad para cuatro personas como máximo y un mínimo de equipo, y 3000 kg de suministros como máximo. El peso total de la nave con tripulación, combustible y carga no debería superar las 20 toneladas, carga máxima que puede llevar la versión más potente del cohete Ariane 5. La tripulación contaría con soporte vital para permanecer en el espacio un máximo de 7 días. Pese a que el proyecto fue cancelado, la idea de una nave espacial reutilizable de pequeño tamaño que pueda ser llevada a una órbita baja por un único lanzador (sistema más sencillo que el programa estadounidense) sigue vigente. Me pregunto ¿Algún día Europa logrará ser independiente en el campo espacial?

MENUDA OBSERVACIÓN: ¿Porque las alcancías tienen forma de Cerdito?

alcancia¿Se han preguntado alguna vez porque la alcancía que uno tenia de niñato tenía la forma de un cochinillo? Debo confesar que nunca antes me lo hice, pero ahora si me entro la curiosidad por averiguar a que se debía esa particularidad. Incluso recuerdo que un banco regalaba cochinillos cuando abría una cuenta de ahorros en ella. Mi cerdito siempre estaba rebosante y lo mejor de todo es que no tenía que romperlo para sacar alguna moneda, ya que a diferencia de otros modelos, su base es removible y bastaba con darle vuelta y sacar todas las que quería. Como sabéis, la figura del cerdo ha sido durante mucho tiempo el símbolo del ahorro por excelencia. Se han utilizado desde tiempos antiguos para inculcar ideas de ahorro y de gasto a los crios, quienes podían insertar fácilmente las monedas en la ranura que tiene en la espalda, pero para sacarla el cerdo debía ser quebrado o roto (en la mayoría de los casos) para que sea recuperado, forzando con ello al niño a justificar su decisión de romperla. En bueno recordar que en la antigua China, el Cerdo siempre ha estado asociado a la riqueza y la abundancia. Es más, una teoría afirma que las alcancías con forma de cerdito se originaron durante la dinastía Qing, entre los siglos XVII y XX. En China los cerdos son animales sagrados y forman parte su horóscopo (precisamente el 2019 es considerado el Año del Cerdo) donde según la descripción, las personas que nacieron bajo su influencia tienen modales y gustos lujosos. Por ello, se dice que la gente comenzó a diseñar sus alcancías con la forma de este animal para almacenar su dinero. Hay quienes que afirman que el origen de la alcancía se encuentra en la Inglaterra del siglo XV, donde se fabricaban recipientes con un material de arcilla rosa llamado pygg, donde se guardaba el dinero. Dado que la palabra “pig” significa “cerdo”, poco a poco se le fue dando forma a este recipiente de arcilla, la forma de un cerdo. De esta manera, a los recipientes con forma de cerdito utilizados para guardar monedas, en Inglaterra se les llamó, y se les sigue llamando, piggy banks, que es un juego de palabras ya que pronunciado significa banco de arcilla o banco cerdito. Con el tiempo, el origen del nombre de la arcilla quedó en el olvido y se transformó en el nombre del animal. Además de ello, en Europa el cerdo tenía un significado de previsión para el futuro. Si se poseía algún cerdo siempre era un recurso para poder venderlo vivo, para matarlo y vender su carne, o para aprovechar la carne bien conservada y alimentar a toda la familia durante todo el año. En cualquiera de los casos el cerdo simbolizaba un seguro para los tiempos venideros, y si se poseía más de un cerdo llegaba a simbolizar riqueza y prosperidad. Este simbolismo del cerdo puede ser otra explicación para la forma de cerdito que se les daba a las alcancías. Volviendo a los clásicos cerditos, solo me queda agregar que estos se han convertido en un objeto coleccionable, con variaciones que se venden incluso como piezas de arte moderno. Con el tiempo han surgido varios modelos de alcancías pero ninguno tan entrañable como la de los cerditos que en pleno siglo XXI continúan con su labor de atesorar monedas. Larga vida a los cochinillos.

