Archivo para 30 diciembre 2019

SÍMBOLOS DE AÑO NUEVO: El ritual de las doce monedas

MONEDAS DE LA FORTUNAA pocas horas de despedir el 2019 hay quienes que, además de pedir deseos, celebrar, hacer un balance del año que se fue y proyectar lo que anhelan para el próximo, no dejan de pensar en las cábalas y rituales que se realizan en esta fecha para recibir el 2020 para concretar sus sueños. Comer uvas, colocar un anillo en una copa de champagne, usar ropa interior amarilla y encender velas de colores son algunas de las opciones. En esta ocasión nos referiremos a la de las doce monedas de la fortuna, que si bien tiene similitud con la de las doce uvas, estas obviamente no se comen, sino que se guardan, en el momento que dan las 12 de la noche y se realiza el cambio de año. Las monedas – todas de la misma denominación – deben ser arrojadas al aire para atraer la buena fortuna en las finanzas y mucha suerte para el año que viene. Los más supersticiosos recomiendan repetir en voz alta o mentalmente la frase “voy a ser feliz este año” y de esta manera la tradición asegura que el dinero te llegará el 2020 a manos llenas. Sean ciertos sus efectos o no, muchos agradecerán a estos rituales el haber alcanzado que sus deseos se cumplan. En cuanto a sus orígenes, hay quienes afirman que proviene de la antigua Grecia, donde en el siglo VII A.C., el buey que se sacrificaba a los dioses constituía la unidad de cambio, surgiendo así las primeras monedas, que recibieron el nombre de oboii, oh obelos, que es como se conocían las agujas de hierro con que se ensartaban los trozos de carne en los sacrificios. La propia denominación de moneda procede del templo de Juno Moneta, donde se acuñaba, y en los principales idiomas del mundo se conserva esta raíz: monnaie, en francés; moneía, en italiano; money, en inglés; münze, en alemán, etcétera. Por la misma razón, las primeras piezas cambiarías de bronce que se acuñaron en Roma se denominaron aes, derivado de assun, que significa “asado”, en recuerdo del banquete sagrado. En un proceso pragmático, los hombres que habían empezado por ofrecer a las divinidades sus mejores cabezas de ganado, terminaron entregando a los sacerdotes del templo una décima parte de los rendimientos de su capital, que procede del latín capus, y que significa precisamente “cabeza de ganado” o del latín latina pecus, que significa “rebaño”. Con estos antecedentes sagrados del dinero, no sorprende que muchas de las decisiones que se tomaban en la antigüedad se dirimiesen mediante una moneda, como actualmente se decide en un partido de fútbol. Se arrojaba al cielo para que los seres del Olimpo guiasen sus movimientos, y al caer de uno u otro lado, se interpretaba la decisión de la divinidad. Estas ordalías se vieron más favorecidas cuando aparecieron las monedas con cara y cruz, en el siglo X a. de C. Se sabe que el primer emperador en popularizar estos juicios de dios, fue Julio César, y la cara era el lado donde aparecía su efigie. Por este medio, las gentes no necesitaban la presencia del César para conocer su veredicto, ya que les bastaba con arrojar al aire una de estas monedas y, si caía su cara hacía arriba, interpretaban que de esta manera el emperador se manifestaba en favor de una de las dos opciones en litigio. La propia forma circular de las monedas, igual que la del Sol, favoreció esta identificación con la sagrada voluntad. La conservación de ciertas monedas, con independencia de sus orígenes, también tiene una explicación a la luz de la magia popular. La idea está muy bien sintetizada en el famoso dicho: “dinero llama a dinero”. El hilo conductor de esta idea es que una moneda especial puede actuar de semilla o fermento de la fortuna. Desde entonces creció su número hasta llegar a doce (por cada uno de los meses del año) las cuales deben ser echadas al mismo tiempo a la llegada del nuevo año para que la suerte os sea propicia. Como es obvio, los escépticos dirán que el único factor que influyó si a uno le va bien y le sonríe la fortuna, “es que fue solo una coincidencia”. En todo caso, nada se pierde con probar ¿no os parece? Feliz Año Nuevo para todos.

