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CANON EOS-300D: Innovación sin límites

CANON EOS-300DEn el 2003, durante el surgimiento de las cámaras SLR digitales, Canon presentó su revolucionaria EOS-300D (también conocida como EOS Digital Rebel) una cámara fácil de usar, compacta y liviana que sentó las bases para el crecimiento en el mercado de las cámaras SLR digitales. Como sabéis, esta cámara fue considerada como la pionera en cámaras DSLR de consumo masivo ya que a la fecha de su lanzamiento la mayoría de cámaras DSLR “baratas” rondaban los 2000 dólares, mientras la 300D costó en su lanzamiento 1000 dólares con lente 18-55mm incluido. Demás esta decir que la 300D fue un éxito sin precedentes en la historia de la fotografía digital SLR ya que no tenía competencia en ese segmento de consumo masivo de mercado. Fue más vendida de todos los tiempos y podría denominarse como la hermana menor de la Canon EOS-10D, que usa virtualmente el mismo sensor CMOS de 6 megapixeles y chip de procesamiento, ya que daba imágenes de excelente calidad tanto como su hermana mayor y más cara 10D. Además, fue la primera en usar montura EF-S de Canon. Existen incluso modificaciones no oficiales al firmware de la cámara que habilitan funciones sólo disponibles para la EOS-10D. En cuanto a sus características, podemos decir que tenía unas dimensiones de 5,6 pulgadas por 3,9 pulgadas por 2,8 pulgadas (14,2 cm por 9,9 cm por 7,1 cm). Pesa 22,8 oz (646,3 g). La pantalla LCD era de 1,8 pulgadas (4,5 cm). Asimismo, una batería recargable de iones de litio Canon de 1.100 mAH alimentaba a la cámara. Como una cámara de 6,3 megapíxeles, la EOS-300D tenía una resolución máxima de 3.072 por 2.048 píxeles. Las resoluciones menores se podían establecer en 2.048 por 1.360 píxeles y 1.536 por 1.024 píxeles. La relación de imagen era de 3:2, mientras el tipo de sensor fue CMOS, con un tamaño de sensor de 22,7 por 15,1 mm. Además, las velocidades ISO se podían ajustar en 100, 200, 400, 800 y 1600. De otro lado, el enfoque automático estaba disponible con opciones preestablecidas TTL de múltiples bases y siete puntos de enfoque. También había una opción de enfoque manual disponible. Seis preajustes de balance de blancos podían ser usados para corregir la iluminación de forma automática, mientras se podía ajustar una función manual para niveles personalizados. La velocidad de obturación mínima era de 30 segundos, mientras la velocidad de obturación máxima fue de 1/400 segundos. Había modos de disparo de prioridad de apertura y prioridad de obturación disponibles. Se podían usar además controles remotos a través de un conector E3 o por vía infrarroja. Contaba con un temporizador que se podía establecer para un retraso de 10 segundos. Si bien la cámara no contaba con acercamiento digital ni estabilización de imagen y tampoco tenía la capacidad para grabar videos, las imágenes se podían almacenar en tarjetas de memoria Compact Flash (tipo I o II). A su vez, las fotos eran almacenadas en niveles de calidad fina o normal, y también podio guardar archivos RAW sin comprimir. Cabe destacar que el ‘reinado’ de la EOS-300D duro solo dos años, ya que en febrero del 2005 fue reemplazada por la EOS-350D, pero su popularidad la ha convertido en un clásico de Canon.

