FUJIFILM X-A5: Retro por fuera y nueva por dentro

Fujifilm X-A5Fujifilm acaba de presentar la nueva X-A5, una cámara sin espejo (también conocida como CSC o EVIL) que se une a la serie X que protagoniza la gama de entrada del catálogo del fabricante. Esta nueva Fujifilm X-A5 reemplaza a la X-A3, y es la cámara sin espejo más pequeña y ligera de la serie lanzada al mercado hasta la fecha. Mientras que las especificaciones y posibilidades de los modelos X-T2, X-T20 y X100F hacen que a los entusiastas de la fotografía se nos caiga la baba, Fujifilm no ha olvidado el sector más casual. del mercado renovando una de sus cámaras más bonitas que recuerda a las clásicas cámaras de fotos que se usaban en los 80. Envuelto en un cuerpo retro de lo más elegante, nos encontramos con un sensor de imagen APS-C de 24.2 megapíxeles (con un filtro de color Bayer), enfoque automático de detección de fase, transferencia automática de imágenes por Bluetooth y grabación de vídeo en calidad 4K. Todavía tiene una pantalla táctil capaz de inclinarse 180 grados que permite fotografiar escenas desde casi cualquier ángulo y entre sus principales novedades encontramos un conector para micrófono, un claro guiño para todos los youtubers que busquen una cámara económica pero con grandes prestaciones. Además, cuenta con una amplia variedad de modos de película, con 11 opciones para adaptarse a una amplia gama de temas, desde retratos hasta paisajes. El sector más profesional, no obstante, seguro que se fija más en otras características de la cámara como la lente que acompaña a la Fujifilm X-A5. Se trata de un objetivo XC15-45mm f / 3.5-5.6 OIS PZ es el primer lente motorizado de esta línea de la marca, convirtiéndose en la opción de zoom más compacta y liviana para el usuario. Sin ir más lejos pesa solo 136 g (4,8 onzas) y cuenta con una distancia focal de 15 mm. En cuanto a su precio y disponibilidad, la nueva Fujifilm X-A5 ya está a la venta por 599.95 dólares. Si lo deseas también puedes comprar el objetivo de forma independiente por 299.95 dólares.

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¿A QUE NO TE DAN GANAS DE ABRAZARLO?: La historia del oso de peluche

Oso de PelucheTodos estamos familiarizados con el juguete más famoso de la historia: el oso de peluche. Se puede ver a este icónico juguete en distintas situaciones, ocasiones y lugares: desde los osos de felpa para los bebés y niños, protagonista de películas, hasta los obsequiados en el día de San Valentín. Como sabéis, desde tiempos prehistóricos el hombre ha buscado formas de entretenimiento y diversión, pero ¿de donde surge la idea de un oso de peluche? Su origen es incierto. Sin embargo, existen varias aproximaciones. Lo que sí es seguro es como obtuvo su nombre “Teddy bear” (nombre con el que se los conoce popularmente a los osos de peluche en Estados Unidos). La historia cuenta que en Noviembre del año 1902(durante el conflicto por la en la frontera entre Mississippi y Louisiana), el ex presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt (cuyo sobrenombre era “Teddy”), había sido invitado para salir de cacería por el gobernador de Mississippi Andrew H. Longino. Había otros invitados a la competencia, la mayoría de los cuales consiguieron matar algún animal. Viendo esto, un conjunto de asistentes de Roosevelt, dirigido por HoltCollier, acorralaron, golpearon y ataron a un sauce a un Oso Negro Americano, luego de una larga y agotadora persecución con una jauría canina. Cuando llamaron a Roosevelt, sugiriéndole que dispare contra el animal para obtener prensa, este se negó indignado, considerando a esta conducta como antideportiva y dio ordenes explicitas de que el se le disparara al oso solo para sacarlo de ese estado de agonía en la que lo habían dejado. Se plasmó este incidente en una tira cómica, con el diseño de un oso maniatado por un cazador y un Roosevelt enojado, pero muy pronto se dejó de lado este dibujo y se optó por un modelo de un cachorro de oso. Este último, es el que le sirvió de inspiración a Morris y Rose Michton para la fabricación de osos a modo de juguetes. Ellos tenían una tienda en Brooklyn donde ofrecían dulces y otros artículos. La noche que vieron la caricatura, Rose formó un pedazo de terciopelo de felpa y le dio forma de oso. Le coció unos botones como ojos y lo exhibió en su ventana al día siguiente: era el ‘oso Teddy’. Más de un docena intentó comprar el oso. Los Michton creyendo necesitar un permiso de la Casa Blanca para producir los peluches enviaron el original a Roosevelt como un regalo para sus hijos, además de pedir permiso de ponerle su nombre. La idea fue aceptada y tan famoso que el matrimonio se dedicó a vender los peluches como símbolo del Partido Republicano para la elección de 1904. Y desde entonces conquistaron al mundo entero.