LA CORONA DE ADVIENTO: Un símbolo siempre presente en la Navidad

CORONA DE ADVIENTOMuchos se habrán preguntado con curiosidad la razón por la que se colocan coronas y guirnaldas (hechas originalmente con ramas de árbol perenne) en la puerta principal de las casas durante la Navidad. Como sabéis, estas son colgadas en la parte exterior de la puerta de entrada a los hogares y se mantienen en exhibición durante la temporada festiva. Como toda simbología ‘cristiana’ tuvo su origen en tiempos ancestrales y fue adoptado posteriormente por la Iglesia Católica. En efecto, los griegos utilizaron por primera vez las guirnaldas para adorar a sus dioses y otorgar honores a sus ciudadanos, formando coronas hechas de hojas de laurel que simbolizaban la fuerza y que se otorgaban a los atletas en honor a Apolo. En la sociedad romana, las primeras coronas representaban autoridad y eternidad. Los Romanos Prominentes los utilizaban durante las ceremonias religiosas y cívicas. Muchos romanos colgaban las coronas en sus puertas, y hasta tenían coronas enterrados con ellos como un signo de poder en el más allá. Durante el Imperio Romano – que conquistó el mundo conocido extendiendo su influencia por toda Europa, llegando hasta Alemania y Gran Bretaña – uno de sus más importantes eventos anuales religiosos era la Saturnalia o festival de la cosecha, donde como su nombre lo indica, se honraba a Saturno, en los cuales entregaban coronas como regalos hechos en esta ocasión con bayas del acebo. Pero los griegos y romanos no eran los únicos que los utilizaban, ya que los celtas, una sociedad de sacerdotes y hechiceros llamados druidas, quienes vivían en los bosques europeos por la misma época, adaptaron muchas de las costumbres romanas. Llevando círculos de acebo y el muérdago en el cabello, los druidas creían que el acebo tenía poderes mágicos y de curación, logrando que el ganado enfermo caminara a través de un anillo de acebo como cura. Los celtas hacían coronas de ramas de pino para sus ceremonias del solsticio similares a las saturnales romanas y adornaban sus casas con coronas de flores como símbolo de protección. Con la difusión del cristianismo en Europa, el propósito de la corona y su uso ampliaron nuevos horizontes. Al no poder reemplazar los rituales místicos, los ‘cristianizaron’ como hicieron con la Navidad o la Pascua. El eterno círculo simbolizaba ahora “el amor eterno entre Dios y su hijo Jesús”. Las coronas hechas de ramas de hoja perenne contenían bayas de acebo y cintas rojas “que representaban la sangre de Cristo”. La corona se convirtió así en un icono de la corona de espinas que Jesús usó durante su crucifixión a manos de los judíos. Roma declaró el cristianismo como la religión principal del imperio, y el emperador Justiniano hizo de la Navidad un feriado oficial en el siglo V. Adviento, que en latín significa “el que viene”, es una costumbre de la reflexión espiritual iniciada por los alemanes para comenzar la celebración de las fiestas navideñas. Una corona contenía cuatro velas para representar una luz en los meses más oscuros de invierno en la esperanza de la próxima primavera. Tres velas encendidas violeta, cada una encendida una semana antes de Navidad, representan la esperanza, la paz y el amor. El color de la cuarta vela era rojo, y se encendió el día de Nochebuena. En el Renacimiento, todas las naciones cristianas utilizaban coronas de adviento. Una vela blanca se colocó en el interior de la corona y se encendió el día de Navidad. El color representaba el nacimiento de Jesús. En el siglo XV, la tradición de la corona se extendió por toda la cristiandad. Los peregrinos trajeron la ofrenda floral a los Estados Unidos donde floreció. La corona de adviento seguía siendo popular, pero surgió un estilo secular de coronas que se colocaban en las puertas y para diferenciarlas se les denomino coronas de Navidad, pero en el fondo, básicamente son las mismas, solo que estas últimas no llevan velas ya que están colgadas. Cintas de varios colores incluyendo el oro entrelazados con los granos y bayas de acebo en guirnaldas de pino grande, encontraron su lugar en la sociedad. En Inglaterra, las coronas también contenían rosas colocadas en el arreglo y eran de gran tamaño. Hoy en día, la corona es uno de los símbolos más característicos de la temporada navideña. Aprovecho el momento para desearles una Feliz Navidad.

