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SÍMBOLOS DE AÑO NUEVO: ¿De donde viene la tradición de comer lentejas?

lentejasCada país, cultura o religión tiene un modo distinto de celebrar la llegada del nuevo año. En Italia, por ejemplo, la tradición para la noche de Fin de Año (‘Notte di Capodanno’) es comerse un sabroso plato de lentejas. Se trata de una costumbre muy extendida y asociada a los buenos recuerdos en familia de quienes la siguen. Esta peculiar tradición de comer lentejas tiene relación con el hecho de desear suerte y riqueza para el año venidero, y se remonta a la Roma Antigua. Los romanos, hace siglos, regalaban por estas fechas un pequeño bolso de cuero para atarlo a la cintura, y que estaba lleno de lentejas. Este producto ha sido una de las primeras legumbres cultivadas por el ser humano, y entre los griegos y los romanos era un producto muy querido y cocinado. Pero la razón de que ese pequeño bolso atado a la cintura llevara lentejas – teniendo en cuenta su forma redonda y aplastada – era el deseo de se convirtieran a lo largo del año en muchas monedas, ya que era un símbolo de prosperidad. Siglos más tarde, los romanos de hoy, al igual que muchos otros italianos, siguen creyendo en esta simpática tradición que traspasó fronteras y hoy es seguida en otras partes del globo. En efecto, la gran emigración de italianos hacia el continente americano del siglo XIX llevó consigo sus tradiciones, entre ellas el servir lentejas en Fin de Año, motivo por el que hay tantos países latinoamericanos en los que también es costumbre comerlas en esta fecha para asegurar la abundancia en las mesas en el año que se inicia.ano-nuevo-2017

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SÍMBOLOS DE AÑO NUEVO: La curiosa historia de los fuegos artificiales

fuegos-artificialesComo no podía ser de otra manera, los fuegos artificiales se originaron en la China hace 2,000 años y está relacionada con la invención de la pólvora. La leyenda más conocida es que se originó por accidente cuando un cocinero chino que trabajaba en una cocina al aire libre mezcló carbón, ácido sulfúrico y nitro (todos productos conocidos en la cocina de esa época). La mezcla se quemó y cuando fue comprimida en un tubo de bambú explotó. Desde entonces, a los fuegos artificiales se les atribuyo el poder de evitar a los espíritus malignos y los fantasmas, que eran ahuyentados con los estallidos que originaban. Precisamente el Año Nuevo chino es un evento muy popular que se celebra con fuegos artificiales los cuales se dice que sirven para ahuyentar a los malos espíritus y traer el bienestar y la buena suerte a quienes nacieron bajo su influjo. Generalmente se acredita a Marco Polo de traer el conocimiento de la pólvora a Europa en el siglo XIII, donde se le dio uso con fines militares, como cañones y armas de fuego. Los italianos fueron los primeros en producir la pólvora con esos fines y los alemanes no tardaron en seguir su ejemplo, siendo en Nüremberg donde se alcanza un mayor adelanto científico. De otro lado, los ingleses también estuvieron fascinados por los fuegos artificiales que fueron muy populares durante el reinado de Isabel I, quien incluso nombro a un responsable para que se encargue especialmente de la realización de esos eventos. Merece destacarse que los fuegos artificiales fueron monocromos hasta el siglo XIX, ya que se utilizaba el sodio casi en exclusiva. Se necesitaron determinados adelantos químicos para introducir los vivos colores que disfrutamos hoy. Los fuegos artificiales tienen una importante presencia en la vida actual, ya que se utilizan en celebraciones de todo tipo, especialmente las que se llevan a cabo en diversas ciudades del mundo la noche del 31 de diciembre para saludar la llegada del Año Nuevo, iluminando el cielo con sus luces de colores. Asimismo, el avance de la tecnología ha marcado un punto clave en este arte y es que ahora (a diferencia de sus inicios en que todo se hacia manualmente) mediante un ordenador se puede programar su lanzamiento, creando así disparos sucesivos con unos intervalos de milésimas de segundo. Con esta técnica se comenzaron a disparar las conocidas “secuencias digitales” o de “fuego progresivo” en las que los fuegos artificiales van formando movimientos como abanicos, recorridos, etc. Estos avances han logrado que actualmente podamos ser testigos de bellísimas creaciones impensables con los medios tradicionales. Venga ya ¿que nos deparara el futuro en este campo?

