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KODAK SUPER-8: Lo retro ha vuelto

Kodak Súper-8Comienza el 2016 y Kodak ha anunciado en la reciente CES (la Feria de Electrónica de Consumo de Las Vegas) el retorno del Súper-8. En efecto, este formato, que alcanzó su momento cumbre en la década de los 70, fue automáticamente hundido por la aparición de la cinta magnética (VHS) en los años 80 y Kodak no había vuelto a producir una cámara de este tipo desde 1982. “Es un ecosistema perfecto para rodar”, afirma Jeff Clarke, director ejecutivo de la empresa. “Aprovechando el 50 aniversario del Super 8, Kodak está aportando nuevas oportunidades para disfrutar y apreciar este producto audiovisual como medio”, añade. Ahora una nueva generación de creadores en busca de nuevas formas de expresión audiovisual ha recuperado este formato y Kodak les ha puesto en las manos un producto que ya se consideraba parte de la historia. Como sabéis, antes de que lleguen los teléfonos móviles, antes de las GoPro, había cámaras de vídeos dedicadas a grabar, y no tenía uno que ser un gran productor para crear contenidos. Vale, a muchos nos pilló la explosión de las cámaras de cinta para bodas, bautizos y comuniones, pero años atrás hubo otro fenómeno llamado ‘Super 8’ un formato basado en película de ocho milímetros que Kodak puso en el mercado en 1965 con la intención de que más gente tuviera acceso a la grabación. Los contenidos quedaban registrados en un cartucho, y la calidad, suficiente como para inspirar a futuros cineastas. Han pasado más de 50 años, la película está muerta a nivel doméstico, y queda relegada a unos ámbitos muy especiales. Pero parece ser que Kodak quiere aprovechar ese tirón que tiene lo retro -, y para eso se ha asociado con el estudio de diseño de Yves Béhar y le han dado forma a una cámara que no pierde la esencia de lo que era una clásica Súper 8. Al margen del aspecto, la misión de Kodak y FuseProject – el departamento de diseño de Yves Béhar – no es la de únicamente crear una cámara de película hoy en día, también había que introducir tecnología actual de alguna forma. Por lo pronto nos encontramos con baterías intercambiables, puerto USB, micrófono que graba en una tarjeta SD, un visor LCD, y la posibilidad de grabar en cinco velocidades diferentes: 9, 12, 18, 24 y 25 imágenes por segundo. Para dar más juego las lentes son intercambiables, y la óptica que viene de serie sería una Ricoh 6mm, o si prefieres un zoom, hay un Ricoh 6-48mm. Es bueno que hayan elegido un tipo de montura como C mount, así no faltarán lentes. En la mano, la cámara tiene un acabado profesional, robusto y de generosas dimensiones. Está construida para ser una herramienta, y es complicado reducir dimensiones si todavía debe haber espacio ahí dentro para un cartucho y mecanismos. No hay todavía nada claro sobre precios y fechas, aunque adelantan que debería costar unos 1.000 dólares, con la esperanza de que vaya bajando en sucesivas generaciones o tiempo de vida de la cámara, hasta llegar a unos 400 dólares. Todavía alto pero asequible para un público menos especial.

KODAK: La caída del gigante de la fotografía

Sus cámaras y películas han captado el nacimiento de tres siglos, los rincones de conflictos armados y el vertiginoso avance de la tecnología que ahora podría firmar su epitafio. Kodak, un ícono de la fotografía de 131 años, está al borde la quiebra. En efecto, la dramática situación de la empresa que sentó las bases de la fotografía con la invención del carrete en 1888, se acentuó después de que The Wall Street Journal publicara un informe que señala que Kodak se está preparando para acogerse al Capítulo 11 del Código de Bancarrota de EE.UU. Y es que después del liderar el mercado durante un siglo, la empresa comenzó a ser rebasada por firmas nuevas que se adaptaron más rápidamente a la fotografía digital. A pesar de que Kodak transformó sus productos y abrió nuevos mercados, la alarma saltó el año pasado cuando sus directivos anunciaron que necesitaban recaudar US$500 millones para seguir operando en el 2012. Haciendo un poco de historia, después de que George Eastman inventara la palabra Kodak – una adaptación del sonido que producía su primera cámara – la empresa comenzó a crecer rápidamente al punto de ser conocida como el gigante amarillo. Su evolución iba al ritmo del siglo XX: en 1900 presentando su primera cámara hecha de metal, la Folding Pocket – que ilustra nuestra nota – al precio de US$1; en 1957 la Brownie Star, una minicámara pionera de las digitales de la actualidad y la emblemática Instamatic de la que se vendieron más de 50 millones de unidades. Luego llegó la fotografía digital. La empresa se iba transformando pero la competencia era cada vez más feroz. En el 2005 Kodak anunció que dejaba de fabricar película en blanco y negro y en 2009 hizo lo propio con su película en color más famosa, la Kodachrome, tras 74 años de producción. .La situación se agravó el año pasado y es que en el tercer trimestre del 2011 la compañía reportó una pérdida de US$222 millones, su novena caída trimestral en los últimos tres años. La crisis económica de la empresa es tan evidente que la organización de los premios Oscar que, durante la última década se han entregado en el Teatro Kodak de Los Ángeles, estudia abandonar el recinto en 2013 por los problemas de la empresa. Y es que Kodak acordó pagar US$75 millones durante 20 años para tener su nombre en el teatro y recuperar el esplendor de su imagen. Sin embargo, su situación se recrudece y se venderán los derechos a otra empresa. Una muestra más de que el final está cerca y solo es cuestión de tiempo antes de que Kodak pase a formar parte de un pasado que no volverá.

