EVERCADE: La nueva consola hibrida para amantes de lo retro

EVERCADEQue lo retro es tendencia nadie puede, a estas alturas de la historia, discutirlo. En estos meses hemos sido testigos de como las principales compañías del sector resucitaban algunas de sus plataformas más míticas, algo que comenzó Nintendo hace algunos años y que ahora han seguido otras como Sony y su polémica PlayStation Classic o la ya inminente Sega Megadrive Mini. A ellas y a las versiones reducidas de las plataformas de Nintendo se suma ahora una nueva propuesta que, sin venir de las oficinas de ninguna de las grandes empresas del sector, sí que cuenta con el apoyo de varias de las mismas bajo el nombre de Evercade. Retro y portátil, serían las dos características que destacan dentro de este modelo, del que podéis ver una imagen conceptual sobre estas líneas, lo que deja ver que lo retro también queda patente en su diseño exterior y no solo en los videojuegos que será capaz de ejecutar, algunos de ellos firmados por Interplay Entertainment, Bandai Namco o Atari, recuperando además por el camino otro de los elementos más clásicos de cualquier consola que si considere retro, los tan añorados cartuchos, aunque para la ocasión cuentan con algunas diferencias respecto a los sistemas originales que conocimos en los 80 y 90. A diferencia de lo que ocurre con las versiones clásicas lanzadas hasta ahora al mercado, que incluían un catálogo ya preinstalado en la consola, Evercade hace uso de varios cartuchos como ocurría en las plataformas retro, pero en cada uno de ellos contaremos con varios títulos de diversas compañías con la comodidad de que, al ser portátil, podremos disfrutar de ella en cualquier momento, pudiendo disfrutar de estos títulos en su versión original en formato de pantalla 4:3 o en el actual 16:9. La consola toma prestado el planteamiento de Nintendo Switch y nos permite disfrutar de ella tanto en formato portátil, donde podremos disfrutar de los títulos gracias a una batería que ronda las cuatro horas de duración, como en una televisión gracias a su salida HDMI, siendo este el único elemento de especial diferenciación en cuanto a tecnología actual, ya que ni siquiera cuenta con dispositivo WIFI para poder conectarla a la red, aunque sí nos permitirá llevar a cabo los guardados de partidas y continuarlas desde ese punto. Y hablando de partidas, podremos disfrutar de ellas en títulos como ‘Street Racer’ o ‘Motor Psycho’, por citar tan solo dos de los títulos que se incluyen en los cartuchos dedicados a Atari, a los que también se suman otros exclusivos de las compañías ya mencionadas y otras que están por llegar. La plataforma estará disponible en el último trimestre de este 2019 y en su versión más básica incluirá un cartucho que recopilará varios de estos juegos, aunque aún no se han detallado cuales, a un precio de 69,99€. Paralelamente a ella también se lanzará una versión Premium con tres cartuchos a un precio de 89,99€, lo que supone una importante rebaja, ya que cada cartucho tendrá un precio de 17,99€ por separado.

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XEROX 914: La fotocopiadora que cambió el mundo