SÍMBOLOS DE AÑO NUEVO : El origen del tradicional brindis con Champagne

Copas_de_Champagne A pocas horas de recibir el nuevo año, una tradición que se repite invariablemente para celebrarlo es consumir 12 uvas al compás de cada campanada acompañado de una copa de Champagne – o cava si estás en Catalunya – al sonar las doce de la noche, alzando las copas y compartiendo con quienes nos rodean los mejores deseos y augurios para el año que se inicia. Sobre las 12 uvas (de las cuales se dice que comérselas con las campanadas nos dará un año próspero), ya dimos a conocer anteriormente su origen y es por ello que en esta oportunidad nos ocuparemos del Champagne y desde cuando se convirtió en una tradición consumirla por estas fechas ¿vale? Terminológicamente la palabra ‘brindis’ deriva de la frase ‘bring dir’s’ la cual significa ‘Yo te lo ofrezco’ y que fue pronunciado por los alemanes ante el Emperador Carlos V en 1527 para celebrar la sangrienta toma y saqueo de Roma por las tropas imperiales, masacrando en ella a la Guardia Suiza, para castigar las veleidades del corrupto papa romano, quien se rindió para evitar ser ejecutado por su alta traición, lo cual fue catalogado por el Emperador “como un designio de Dios para preservar la cristiandad”. Sin embargo, el tradicional choque de copas nació en la antigua Grecia mucho antes que el mismo brindis y significa la confianza entre el anfitrión y sus invitados, ya que en ocasiones se solía envenenar a los enemigos con un trago de vino, y por ello el chocar las copas hacía que los líquidos se mezclen a fin de dar la seguridad a los invitados de que ambos beberían del mismo trago y no habría peligro alguno al consumirlo. En cuanto a la tradición de brindar con Champagne, se le atribuye a Dom Pierre Perignon, un monje benedictino francés – gran aficionado a las bebidas espirituosas – quien tras probar la bebida burbujeante que contenía una de sus botellas exclamó: ¡Venid pronto, estoy bebiendo las estrellas!. Si bien diferentes historiadores no suelen coincidir en que Dom Pérignon haya sido o no el descubridor del método champenoise, sin embargo la mayoría resuelve establecer que fue en la abadía de Hautvilliers y con la intervención de Pierre que se inicia la historia de esta ya tradicional bebida. En 1876 los franceses perfeccionaron la variedad espumosa en seco o brut, el cual se popularizo en toda Europa para celebrar ocasiones especiales, entre ellas el inicio de un nuevo año y como tal llego hasta nuestros días. Ahora que lo sabes, puedes brindar este 31 esperando que tus deseos se hagan realidad ¡Feliz Año Nuevo!

SÍMBOLOS DE AÑO NUEVO: ¿Dónde se origina la tradición de las 12 uvas?

En este último día del año en el cual a medianoche damos la bienvenida al 2011 – como por razones de horario ya lo están haciendo en estos momentos en Australia y Nueva Zelanda – es bueno recordar que son innumerables las tradiciones y las supersticiones que se manifiestan por todo el mundo en relación a esta fecha. La costumbre más extendida es brindar a la medianoche con las 12 campanadas con cava – catalán por supuesto – o champagne, ingerir las doce uvas o usar ropa interior de determinado color, según las creencias más extendidas que varían de acuerdo al país en que uno vive. Por ejemplo, en España la tradición más extendida es la de las doce uvas, que consiste en comerse una uva cada campanada que da el reloj de la Puerta del Sol a las 12 de la noche el día 31 de diciembre, antes, claro, acompañada con una buena cena en reunión de toda la familia. Se dice que quien no coma las 12 uvas antes de que terminen las campanadas tendrá un año de mala suerte. Pero uno se pregunta. ¿Donde se origino dicha costumbre? La tradición de tomar las doce uvas se remonta tan sólo a principios del pasado siglo. La implantación de esta costumbre, que por cierto, es originaria de España, no se debe a motivos religiosos o culturales, sino más bien a meros intereses económicos. En la Nochevieja de 1909, los cosecheros, en un esfuerzo desesperado de imaginación, consiguieron desembarazarse del excedente que no pudieron vender, inventando el rito de tomar las uvas de la suerte en la última noche del año, para lo cual decidieron repartirlo gratis entre la población asegurando que su consumo al compás del reloj traería fortuna. Sin embargo, la prensa comentaba ya en enero de 1897 que “es costumbre madrileña comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante”.Sea como fuere, hoy día no se entiende la tradición sin la televisión, que cada año retransmite desde la Puerta del Sol (en ocasiones desde otros lugares emblemáticos) las campanadas de Año Nuevo. Una costumbre que con el correr del tiempo ha traspasado fronteras y ahora es común en muchos países. Feliz Año Nuevo para todos.

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