LEGO: Una historia que inspira a superar los límites

LEGOLa prehistoria del ladrillo más famoso del mundo se ubica en 1932, con la puesta en marcha de una fábrica familiar en el corazón de un ‘pequeño bosque con abejas’. Eso es exactamente lo que significa Byllundt —ahora Billund—, la localidad danesa donde empezó a construirse el relato de LEGO. Aquí vivía Ole Kirk Christiansen, padre fundador del ahora imperio, carpintero y ebanista de oficio, con su esposa Kirstine y sus cuatro hijos: Godtfred, Gerhardt, Karl y Johannes. El mismo año que Christiansen abrió su taller de carpintería, Kirstine murió. Él entonces empezó a fabricar juguetes de madera para intentar distraer a sus hijos de la pena. Y lo logró. Los niños se divertían tanto con ellos que decidió probar suerte y dedicarse a la fabricación de estos. ¿Por qué no? Christiansen era muy minucioso en su trabajo, y la calidad de sus productos no pasó inadvertida en el mercado local, que pronto se vio invadido de patitos y carritos de madera de excelente acabado. Toda la familia se involucró en el negocio, pero fue Godtfred el más interesado en participar. Había empezado a los 12 años como aprendiz en el taller, y, aunque solo asistió a la escuela primaria, llevó varios cursos de artesanía. A fines de los treinta, cuando aún no cumplía 20 años, creó nuevos diseños de carritos y otras piezas. Así se convirtió en la mano derecha de su padre, y en el responsable de que la compañía creciera. Los Christiansen avanzaron con constancia, dedicación y compromiso, aun en plena Segunda Guerra Mundial, o cuando el negocio se enfrentó a libros de cuentas en rojo, o incluso la devastación total tras el incendio de su fábrica en los cuarenta. Hubo que volver a empezar. El impulso para regresar luego del desastre fue también el inicio de la historia que ahora conocemos. En 1947, buscando nuevos rumbos para el negocio, Christiansen padre conoció una máquina de inyección de moldes para producir bloques plásticos de construcción. Si bien esto era una novedad para él, la compañía británica Kiddicraft, también dedicada a los juguetes, ya trabajaba con ella desde la década anterior. En 1939, Hilary Page, fundador de Kiddicraft, solicitó una patente para lo que él llamó toy building blocks, un juguete de construcción basado en cubos de madera tradicionales, pero hechos de plástico con un interior hueco y cuatro postes en la parte superior. Aunque los Christiansen empezaron trabajando con este modelo, luego introdujeron mejoras a los cubos, y los convirtieron en ladrillos de perfecto encaje automático. Esto dio pase, en pocos años, a la elaboración de un sistema estructurado de construcción que desafiaba la imaginación de los niños para crear diversas formas con las piezas disponibles. El modelo del ladrillo fue patentado en 1958. Ese mismo año Ole Kirk Christiansen murió de un infarto al corazón. Godtfred Christiansen tomó las riendas de la compañía tras la muerte de su padre, y es bajo su mando que esta creció de manera definitiva e imparable. En 1962 se incluyeron ruedas – sumando movimiento al juego – y en 1964 se presentó el primer producto con manual de construcción. En este tránsito los bloques fueron ampliando su oferta en cuanto a tamaño y posibilidades. La pasión del público tendrá un hito en 1968, con la inauguración del primer parque Legoland del mundo, ubicado, por supuesto, en Byllundt. Al abrir una oficina de ventas en los Estados Unidos en 1975, la historia de la familia que fabricaba juguetes de madera cambió definitivamente. Los niños que crecieron armando sencillas figuras de camioncitos con ladrillos son ahora los adultos que se maravillan ante la minuciosidad necesaria para encajar pequeñas y versátiles piezas y armar complejos barcos piratas. Además, otro acierto de la marca ha sido asociarse con franquicias para desarrollar productos exclusivos con figuras de Avengers o de Star Wars. Así, el Halcón Milenario o la Estrella de la Muerte son de los productos más cotizados. Por cierto, LEGO es la abreviatura de dos palabras danesas, leg godt, cuyo significado es ‘jugar bien’. Superando desde el 2015 a Mattel como la mayor juguetera mundial de ventas, la empresa mantiene su sede social en Billund, cuenta 7800 empleados y está presente en más de 130 países.