MY BLOODY VALENTINE (1981): Caras vemos, corazones no sabemos

MY BLOODY VALENTINEDurante el día de San Valentin de 1961, se produce un accidente en una mina de Canadá, dejando varios muertos. Sin embargo, sólo uno de ellos sobrevivió, Harry Warden, según relata una leyenda local. 20 años después, el alcalde decide volver a celebrarlo el 14 de febrero, que no se había repetido desde aquel trágico suceso. Al dar a conocer la noticia, algunos habitantes comienzan a recibir unos extraños paquetes que contenían corazones humanos. Ese es el argumento de la cinta canadiense My Bloddy Valentine (Sangriento San Valentin) realizado en 1981 y que participa del ya hoy famoso recurso de ambientar las matanzas del asesino en una festividad específica (en este caso el Día de San Valentín) y su desarrollo es bastante arquetípico, si bien con algunas ligeras diferencias. La película, para empezar, desecha el acostumbrado rollo adolescente para incluir un elenco de jóvenes adultos pueblerinos en un ambiente bastante logrado. Los integrantes del elenco realmente se sienten como gente de pueblo, y para variar la película está dotada de un argumento interesante y no es simplemente una concatenación de escenas violentas entrelazadas con diálogos. Realmente hay una historia detrás de lo que ocurre y es algo que se agradece. Al igual que en la mayoría de estas películas, casi todas las muertes ocurren en una misma noche, cuando el silente asesino vestido de minero y con pica al hombro se dedica a despachar a todos aquellos que cometen el error de celebrar el día de los enamorados. Los personajes (cosa rara en este tipo de producciones) son agradables y tienen un carisma más allá de servir de mero pasto para las apetencias sangrientas del público. El clímax transcurrido en la mina está muy bien realizado, y es de hecho una de las mejores secuencias de la película al mantenerse dentro de los límites de lo verosímil: aquí los personajes no se enfrentan al asesino más que lo estrictamente necesario para poder huir. La revelación final, si bien un tanto predecible y tirada de los pelos, es al menos lo suficientemente discreta para no chirriar demasiado, y la película incluso se permite el lujo de dejar abierta la posibilidad de una continuación que por supuesto nunca llegó. Su principal inconveniente sin embargo, tiene que ver con un problema común en la mayoría de estas películas producidas durante dicha década, y es que el sistema de censura realizó severos cortes a la cinta omitiendo la mayoría de las escenas de violencia que mostraban, entre otras cosas, el sobresaliente trabajo del creador de efectos especiales Tom Hoerber, sin los cuales la película pierde gran parte de su fuerza. De haber lanzado la película tal como se había realizado, hubiese tenido un impacto mucho mayor y sería recordada hoy en día como un clásico entre las cintas de terror de aquella década. Sin embargo, un remake en 3-D producido en el 2009 trajo la feliz consecuencia de que Lionsgate adquiriera los derechos de la cinta original y sacara una edición “Unrated” en la que recupera todas las grandes escenas gore que originalmente tuvieron que ser eliminadas para su lanzamiento. Esta edición, en el caso de que podáis haceros con ella, es absolutamente recomendable y eleva My Bloody Valentine a la categoría de uno de los pocos slashers ochenteros fuera de las sagas más populares (es decir, aquellas con máscara de hockey o guante de cuchillas) que realmente valen la pena.