SONY ERICSSON T68i: Un equipo que ayudó a definir el concepto de smartphone

SONY ERICSSON T68iLa historia de este teléfono comienza cuando Ericsson decide hacer un equipo que marcara un antes y un después en el mercado de la telefonía móvil; necesitaba ser la consolidación de los conceptos que circulaban en aquel entonces. Fue en el 2001 cuando comenzaron a realizarse los primeros prototipos de un teléfono que cumpliera las siguientes características: Equipo Accesible (en cuanto a costo); Pantalla A Color (cosa que en ese entonces sólo Siemens había probado con el S10); Integración de tecnologías emergentes como Bluetooth; Cámara de Fotos (tal como lo había hecho Ericsson hace un par de años con la Communicam MC-10); Navegador WAP y GRPS. Lo suficiente para navegar en sitios móviles y recibir correos. Como sabéis, Ericsson estaba comenzando la Joint Venture con Sony para formar Sony Ericsson, por lo que era muy probable que cuando el equipo estuviera finalizado, se pudiera vender bajo aquella marca. Sin embargo, el destino quiso otra cosa y el equipo vio la luz con el nombre de Ericsson T68m en la navidad del 2001. Quien tuviera ese equipo en las manos, sabía que tenía un gran pedazo de historia. Era un equipo integro: tenía un excelente acabado en diseño y funcionalidades que nunca se habían visto en un sólo teléfono: Un navegador WAP: Que permitía navegar usando GRPS en páginas diseñadas para móviles, o sencillamente en páginas livianas de internet. Podías descargar imágenes, juegos, etc; Pantalla a color: 256 colores de 101 x 80 pixeles. No era la gran cosa, pero para ese entonces era lo último de la tecnología; Bluetooth: Sin duda el aspecto más atractivo e interesante del equipo que lo catapultó a la cima. Si bien ya habían otros Ericsson con soporte Bluetooth, este además traía como opción el poder enviar archivos y sonidos (grabaciones de voz) y tenía soporte para manejar un auto de juguete (aunque eso en realidad fue cuando se comercializó bajo el nombre de Sony Ericsson); Infrarrojo: Ericsson sabía los computadores portátiles se estaban prefiriendo por sobre los equipos de sobremesa, es por eso que decidió añadir el infrarrojo, ya que los laptops (notebooks) de aquel entonces acostumbraban a traer infrarrojo incorporado; Cámara (externa… pero tenía cámara): Cámara con posibilidad de tomar 10 fotos VGA. La maravilla se llamaba Communicam y estaba perfectamente diseñada. Ya cuando dieron el “vamos” al Joint Venture (2001), el equipo recibió un retoque en su diseño y fue comercializado (anunciado en agosto del 2002) bajo el nombre Sony Ericsson T68i. Resultaba raro no ver el logo oficial en el equipo, y en ese entonces se limitó a contener como rasgo característico la tipografía. En equipos posteriores se puede ver que si se incluyó el logo, por ejemplo en el T300 y en la P800. Pero ¿por qué ayudó a definir el concepto de teléfono móvil? Es difícil de explicar, ya que uno como público sabe que lo hizo pero aún así demostrarlo a veces resulta un poco engorroso. Empecemos desde afuera hacia adentro. El T68 demostró que los teléfonos no tenían que ser gordos y difíciles de usar como en aquel entonces, ya que existía tecnología de sobra para construir un equipo que fuera estéticamente deslumbrante y potente en cuanto a características. Era un diseño que tenía un gran aire a lo que Apple estaba haciendo por ese entonces con sus dispositivos; de hecho no es casualidad que este equipo fuera preferido por los amantes de la manzana; ambos hacían equipos con diseños armónicos, finos y agradables para el usuario. Hay quienes lo recuerdan, pero por ese entonces se convivía con los equipos Nokia que no eran tan agradables en su diseño, y eran tildados de “ladrillos”. En cuanto a “funcionalidad del equipo” resultó dejar en claro que había alguien muy visionario detrás de la construcción ¿Por qué decidió agregar Bluetooth y permitir añadir un montón de perfiles?. En ese entonces gracias a esa tecnología se podía hacer tethering (anclaje de red)… si, escuchaste bien, podías usar el internet GPRS del T68 en tu computador. Otro punto importante fue el gran éxito al presentar el terminal móvil como un organizador personal: el equipo contaba con calendarios, agenda, alarmas, y un cliente de email con el que podías estar conectado. Lo mejor de todo es que se hizo muy conocida la palabra Sincronización. Dentro de otros aciertos está la cámara. La cual tenía un software que permitía ver en tiempo real lo que la cámara estaba capturando. Recordar que en ese tiempo las cámaras sólo permitían tomar fotos sin ver lo que estabas capturando en el display del equipo. Volviendo al ámbito del diseño, un gran merito fue incluir un joystick de desplazamiento. Fue lo mejor que se les pudo haber ocurrido porque con un pulgar bastaba para poder controlar el equipo. Además el menú de cuadrícula que ofrecía en ese entonces era muy poco conocido, pero fue bastante intuitivo y podía ser usado por cualquier persona. Si bien el T68i era un equipo bastante completo para esos años, tenía algunas deudas pendientes, cosa que fue saldada con creces por sus hermanos, pero eso ya es otra historia.