XEROX 914La Xerox 914 fue la primera fotocopiadora de la historia, una máquina que le dio el pistoletazo de salida a la era de la información. Creada a finales de la década de los 50, y supuso una auténtica revolución para la oficina al permitir por primera vez hacer copias casi perfectas de documentos en sólo unos segundos. No era una máquina pequeña, ni tampoco barata. De hecho, a su creador le costó bastante poder empezar a comercializarla. Pero una vez que llegó al mercado ya nadie puro pararla. Si hoy podemos acceder a cualquier información desde cualquier sitio es, en parte, gracias a los primeros pasos que empezaron a darse con la Xerox 914. Desde los antiguos monasterios donde se copiaban documentos a mano hasta la creación de la imprenta de Gutemberg, la reproducción de documentos ha sido una constante en nuestra historia reciente. A principios del siglo XX empezamos a buscar nuevos métodos para acelerar el proceso, lo que dio lugar a todo tipo de invenciones como el Mimeograph, una especie de fotocopiadora manual. Quien dio finalmente con la clave fue el físico Chester Floyd “Chet” Carlson, que había trabajado en una oficina de patentes. Durante aquel trabajo, tuvo que lidiar con procesos de copiado tan engorrosos como fotografiar documentos con exposiciones de 10 segundos, invirtiendo después entre una tarde y un día para el revelado de esa única copia. Chester Carlson quiso buscar un modo de poder hacer copias al instante sin salir de la oficina. Lo hizo desarrollando una nueva técnica llamada xerografía, a la que en un principio llamó electrofotografía por basarse en la electricidad para hacer las copias. Carlson realizó la primera copia xerográfica en su laboratorio en 1938, con sólo 32 años. El funcionamiento de su nueva técnica era el siguiente. Primero cargaba de forma uniforme una superficie con electricidad estática, y luego la exponía a una luz que descargaba o destruía la carga eléctrica. De esta manera, la carga sólo permanecía en las áreas donde había una sombra, y esta era transferida al papel mediante un campo electrostático para fijar tinta seca en estas áreas aplicándole calor. Carlson acababa de crear una tecnología que revolucionaría el mundo, y tras patentarla empezó a intentar vendérselo a las grandes empresas tecnológicas. Pero ninguna de ellas se interesó, y fue rechazado por empresas como IBM o Kodak. No fue hasta 1947 que una empresa llamada Haloid Company decidió apostar por su idea, adquiriendo los derechos de la patente para su desarrollo comercial. Tras más de una década de desarrollo, la empresa presentó el primer prototipo de fotocopiadora xerográfica automática el 16 de septiembre de 1959. La llamaron Xerox 914. Dos años después, en 1961, la empresa pasó a llamarse Xerox Company, y empezó a comercializar la primera fotocopiadora moderna de la historia. Para hacernos una idea de su impacto, sólo tenemos que fijarnos en cómo ayudó a multiplicar el número de copias de documentos que se realizaban en la época. El año que salió al mercado la Xerox 914, en Estados Unidos se hacían 20 millones de copias de documentos al año, pero sólo cinco años después la cifra subió hasta 16.000 millones de copias. El Xerox 914 tenía esa numeración en su nombre porque podía copiar documentos originales a un tamaño de 9×14 pulgadas, lo que son 229 x 356 milímetros. Se trataba de un gigantesco mueble de copiado, con un peso de 294 kilogramos, y unas dimensiones de 107 centímetros de alto, 117 cm de ancho y 114 cm de fondo. Pese a sus