CANON MS300 MICROFILM SCANNER: Fotografía real de un documento original

CANON MS300 MICROFILM SCANNER¿Qué viene a la mente cuando oímos la palabra “microfilm”? ¿Misterio e intriga? ¿Espías y agentes secretos? Lo cierto es que el microfilm no encierra más misterio que una fotografía que haya sido tomada con un rollo de película de 35 milímetros. No obstante, puede influir en la vida cotidiana de diversas formas. El prefijo “micro” que interviene en la formación de la palabra “microfilm” quizás confunde un poco. En realidad, lo que es pequeño no es la película en sí, sino la imagen registrada en ella. Examinemos un poco este asunto. Hay tres diferencias básicas entre un microfilm y una instantánea normal. Primero, la instantánea puede contener imágenes de personas o paisajes, mientras que el microfilm es más bien un almacén de información impresa. Segundo, el tipo de película que se utiliza para una instantánea es diferente de la que se utiliza para un microfilm, porque este ha de reproducir detalles pequeños, como las letras de una página impresa. Tercero, la instantánea acostumbra a terminar positivada en papel fotográfico mientras que el microfilm por lo general termina positivado en película. ¿Has visto alguna vez un lector de microfilms en una biblioteca? muchas guardan en microfilm documentos históricos o que ya no se imprimen, así como libros y revistas que no tienen en existencias. Por ejemplo, si un estudiante quisiera investigar documentos muy antiguos, podría encontrarlos en microfilms, sin necesidad de recurrir al original que generalmente son de difícil acceso. Asimismo tiene aplicaciones en el campo educativo e industrial y se utiliza en compañías de seguros y en los archivos gubernamentales, tanto a nivel nacional, como regional y local. Los beneficios más notables de su uso son la capacidad de limitar el espacio de almacenamiento para los documentos y la reducción de los costos de producción de tales documentos. La microfilmación también reduce el precio de la reproducción, ya que el costo del papel impreso es mucho mayor que los de microfilm. Otros beneficios de la microfilmación y la preservación de documentos es la esperanza de vida de estos documentos. El proceso moderno de microfilmación asegura la preservación de documentos de hasta 500 años. Debido a que el microfilm es una fotografía real de un documento original, se elimina la mala interpretación que viene con las formas tradicionales de la trascripción. También es mucho más fácil acceder y ver un documento microfilmado, ya que el único equipo que necesita es una lente microscópica. En cuanto a su origen, aunque la mayoría de las personas piensa que se trata de un adelanto del siglo XX, se remonta a finales del siglo XIX. Durante la guerra franco-prusiana de 1870-71, René Prudent Dagron utilizó un tipo primario de microfilm para enviar mensajes con la ayuda de palomas mensajeras entre las ciudades francesas de París y Burdeos. Para este microfilm rudimentario, llamado película, se fotografiaban mensajes utilizando una emulsión sobre vidrio; cuando la emulsión se secaba, la desprendían del vidrio y formaban con ella pequeños rollitos que luego ataban a las palomas. Aunque el primer lector-impresor de microfilms salió a la luz en 1928, fue la aparición del primer lector-impresor automático de microfilms en el año 1957 lo que dio comienzo a la revolución del microfilme. Este aparato no solo permitía leer las microimágenes sino que también hacía una copia de tamaño normal sobre papel. En 1958 se produjo otro importante adelanto en la revolución de los microfilms: la Computer Output Microfilming (microfilmadora de salida de ordenador), o C.O.M., método mediante el cual los datos de ordenador se convierten en microimágenes sin necesidad de pasos fotográficos intermedios. Además, hay otros dos campos en los que también se utilizan microfilms. El primero, y mucho más antiguo, es la microfilmación de documentos originales, como por ejemplo mapas, planos, facturas, cheques bancarios, certificados de nacimiento y otros documentos valiosos. El segundo campo es la micropublicación, sistema utilizado cuando se quiere vender o distribuir información nueva que solo está en forma de microfilm, al cual puede accederse a través de un lector de microfilms y Canon a lo largo de los años, siempre ha tenido los mejores. Ahora, ¿qué piensa cuando oye la palabra “microfilm”? ¿Verdad que ha perdido su halo misterioso?