CREEPSHOW: Un clásico del terror que vuelve como serie de TV en el 2019

CREEPSHOW‘Creepshow’ una deliciosa antología que unía comedia y terror estrenada en 1982 con Stephen King y George A. Romero como grandes impulsores del proyecto – con una secuela en 1987 y una tercera entrega en el 2007 – resurge como una serie de televisión avalada por Greg Nicotero, quien ya se encargó de los efectos de maquillaje de la segunda entrega, y quien acaba de cerrar un acuerdo con el servicio de streaming Shudder para dirigir, producir y supervisar artísticamente la serie. Conviene recordar que Shudder es una plataforma propiedad de AMC especializado en thrllers, obras de suspense y propuestas de terror. Nicotero se encargará de realizar el primer episodio y la idea es que cada nuevo capítulo sea rodado por un director diferente. Está previsto que ‘Creepshow’ llegue a Shudder en el 2019, aunque todavía es demasiado pronto para anunciar una fecha concreta. El que sí ha querido expresar su entusiasmo ante el proyecto ha sido el propio Nicotero: ‘Creepshow’ es un proyecto muy cercano a mi corazón. Es uno de esos títulos que abraza el verdadero espíritu del terror… las emociones y escalofríos celebradas de sus auténticas formas artísticas; ¡el cómic traído a la vida! Me honra continuar esta tradición siguiendo el espíritu en el que fue creada. Como sabéis, ‘Creepshow’ nació en 1982 como un homenaje a los cómics de terror de los años cuarenta y cincuenta que tanto DC como EC editaban con plena libertad antes de la creación del Comics Code Authority que regularía desde entonces el contenido que podía aparecer en las páginas de los tebeos americanos. Con títulos clave como ‘House of Mistery’,’Vault of Horror’ o ‘Tales from the Crypt’ aquellos cómics habían encendido la imaginación de unos jóvenes Romero y King hasta tal punto que tomaron la determinación de rendirles pleitesía en un filme que refleja de forma fidedigna la espléndida mezcla entre humor negro y caústico y terror “a lo bestia” que plagaba las páginas de las citadas cabeceras. Con tal idea en mente, y queriendo trasladar al espectador sentado en la butaca de cine la sensación de estar leyendo una de esas revistas que tanto habían marcado a varias generaciones de lectores, Romero y King deciden vertebrar la cinta a través de varios segmentos completamente independientes, unidos por transiciones animadas de la revista ficticia ‘Creepshow’ volando por un típico vecindario de los suburbios de cualquier ciudad norteamericana y con un prólogo y un epílogo centrados en un chaval – Joe Hill, el hijo de King y autor de la imprescindible ‘Locke & Key’, una de las mejores series de cómic que se editan actualmente – obsesionado por la misma que hará lo que tenga que hacer para poder seguir leyéndola. Contando con un reparto relativamente estelar para el modesto presupuesto que maneja la producción, por los “capítulos” de ‘Creepshow’ veremos pasearse a nombres de toda índole, desde intérpretes con carreras completamente asentadas que poco o nada tenían que ver con el género de terror como George Kennedy, Leslie Nielsen, Hal Holbrook, E.G.Marshall o Viveca Lindfors a actrices como Adrienne Barbeau, musa del horror y el fantastique ochentero en títulos tan indispensables como ‘La niebla’ (‘The Fog’, 1980) o ‘1997: rescate en Nueva York'(‘Escape from New York’, 1981), ambas del maestro Carpenter, pasando por caras por aquél entonces casi desconocidas como las de Ted Danson o Ed Harris, ambos en uno de sus primeros papeles para la gran pantalla tras una dilatada carrera televisiva. De tremendo éxito en su año de estreno – considerada un sleeper generó una taquilla de algo más de 21 millones de dólares para los 8 de presupuesto con los que había contado -,’Creepshow’ conocerá dos secuelas cinco y veinticinco años más tarde. La primera, fechada en 1987 y aun con la implicación de Romero, que cederá la labor de dirección a un tal Michael Gornick, y King, aunque ahora no con historias originales, atesora todavía en sus tres historias parte del encanto que se deriva de su predecesora, consiguiendo que el filme vuelva a ser un éxito de taquilla. Lo mismo no se puede decir, en ningún aspecto que queramos considerar, de la muy olvidable segunda secuela del 2007, un sub-producto carente de imaginación y editado directamente en formato doméstico en el que se nota la ausencia de los dos creadores originales, siendo inmerecedora portadora del nombre de ‘Creepshow’, una producción que siempre estará completamente atada a su tiempo y que, no obstante, sigue mostrándose igual de simpática hoy, a como lo hizo a finales de 1982. Han pasado 36 años de su estreno marcando una época y hoy se anuncia su regreso, para alegría de muchos que lo extrañaban, quienes esperan que Shudder busque ir en esa misma línea. Ya solamente falta que acierten con los guionistas y que cada director sepa imprimir su sello a cada uno de los episodios.

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