dimensiones, obtuvo unos resultados realmente sorprendentes, siendo capaz de realizar copias de calidad en sólo 7 segundos. A las empresas no les importó tener que tirar paredes en sus oficinas para que les cupiera una de estas máquinas, su extrema velocidad para la época justificaba cualquier medida y coste. Cada unidad de la Xerox 914 tenía un precio de 29.500 dólares cuando llegó al mercado. Pero como la competencia tenía otras alternativas con diferentes tecnologías por apenas 400 dólares, en Xerox decidieron permitir que las empresas pudieran “alquilarla” por 95 dólares al mes para hacer 2.000 copias, con un recargo de 5 centavos por cada copia extra. La máquina en sí era bastante compleja mecánicamente, y aunque no lo era tanto como para que no se pudiera aprender a utilizar, Xerox tuvo que poner una gran cantidad soporte técnico al servicio de sus clientes. Tampoco estaba exenta de errores de diseño, como el que la hacía proclive a prender fuego cuando se sobrecalentaba, por lo que se acabó regalando un pequeño extintor a los compradores. El proceso de copiado era el siguiente. Primero tenías que poner cualquier tipo de papel que fueras a utilizar en una bandeja de carga parecida a la de las impresoras modernas. Después tenías que pulsar el botón de encendido, y poner el documento que quisieras copiar sobre una bandeja de cristal. Luego girabas una ruleta para elegir el número de copias, pulsabas el botón de impresión y listo, en sólo siete segundos tenías una copia casi perfecta del documento. Desde su lanzamiento en 1961 hasta que dejó de fabricarse en 1976, Xerox fue capaz de vender 200.000 unidades de este modelo. De hecho, sólo en los primeros seis meses vendieron tantas unidades como habían proyectado vender durante toda la vida útil del producto, y si no fueron más fue porque no pudieron producir tantas como para satisfacer la demanda. Xerox siguió perfeccionando su máquina de copiado, y lanzó cuatro versiones diferentes de la máquina: las 914, 420, 720 y 1000. Estéticamente eran muy parecidas, pero había diferencias en la velocidad del motor de cada una. Así como la 914 podía hacer 7 copias en un minuto, la Xerox 1000 alcanzaba a hacer 17 copias en el mismo periodo de tiempo. La Xerox 914 marcó un antes y un después en el mundo empresarial, iniciando una nueva era para el copiado que nos ha llevado a la actual era de la información. Sin embargo, la repercusión que acabó teniendo su invento pilló por sorpresa incluso a sus propios creadores. “Anticipamos que las personas estarían haciendo copias de los documentos originales, pero no copiando copias para transmitir información más rápidamente”, le dijo un portavoz de Xerox al New York Times en 1985. “Ese elemento fue lo que todos se perdieron”. Y es que originalmente se concibió la máquina para que fuera capaz de hacer 10.000 copias al mes, pero el volumen medio final de las empresas llegó a las 100.000 copias al mes. Además, la mayoría de estas copias no eran de los documentos originales, sino copias que se realizaban a partir de otras copias. Hoy esto nos parece lo más normal del mundo, pero en aquella época fue algo que hizo que la información pudiera replicarse y transmitirse cada vez más rápido. Para ese cometido, a la Xerox las sucedieron todo tipo de máquinas fotocopiadoras, que en la era de la informática fueron sustituidas por escáneres e impresoras. Y así hasta llegar a nuestros días, donde podemos acceder a la copia de un documento desde cualquiera de nuestros dispositivos.