CANON POWERSHOT G9 X: Una compacta de diseño retro y sensor de una pulgada

CANON POWERSHOT G9X RETROCanon acaba de ampliar su gama de cámaras compactas avanzadas con un modelo de diseño retro, la nueva PowerShot G9X. Esta compacta está orientada a todos aquellos usuarios que busquen una cámara que vaya un paso más allá en cuanto a calidad pero no quieran complicarse la vida a la hora de hacer las fotos. Así, la nueva PowerShot G9X ofrece un aspecto compacto, sencillo y limpio de botones y accesorios, pero está equipada con un luminoso objetivo con un angular equivalente a un 28 milímetros en el formato estándar de cámara de 35 mm, con una abertura máxima de f/2 y anillo de control manual. La lente ofrece un zoom óptico de 3x y trabaja en combinación con un sensor retroiluminado de una pulgada y un procesador DIGIC 6 que podemos hallar también en algunas de las cámaras réflex avanzadas de la casa. Veamos qué más nos ofrece. Con un tamaño realmente compacto, la nueva PowerShot G9X de Canon ofrece un aspecto de máquina seria gracias a sus refuerzos rugosos en los paneles frontal y posterior, que de paso también facilitan el agarre de la cámara. Está disponible en un discreto color negro, pero también en un elegante y más llamativo acabado plateado combinado con detalles en marrón que le da un aire retro. Sus dimensiones exactas son de 98,0 milímetros de ancho por 57,9 de alto y 30,8 mm de profundidad, y su peso es de 209 gramos. LaG9X cumple realmente con su papel de cámara de uso sencillo, ofreciendo muy pocos botones de control. El panel superior cuenta tan solo con una rueda de modos y el típico obturador sobre el selector del zoom, además del botón para la reproducción de archivos grabados y el de encendido, mientras que en la parte trasera el único botón asignado a una función directa de la cámara es el que activa la grabación de vídeo. Los tres botones restantes nos dan acceso al menú, la información de la imagen y el selector de calidad, dejando el resto de funciones bajo el control de la pantalla táctil de tres pulgadas. Eso sí, rodeando al objetivo hallaremos un práctico anillo de control para poder enfocar en modo manual ayudados por el sistema MF Peaking, que resalta en color las áreas de la imagen que estén enfocadas. Ya que hemos mencionado la pantalla, no está de más decir que estamos ante la gran protagonista a la hora de manejar la nueva G9X, con permiso del anillo de control manual. Como ya hemos dicho, se trata de un panel con una superficie de tres pulgadas y tecnología táctil que incluso nos permite enfocar y disparar tocando directamente sobre ella. Tiene una resolución de 1.040.000 píxeles y la cobertura corresponde al 100% del encuadre. Siguiendo con las especificaciones de la nueva PowerShot, Canon ha equipado a la G9X con una lente zoom de 3 aumentos con un extremo angular de 28 milímetros y una abertura máxima de diafragma de f/2, por lo que podemos calificarlo como un objetivo luminoso. La luz captada por el objetivo llega a un sensor retroiluminado con un tamaño de una pulgada y una resolución de 20,2 megapíxeles que trabaja conjuntamente con el nuevo procesador DIGIC 6 para sacar el máximo partido al conjunto. Igual que su hermana mayor, la nueva G5X, nuestra protagonista está equipada con un sistema de estabilización óptica de cinco ejes, lo que nos ayudará a conseguir imágenes sin trepidación en condiciones de poca luz, o por supuesto vídeos con tomas más estables. Como la mayoría de cámaras actuales, la G9X está equipada con un gran número de filtros artísticos que podemos aplicar a nuestras fotos una vez las hayamos tomado o incluso en el mismo momento de hacerlas. Ahora bien, si queremos conseguir unos resultados más profesionales y dedicar un poco de tiempo a editar nuestras fotos, la posibilidad de grabar los archivos en formato RAW nos permitirá realizar cambios profundos en los parámetros de la imagen desde nuestro software de edición favorito. En cuanto a los formatos de vídeo, la nueva PowerShot G9X ofrece una resolución máxima de 1.920 x 1.080 píxeles (Full HD), pudiendo grabar durante una media hora con la máxima calidad seleccionada. En relación a la conectividad, la G9X incluye puertos inalámbricos WiFi y NFC, algo ya habitual en la categoría y que nos permitirá compartir fotos y vídeos al momento a través de dispositivos móviles como tablets o smartphones. Además, con la aplicación de Canon para iOS o Android es posible controlar la cámara de forma remota e incluso subir nuestras fotos directamente desde la G9X a Google Drive o a Irista, el portal de almacenamiento online de Canon. Pasando a las conexiones físicas, nuestra nueva PowerShot cuenta con el clásico puerto USB para traspasar las fotos al ordenador, más una salida HDMI para conectar la cámara a un televisor de forma directa. En cuanto a su coste y disponibilidad, la nueva Canon Powershot G9X ya está en las tiendas a un precio de €549.

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