La Estatuilla del Oscar también tiene su Historia

Venga, no pensarían que me iba a olvidar hablar de ella, mas aun cuando este domingo se realizará la ceremonia de la entrega de los premios de la Academia en el Teatro Kodak de Los Ángeles, a las películas consideradas como las mejores del año, y en las cuales se hace entrega de una estatuilla en reconocimiento a su labor. Su figura representa a un caballero armado con una espada que aguarda de pie sobre un rollo de película con cinco radios. Cada radio simboliza una de las cinco ramas originales de la Academia: actores, guionistas, directores, productores y técnicos. Creada en 1928, esta estatuilla fue diseñada por Cedric Gibbons, director artístico de Metro Goldwyn Meyer, aunque fue el artista George Stanley quien la esculpió. El Oscar mide poco más de 34 centímetros y pesa unos cuatro kilos. Siempre ha mantenido el mismo diseño, aunque ha sufrido algún cambio a lo largo de su historia. De entrada, el material con el que se fabrica: en sus orígenes, la estatuilla era de bronce macizo bañado en oro, pero poco después pasó a elaborarse en una aleación que permitía darle un acabado pulido. Entre 1942 y 1944, los Oscar se fabricaron excepcionalmente en yeso: eran tiempos de guerra… Una vez superada la crisis, sus dueños pudieron cambiar esos premios temporales por las clásicas estatuillas doradas. Por otra parte, las figuras no siempre han llevado número de serie en la base. Empezaron a ser numeradas en 1949, y se tomó el nº 501 como punto de partida. Cada año se fabrican entre 50 y 60 estatuillas: las que no cumplen todos los controles de calidad son partidas y fundidas de nuevo. Se calcula que para fabricar un Oscar se necesitan 12 personas que tardan unas 20 horas en elaborarla. En cuanto a su nombre, en un principio no lo tenía y tanto la prensa como la gente de la industria se referían a ella como “la estatuilla de la Academia”, “el trofeo dorado” o “la estatuilla al mérito”. Dicen que fue Margaret Herrick, bibliotecaria de la Academia y más tarde directora ejecutiva, quien “bautizó” a la figura como Oscar. Al parecer, Herrick comentó que el caballero de la espada le recordaba a su tío Oscar, y desde entonces la Academia empezó a referirse a ella de esa manera. El nombre se hizo popular en 1934, cuando Sidney Skolsky lo usó en su columna periodística para hablar del premio a la mejor actriz para Katharine Hepburn, aunque la Academia no lo empleó de forma oficial hasta 1939. Finalmente esperemos que quiénes lo ganen este domingo realmente lo merezcan porque últimamente los galardonados han sido motivo de controversia que …. ya te digo.

KODAK BROWNIE : Un regreso del Pasado

Hace un par de días llego a mis manos una antigua cámara: la Brownie Kodak,model D. Su peculiar forma rectangular llamo mucho mi atención, tanto así que la adquirí a precio de regalo y eso que se encuentra en perfecto estado de conservación. Quien me lo vendió – sabedor de mi afición a los objetos antiguos – dijo que lo hacia porque estaba necesitado y aprovechando esa circunstancia se la compre a buen precio -para mi – ya que al ofrecerle desdeñosamente un par de billetes le dije ¿lo tomas o lo dejas? Y el no tuvo otra opción que aceptarlo. Ahora que esta en mi poder pude revisarlo detenidamente y note que tiene todas sus piezas originales por lo que será fácil restaurarla completamente, ya que – con la excepción de la correa con el cual se llevaba al hombro de la cual carece y pienso reponerla – no le falta nada. Como es sabido , la Brownie es el nombre de una popular y reconocida larga serie de sencillas y cómodas cámaras de bajo precio hecha por Eastman Kodak. El Brownie popularizó la fotografía de bajo costo e introdujo el concepto de la cámara instantánea. Si bien la denominación comercial de la caja de brownies cambiaba a menudo, sus características técnicas eran idénticas. Existieron cinco modelos que fueron producidos hasta 1967. Con controles sencillos y sacadas al mercado en 1900 al precio inicial de $ 1, estaba destinado a ser una cámara que cualquier persona podría utilizar. Gracias a esa particularidad se vendieron millones de Brownies , las cuales eran muy utilizadas tanto por fotógrafos aficionados como por todos aquellos que deseaban inmortalizar un momento único en sus vidas . Han pasado muchas décadas desde su creación y el destino quiso que llegara a mí. Enhorabuena.

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