VOYAGE TO THE BOTTOM OF THE SEA: Una travesía a lo desconocido

VOYAGE TO THE BOTTOM OF SEAA la que uno escucha el nombre de Irwin Allen, lo más seguro es que apunte sin dilación al responsable más directo de la moda de las películas de catástrofes que “azotó” el Hollywood de los años setenta. Con títulos “legendarios” de este curioso género como ‘La aventura del Poseidón’ (‘The Poseidon Adventure’, Ronald Neame & Irwin Allen, 1972) o ‘El coloso en llamas’ (‘The Towering Inferno’, John Guillermin, 1974) apadrinados de forma directa por el productor y cineasta, lo que muchas veces se deja de lado al hablar de forma coloquial sobre él es el papel que jugó en la configuración de la ciencia-ficción de los años sesenta a través de un puñado de series de televisión que forman parte ineludible del imaginario del género de hace décadas. Cuatro de hecho fueron las cabeceras que Allen logró poner en pie para la ABC y la CBS a través de la 20th Century Fox, a saber: ‘Viaje al fondo del mar’ (‘Voyage to the Bottom of the Sea’, 1964-1968),’Perdidos en el espacio’ (‘Lost in Space’, 1965-1968), ‘El túnel del tiempo’ (‘The Time Tunnel’, 1966-1967) y ‘Tierra de gigantes’ (‘Land of Giants’, 1968-1970), títulos todos de sobra conocidos por los amantes del género – y de las series de televisión, claro está – que, vistos hoy, pecan de ser hijos incuestionables de su época, algo que no es óbice para desdeñarlos o cuestionar la impronta que dejaron en la iconografía estadounidense. Imaginada primero como producción para la gran pantalla, ‘Viaje al fondo del mar’ suponía la tercera ocasión en la que Irwin Allen se ponía detrás de la cámara para firmar una producción cinematográfica – las dos primeras habían sido las irregulares ‘Historia de la humanidad’ (‘The Story of Mankind’, 1957) y ‘El mundo perdido’ (‘The Lost World’, 1960) – incidiendo de nuevo el cineasta en aproximarse al género de ciencia-ficción y fantasía que ya había explorado con anterioridad con una historia que sigue las aventuras de un submarino experimental que debe hacer frente a una implausible catástrofe natural que amenaza con aniquilar a la vida sobre el planeta, el incendio del cinturón de Van Allen. De la citada película se derivo en 1964 una serie televisiva del mismo nombre, que se enfocaba en todo tipo de aventuras a bordo del submarino Seaview, cuya misión principal consistía en investigar las zonas abismales de los océanos desde un punto de vista científico, aunque muchos de los datos generados por estas investigaciones revirtieran en conocimientos estratégicos de gran valor militar. El Seaview no era un submarino convencional, sino el sueño hecho realidad del almirante Harriman Nelson, su creador. Impulsado por energía nuclear, era un gigantesco navío de 600 pies -unos 200 metros- de eslora, que incorporaba los últimos avances tecnológicos aplicados a la navegación submarina. La nave fue a menudo, blanco de los navíos de las potencias enemigas, que conocen el poder militar del Seaview y pretenden destruirlo. Sin embargo, los mayores peligros a los que se enfrentaron los tripulantes del submarino son las mismas fuerzas ocultas del fondo del mar. A lo largo de sus navegaciones, el Seaview lucha contra toda clase de enemigos surgidos de las entrañas de los océanos: gigantes prehistóricos, enormes monstruos marinos o civilizaciones que viven en las oscuras profundidades. La serie entroncaba así con el género de lo fantástico, dando lugar a episodios dotados de un atractivo como pocas veces se ha dado en la historia de la televisión. Richard Basehart dio vida al Almirante Harriman Nelson, veterano marino dedicado en cuerpo y alma a la investigación, quien fue el que lo diseño y construyó. Dirigido el capitán Lee Crane (David Hedison) el submarino es un instrumento de investigación oceanográfica al servicio del Instituto Nelson de Investigación Marina, con base en Santa Bárbara (California), donde a veces atraca el submarino en una base subterránea secreta excavada en la roca. En él se embarca (temporada 2) un pequeño vehículo en forma de platillo, el submarino volante, con capacidad para dos personas ampliable. Otros equipos del Neptuno son minisubmarinos, una campana de buceo (una especie de batiscafo llamado batisfera) y un potente rayo láser. Las partes principales del Seaview son visibles: la cabina principal con sus ventanas al mar y que puede aislarse con contraventanas o cortinas metálicas en caso de riesgo de colisión, la cabina central, el periscopio, la sala del reactor nuclear, la cantina, el consultorio del médico, la prisión, la cabina de Nelson, el lanzamisiles y la zona de torpedos, el laboratorio del acuario Nelson y la sala de transformadores. El submarino cuenta con dos niveles y muchos pasillos, escaleras y conductos de ventilación que se utilizan regularmente. La misión oficial es explorar lo más secreto y recóndito de los siete mares, pero su misión secreta es defender el planeta de todas las amenazas naturales, extraterrestres, militares y paranormales que entonces podían concebirse. La acción transcurre en los años 1970 y 1980. En teoría, el Seaview y su tripulación no son militares, pero a menudo actúan como tales. La situación estratégica evoca la Guerra Fría, pero el enemigo nunca se identifica claramente y, por ejemplo, los científicos rusos pueden colaborar con Nelson. En las dos primeras temporadas, las intrigas son relativamente elaboradas y variadas, ya que alternan el thriller, las tramas de espionaje, aventura, ciencia-ficción, etc. mientras que en las últimas dos temporadas las tramas a menudo son más simples, con apariciones regulares de “monstruos” diversos. Transmitida por la ABC desde el 14 de septiembre de 1964 al 31 de marzo de 1968, se convirtió en la serie estadounidense de ciencia ficción en televisión que conservó a sus personajes originales por más tiempo durante ese decenio. De los 110 episodios producidos, 32 fueron emitidos en blanco y negro (1964–65) y 78 en TV. color (1965–68). Las primeras dos temporadas estaban ambientadas en el entonces futuro decenio de 1970; las dos restantes, ya en color, se situaron en el de 1980. No cabe duda de que fue una de esas series sobre las que el mejor juicio de valor que se puede emitir es algo así como “no está mal, es entretenida”. Viéndolo ahora, muchos de sus efectos especiales nos parecen rudimentarios y como tal, es obvio que no soporta segundas lecturas, aunque dudo mucho que formara parte de las intenciones de Allen el poder llegar a exigírselas.