FERRARI F40: Un pura sangre

Ferrari F40El último Ferrari en recibir luz verde por parte del mismísimo Enzo Ferrari es también uno de los superdeportivos más icónicos de la historia del automóvil. Han pasado 31 años de su lanzamiento en 1987, así que es el momento oportuno para echar la vista atrás y recordar su interesante historia ¿vale?.La vida del Ferrari F40 arrancó de manera casi precipitada, con un desarrollo que duró únicamente 13 meses, algo inusual incluso por aquella época. Se trataba de un modelo muy especial para la marca del Cavallino, ya que conmemoraba los cuarenta años de historia de la casa italiana y debía ser un deportivo avanzado, espectacular y cargado de tradición. Por entonces fue el modelo más rápido, potente y caro de Maranello. De hecho, durante un tiempo fue el único coche del mercado capaz de superar los 320 km/h (200 millas por hora). Puede que suene a tópico, pero el F40 fue concebido como un coche de carreras para la calle, con chasis tubular de acero, paneles de carrocería de kevlar, capó y puertas de fibra de carbono, etc… Hasta el 21 de julio de 1987 Ferrari había guardado a buen recaudo todo lo relacionado con el F40, de manera que apenas unos pocos afortunados del círculo más cercano a Enzo habían visto el coche. La prensa y el resto de mortales descubrieron sus líneas ese mismo día en el ‘Civic Centre’ de Maranello, que actualmente acoge el Museo Ferrari. Nacía así un ligero deportivo de casi 2 metros de ancho y 4,36 metros de largo, del que se fabricaron 1.311 unidades hasta el cese de su producción en 1992, así como 19 variantes Competizione o LM de carreras (hasta 720 CV, y 900 CV en clasificación) para las IMSA GT Series americana y también para campeonatos de turismos de Europa o Japón, participando incluso en las 24 Horas de Le Mans, aunque sin un gran resultado. Denominado por la propia marca como un “derivado extremo” de los 308 GTB y288 GTO Evoluzione (pretendía ser todo un Grupo B), equipó una evolución del motor V8 turboalimentado de éste último, y se utilizaron para su construcción materiales ligeros como el magnesio (cárter seco, tapa de balancines, colectores de admisión…), que hasta entonces no se había utilizado de forma tan intensiva en un coche de producción. El desarrollo del bloque 2.9 litros V8 biturbo para el proyecto F 120 comenzó en junio de 1986, y se hicieron pruebas con potencias de hasta 650 CV, aunque finalmente para producción la cifra se quedó en 478 CV a 7.000 RPM. El par motor máximo de 577 Nm llegaba a 4.000 RPM, y es sabido que por debajo de esa cifra el propulsor biturbo era bastante perezoso. Según su ficha técnica, el F40 era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos y tenía una velocidad punta de 324 km/h. Contaba con una caja de cambios manual de cinco velocidades y calzaba neumáticos 245/40 ZR17 y 335/35 ZR17. La búsqueda de la máxima ligereza posible supuso que el F40 contara con muy poco equipamiento para lograr esos 1.100 kilogramos de peso en vacío. De hecho, al principio solo había ventanillas de plástico (correderas, tipo carreras), no tenía alfombrillas, ni equipo de sonido, ni tiradores convencionales en las puertas y hasta la cantidad de pintura aplicada a la carrocería se tuvo en cuenta (2 kilogramos, concretamente). Equipaba, eso sí, un depósito de combustible de 120 litros (en realidad eran dos, y dicen que hay que cambiarlo cada diez años). La carrocería, diseñada por Pininfarina, se cuidó al detalle en materia aerodinámica, con un trabajo profundo en el túnel de viento. Un capó muy bajito, voladizo delantero muy pequeño, entradas de aire NACA o un gran alerón trasero fueron sus señas de identidad. Además, bajo su piel habitaba una suspensión de doble triángulo parecida a la del 288 GTO, aunque mejorada.”El comportamiento de los primeros prototipos era pobre. Para domesticar la potencia del motor y hacerla viable para un coche de calle tuvimos que hacer pruebas con cada aspecto del modelo, desde los turbos hasta el sistema de frenos, los amortiguadores o los neumáticos. El resultado era una excelente carga aerodinámica y gran estabilidad a altas velocidades”, afirma Dario Benuzzi, probador de Ferrari. Según Benuzzi, también fue crucial el chasis tubular con paneles reforzados de Kevlar, que permitió una rigidez torsional tres veces superior a cualquier otro coche de la época, así como los materiales compuestos con fibra de carbono que se utilizaron en la carrocería. “Conseguimos el coche que queríamos, con muy pocas comodidades y sin medias tintas. No tenía dirección ni frenos asistidos, ni apenas componentes electrónicos, por lo que exigía habilidad y esfuerzo por parte del conductor, con una experiencia de conducción única como recompensa”, concluye el probador. A pesar de los años transcurridos, no hay duda que el Ferrari F40 sigue siendo una silueta que levanta pasiones entre los amantes del mundo del motor.