LEGENDS ULTIMATE ARCADE MACHINE: Pasión por el juego

LEGENDS ULTIMATE ARCADE MACHINEAtGames ha dado a conocer Legends Ultimate, una auténtica máquina recreativa con más de 350 videojuegos clásicos que podrás disfrutar con un panel de control estilo arcade que incluye dos joysticks, seis botones por jugador, dos trackball de alto rendimiento y spinners, los mandos que se usaban en clásicos como Pong. El catálogo de videojuegos de Legends Ultimate estará formado por clásicos de Atari, Data East, Coleco Vision o The Tetris Company, e incluirá títulos de la talla de Asteroids, Centipede, Tetris, BurgerTime, Pong, Fighter’s History entre muchos otros. Los responsables de Legends Ultimate Arcade prometen una moderna interfaz de usuario que permita navegar por este amplio catálogo de videojuegos, incluyendo también menús personalizables, juego online, tablas clasificatorias y la posibilidad del juego en streaming. También la plataforma tendrá una red llamada ArcadeNet que va a permitir añadir contenidos adicionales gratuitos, participar en torneos y otras opciones como el juego remoto o la posibilidad de acceder al catálogo de juegos desde el PC. Legends Ultimate también es ampliable, con accesorios Bluetooth, distinto arte para el gabinete, armas de luz y más, lo que la convierte en una excelente plataforma de entretenimiento como el que uno quisiera tener siempre en casa. En cuanto a su coste y disponibilidad, el Arcade de Legends Ultimate tendrá pre-pedidos limitados a partir de julio del 2019. Se anunciará información adicional del producto durante la Electronic Entertainment Expo (E3) 2019 que se celebrará entre el 11 y 13 de junio en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, donde se desvelarán mas detalles acerca de la plataforma. ¿Su precio? Aun se desconoce si será elevado, pero quizás nos sorprendan con ello.

BUGATTI TYPE 55: Un clásico a toda prueba

BUGATTI TYPE 55Bugatti celebra los 110 años de su creación y la marca creada por Ettore Bugatti en Molsheim (Francia), lo recordará con diversos actos durante el 2019, pero el comienzo fue el Salón Rétromobile de París, donde expuso el mítico Type 55. Como sabéis, Bugatti – italiano de nacimiento – creó en 1909 una marca que, aunque con ausencias, ha atravesado el siglo XX y avanza por el XXI como una firma de prestigio y cumbre en el diseño y rendimiento. Con un sueño por cumplir, acabó creando coches de referencia, donde destacan el Type 35 en el plano deportivo y el Royale en el comercial, un derroche de lujo y elegancia que quizás todavía no ha sido igualado. Pero la desgracia, con la muerte de su hijo Jean, y desde ahí el lento declive de la empresa, acabó sepultándola definitivamente en 1947, con la muerte del propio Ettore. Su hijo Roland Bugatti se hizo cargo, pero a diferencia de su difunto hermano Jean, no tenía las habilidades, el conocimiento ni la suerte. A pesar de varios intentos, tuvo que vender la compañía a Hispano-Suiza en 1963, tras el último intento en 1956 de relanzar la empresa, un fracaso que acabó en un cierre inevitable. Los años pasaron, y no fue hasta 1987 cuando, en suelo italiano, renació el nombre y la marca gracias a Romano Artioli. No obstante, la maldición pareció cebarse con el nombre, y en 1995 la empresa quebró. Las ruinas de la factoría en Módena, Italia, aún pueden verse como una prueba de ello. Tras eso, el nombre cambió de manos hasta caer, principalmente, en las de Volkswagen, que a partir de 1998 relanzó la firma en la misma Molsheim donde un día fue levantada. Lo que parecía una maniobra publicitaria, una rareza, se ha convertido en un periodo de estabilidad para la marca, que puede celebrar así sus primeros 110 años. “El Bugatti Type 55 de 1932 representa una época de nuestra colorida historia que orgullosamente abrazamos en su totalidad. A través de todo el éxito, pero también de los desafíos que han acompañado a nuestra compañía a lo largo de los 110 años, nos hemos convertido en quienes somos hoy”, enfatizó el presidente de Bugatti, Stephan Winkelmann. “Esta leyenda de Bugatti es un excelente ejemplo de nuestra herencia de autos hiperdeportivos y ahora es un preciosos coche de coleccionista que aumentan su valor” puntualizó. Precisamente, para todos aquellos que aman lo clásico y lo vintage, un Bugatti Type 55 de dos plazas es único en su tipo. Ello debido a su capó estilo GP con rejillas acortadas en el lateral, rejillas diagonales en la parte superior de la capota y cristales amarillos en los faros delanteros. Esta equipado con un motor de ocho cilindros en línea de 2,3 L (2262 cm3), proveniente del Bugatti Type 51. Este motor produce 130 CV a 5000 rpm. La versión roadster tiene una batalla de 2750 mm y un peso de 816 kg. Mientras que su velocidad máxima es de 180 km/h. Posee además una caja de cambios manual de cuatro velocidades proveniente del Bugatti Type 49. Codiciado por muchos, solo se fabricaron 38 unidades de este modelo, siendo exhibido con orgullo en el Salón del Automóvil de París de 1931, donde causo gran sensación. Como en su día lo dijo Ettore Bugatti al referirse al Type 55: “Nada puede ser demasiado hermoso, nada puede ser demasiado costoso. Sólo así se es digno de llamarse Bugatti”.

YESTERDAY VISION: Una videoconsola que rinde homenaje a los televisores del pasado

YESTERDAY VISIONComo sabéis, lo retro resurge con fuerza y los videojuegos no se quedan atrás. En efecto, ahora llegó el turno de este emulador del artista y artesano sueco Love Hulten, llamado Yesterday Vision. Al parecer, va más allá de tener una experiencia completa llena de nostalgia, ya que se trata de un monitor hecho a mano. El objetivo de Love Hultèn es crear nuevos contextos a través de la fusión de conceptos inconexos entre sí. Su especialidad es combinar elementos tecnológicos con piezas de artesanía. Un matrimonio forzoso que este artista se encarga de “bendecir” desde su taller en Gotemburgo (Suecia), del que salen consolas variopintas. Con Yesterday Vision, rinde homenaje a los viejos televisores, aquellos que, lejos de presumir de tener pantalla plana y una finísima silueta, exhibían sin tapujos su redondez y corpulencia. La obra de Hultèn se inspira en esas primeras teles de la década de los 60. Realizada en madera de caoba, esta pieza retro aloja un monitor de 19 pulgadas con formato 4:3 que poco tiene que ver con los televisores panorámicos del siglo XXI. Para conseguir su efecto “vintage”, Hultèn no solo ha recurrido a sus habilidades como carpintero, sino que también ha incorporado una lente con distorsión de barril para que la pantalla tenga la curvatura de una tele antigua. El monitor incorpora una computadora Raspberry Pi que emula sistemas de juego clásico como SNES, NES Genesis, NeoGeo, Atari 2600, y más. Por otro lado, en la parte posterior cuenta con una entrada HDMI para poder conectar portátiles o consolas modernas. Además, se pueden conectar hasta cuatro mandos a través de Bluetooth. No cabe duda que su llegada alegra sobremanera a los gamers nostálgicos, aquellos que a pesar de la disponibilidad de títulos con gran resolución gráfica, audio envolvente y tramas súper desarrolladas, prefieren videojuegos que debutaron hace varias décadas en plataformas con un poderío muy inferior al de las consolas actuales. Pero si tenemos que hablar de precios hay que ser realistas. Para tener este precioso artefacto del pasado y de alta tecnología moderna, hay que pagar unos 2.500 euros aproximadamente.