APPLE PIPPIN: Lo que el viento se llevó

Apple PippinDesde los primeros rumores sobre un renovado Apple TV hace varios años, todo apuntaba a que la compañía quería dar un nuevo enfoque a los videojuegos dentro de su nuevo set-top-box. Todos los elementos estaban ahí, es decir, iOS 9, Metal, nuevo mando, compatibilidad con gamepads de terceros, en fin. Llegó el anuncio del Apple TV a finales del 2015 y sí, mencionaron algo respecto a los videojuegos, pero no era lo que muchos esperaban. Esto nos hizo recordar uno de los pasajes más tristes y memorables en la historia de Apple, la consola Pippin, ¿Pippin? ¿Consola? ¿Apple?. Sí, aunque no lo crean, Apple hizo un intento (fallido) por entrar en el mundo de las consolas de videojuegos, y en esta ocasión daremos un repaso a unos de los dispositivos más “curiosos” en la historia de la compañía. Era 1995 y los videojuegos empezaban a despegar, ya existían grandes apuestas como la SNES de Nintendo y la SEGA Genesis, pero ese año llegaría la nueva generación de consolas y Apple estaba preparado para ello. Desde 1994 se aliaron con Bandai para el desarrollo de lo que sería la primera consola de Apple Computer, con la que querían aprovechar ese boom, ya que los rumores de una consola por parte de Sony sonaban muy fuerte. De esa nueva generación, la primera en llegar durante el mes de mayo de 1995 fue la SEGA Saturn, en septiembre Sony confirmaba los rumores y lanzaban su Playstation, debido a esto, Apple apresuraba su lanzamiento para ganarle a Nintendo y salir ocho días antes que Sony, y anunciaban Pippin. Un año después, en septiembre de 1996, llegaba la Nintendo 64 y el mercado de los videojuegos quedaba así: SEGA, Sony, Apple y Nintendo, bueno, y la Atari Jaguar que había sido lanzada a finales de 1994. Hay que destacar que sólo estamos hablando de fechas en los Estados Unidos, ya que si metemos a Japón las fechas cambian un poco. Finalmente, esa generación la ganó Sony, con unas cifras de ventas de locura, que llevaron a la quiebra a SEGA y acabaron con el sueño de Apple. Apple apostó fuerte por Pippin, que llegó con especificaciones muy atractivas para su generación. Contaba con procesador PowerPC 603e a 66 MHz y 6 MB de memoria compartida entre RAM y vídeo, 2 puertos serie para conectar accesorios, slot de expansión PCI, módem integrado de 14.400 bps, salida de vídeo de 640 x 480 píxeles de resolución con colores de 16 bits, compatible con PAL y NTSC, y finalmente un lector de CD-ROM 4X. Todo esto era impulsado por una versión adaptada de Mac OS 7.5.2, que la hacía compatible con muchos de los juegos de Macintosh, inclusive el día de su lanzamiento, salió con un catálogo de 18 juegos, catálogo que durante 1996 llegó hasta los 30 juegos, en su mayoría basados en licencias de Bandai, como Dragon Ball, o programas educativos. Lamentablemente no contaban con el apoyo de los grandes desarrolladores, y uno de los errores más grandes fue venderla como la primera consola con funciones de ordenador, lo que hizo que la gente se confundiera y eligiera otras opciones. Otro error fue el enfoque en educación, algo que la generación de esa época condenó de forma severa, porque ellos sólo querían una consola para divertirse, no para aprender, “para eso estaban los libros”. Pippin era compatible con una amplia gama de accesorios, entre los que se encontraban el primer mando inalámbrico a través de puerto infrarrojo, un módulo para vibración, un dock para floppys, teclados, módems externos de hasta 33.6 kbit/s, módulos de memoria externa de 2, 4, 8, 16 MB, así como adaptadores para conectarla a un Macintosh. Parte de las ventajas de tener Mac OS como sistema operativo, es que le permitía instalar programas desde diskettes, o navegar en Internet, porque sí, también tenía su propio navegador. Apple y Bandai apuntaron alto, el precio de salida de Pippin fue de 599 dólares, las compañías pronosticaban ventas por 300.000 unidades para el cierre de 1995, pero la Playstation de Sony tuvo un precio rompedor de 299 dólares y nadie esperaba que tuviera un éxito arrollador. Bandai había invertido 100 millones de dólares sólo en publicidad, y los sueños de tener una consola empezaban a desaparecer. Para el inicio de 1996 sólo habían vendido 10.000 consolas, lo que hizo que ambas compañías decidieran cortar la producción para quedarse en las 100.000 unidades. Para inicios de 1997 era oficial, Pippin había sido un gran fracaso, potenciado por el lanzamiento de la Nintendo 64 y el buen ritmo de ventas de Playstation. Así que Apple decide descontinuar la consola que hasta ese momento sólo había vendido 42.000 unidades entre Japón y Estados Unidos. Al día de hoy, Pippin ocupa el puesto número 22 de la lista de los peores productos de tecnología de todos los tiempos, según PC World. Y representa uno de los grandes fallos tanto para Apple como para Bandai, quienes perdieron cerca de mil millones de dólares por la apuesta en Pippin. Algunos coleccionistas han conseguido algunas consolas Pippin, nuevas en unos 700 dólares, mientras que en eBay se puede conseguir una en promedio por 300 dólares. Han pasado más de 21 años desde que Apple intentó entrar en el mercado de los videojuegos, y hoy en pleno 2018 el mercado es claramente otro. El Apple TV sigue siendo principalmente un dispositivo para ver contenido, aunque su potencia gráfica ha aumentado considerablemente y permite jugar a juegos muy avanzados. A pesar de ello, sigue sin traer de serie un mando para jugar.