SAMSUNG GALAXY ROUND: Aquel smartphone que llegó con una (incomprensible) pantalla curva

SAMSUNG GALAXY ROUNDAntes de que Samsung presentase un teléfono con pantalla plegable – que le ha dado algún que otro problema – la compañía ya había experimentado con pantallas que se salían de la norma con su peculiar Galaxy Round, el teléfono cóncavo. Aunque el experimento salió regular (el terminal nunca llegó a salir de Corea), sirvió para empezar a estirar los límites de lo que era posible en el mercado de la telefonía móvil. Y tanto estiró que dobló para siempre las pantallas. Situémonos: en el 2011 Apple había demandado a Samsung por copiar la apariencia de sus iPhone y iPad en varios de sus terminales. El 2012 un jurado dio la razón a la compañía de la manzana. El caso continuó durante varios años y pasó por diversos tribunales, pero lo importante es que obligó a la firma coreana a dotar de personalidad a sus dispositivos. También es posible que fuese uno de los motivos por los que la empresa se animó a probar diseños tan inexplicables como el del Round, que fue presentado el 2013. En realidad el Round era poco más que un Galaxy Note 3 con curvas. Literalmente. A nivel de componentes era prácticamente el mismo teléfono, pero su pantalla -y, en consecuencia, su cuerpo- tenía una ligera curvatura que, en teoría, debía ofrecer una experiencia mucho más inmersiva y facilitar mucho el agarre. La primera parte no terminó de convencer a quienes pudieron probar el teléfono; al fin y al cabo, las 5,7 pulgadas de su pantalla no eran precisamente la sala de un cine (aunque es cierto que entonces este tamaño estaba muy por encima de lo normal en el sector). Tampoco es que fuera peor; simplemente no parecía justificar la curvatura. El agarre sí gustó mucho y, en general, se destacó positivamente en las reseñas de la época, que no fueron malas. Tal vez si hubiese llegado a más mercados hoy sería conocido como un pionero. Claro que tal vez llegar a más bolsillos traseros habría dado lugar a una pequeña crisis diametralmente opuesta a la que sufrió Apple años después. De todos modos, no fueron los únicos que probaron a doblar sus teléfonos. LG también puso a la venta su Flex, que estuvo disponible en muchos más países y que optaba por una curvatura en vertical en lugar de en horizontal. Era un modelo con mejor diseño que llegó a tener una segunda versión, pero no llegó a mucho más. Hoy, pasado un lustro podemos decir que, efectivamente, no tenía mucho sentido curvar la pantalla. O, mejor dicho, no lo tenía para el usuario: Samsung aprendió mucho del Galaxy Round y hasta comenzó a probar funcionalidades que luego llegarían a sus teléfonos con pantalla ‘infinita’ (aquellos en los que el panel ocupa todo el lateral y se curva en el borde). De hecho, el que técnicamente fue el sucesor del Round ,Galaxy Note 4, ya incorporó esta funcionalidad, aunque solo en una de sus versiones (Edge). A todo esto hay que unir prácticamente toda la gama alta de Samsung desde el Galaxy S6 Edge. De hecho, pronto perdieron este apellido y la característica se convirtió en una más de las que se asocian con los teléfonos de la compañía. Pero nada habría sido posible sin el Round, la pantalla que se curvó para que otras se pudieran plegar.

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