KODAK PRINTOMATIC: Lo retro se reinventa

Kodak PrintomaticPresentado oficialmente en el CES 2018 realizado en Las Vegas, Kodak nos sorprende con una nueva cámara instantánea llamada Printomatic, un proyecto con el que espera seducir al mercado con el lanzamiento de una instantánea con una resolución de 10 megapíxeles que permite imprimir fotos en color o en blanco y negro directamente desde el cuerpo de la cámara. El director de marketing de Kodak, Steven Overman, aseguró al momento de su presentación: “Kodak Printomatic es una cámara fotográfica contemporánea, con un equilibrio perfecto entre lo digital y lo análogo; es una herramienta accesible para todas las personas que aman guardar un recuerdo tangible y colorido de un momento”. Como sabéis, la Eastman Kodak Company, mayormente conocida como Kodak es, (fue) una de las grandes empresas del mundo fotográfico. Nació en el año 1888 y reinó hasta las últimas décadas del siglo pasado cuando no se supo adaptar al mundo digital. Vendió patentes, intentaron reflotar la empresa como pudieron, pero finalmente, en el año 2012, la empresa fue declarada en quiebra. La manera de mantenerse a flote es ofrecer productos propios muy exclusivos y licenciar su nombre en otros productos algo más asequibles como es el caso de la Kodak Printomatic, la cual produce imágenes resistentes al agua de 5,08 x 7,62 cm. (2 X 3 pulgadas), imprime en papel fotográfico KODAK ZINK que se comercializa en paquetes de 20 o 50 hojas. Kodak la vende como una “point-and-shoot” asegurando que la velocidad de la cámara le permite tomar una nueva foto mientras imprime la foto anterior. Está disponible en amarillo o gris, tiene flash incorporado, un slot para tarjetas SD, conexión USB, y sale a la venta con un precio de 69,99 dólares, unos 58,5 euros.

NOKIA 7110: Siempre un paso adelante

Nokia 7110Hola Neo. ¿Sabes Quien soy? Con estas míticas palabras se arrancaba el bueno de Morfeo en su primera llamada al señor Anderson en la película Matrix. Pero ¿aquella llamada fue hecha con un Nokia 7110? En realidad no. El teléfono que sujeta Keanu Reeves es un Nokia 8110, un modelo de finales de 1996 cuya tapa deslizante fue manipulada en la película de los hermanos Wachowski para que se abriera como un resorte al pulsar un botón, un detalle muy molón pero que nunca tuvo el 8110 real. Como sabéis, la primera entrega de Matrix se estrenó recién en 1999. Ese año salió a la venta el Nokia 7110, un móvil muy parecido al 8110 pero más pequeño. Quizá en homenaje a la película, el 7110 sí que incorporaba un mecanismo automático de apertura de la tapa. La finlandesa anunció el 7110 como el primer ‘Media Phone’. Este título no se refería exactamente a sus capacidades multimedia sino al hecho de que el 7110 es el primer móvil en integrar un navegador WAP con acceso limitado, pero acceso al fin y al cabo a navegación en Internet. Equipado con una conectividad de 14.4 kbps, el Nokia 7110 es también el primero de los terminales en llevar instalado el venerable sistema operativo S40 que ahora se llama Nokia Asha. El terminal tenía un peso de 140 gramos, una generosa (para la época, claro) pantalla de 96×65 píxeles capaz de mostrar seis líneas de texto y una curiosa rueda de scroll que facilitaba la navegación. Aparte de agenda o de permitir tonos mono descargables, el 7110 integraba texto predictivo y correo electrónico. Si hubo un teléfono que eligió la pastilla roja, fue este. Con el llegó Internet a nuestros bolsillos. Menudos tiempos aquellos.

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