ATARI MINI PADDLE ARCADE: La vida es un juego

ATARI MINI PADDLE ARCADELa firma Blaze Entertainment ha anunciado el lanzamiento de dos nuevas mini máquinas arcade y una nueva versión de su consola portátil, ambas basadas en el catálogo clásico de Atari. Con licencia oficial, vienen a completar el elenco accesorios y consolas de corte retro del fabricante y a responder la demanda de hardware con cierto toque nostálgico, tan de moda en los últimos tiempos. Se tratan de tres piezas que arrancan su precio de venta recomendado en 29,99 euros. La primera de la colección es la Atari Mini Paddle Arcade, que tiene controles de rotación la mar de añejos y cucos para jugar a los seis títulos que vienen incluidos. Evidentemente, todos ellos se benefician de este tipo de control, como Pong o Super Breakout; Luego tenemos la Atari Mini Arcade. Esta imita de forma más fidedigna lo que es una máquina recreativa al uso, con su arcade stick y sus botones. Lo interesante es que el stick es extraíble en caso de que queramos jugar con una cruceta. Trae un total de cinco juegos entre los que destacan Centipede y Adventure. Cabe destacar que ambas consolas tienen pantallas de 2,8 pulgadas. Como habéis podido adivinar, se trata de un curioso homenaje a una de las consolas más clásicas de todos los tiempos, y que se renueva en varios modelos para distintos gustos; Pero allí no queda todo, ya que la última pieza de la colección es la Atari Handheld Pac-Man Edition, una máquina portátil que viene con un total de 51 juegos preinstalados, así como con un lector de tarjetas SD. Es un sistema que ofrece todos los clásicos de Atari, como Pac-Man, Asteroids, Centipede, Pong, así como de otras joyas ocultas de la editora y desarrolladora. Con un precio recomendado de 39,99 euros, incluye entre sus características una salida de audio y vídeo que nos permitirá conectarla al televisor si así lo queremos para disfrutar de lo retro en pantalla grande.

GENERAL MOTORS XP-21 FIREBIRD 1954: El ‘avión de caza’ que no podía volar

GENERAL MOTORS XPYa hemos visto en otros prototipos y modelos de coche de los años 50 cómo la influencia aeronáutica influyó de forma más o menos directa en el diseño de los automóviles. Así lo demostraron múltiples concept cars de General Motors, bajo los nombres de sus prestigiosas marcas Buick, Cadillac, Chevrolet, Pontiac u Oldsmobile. Pero el caso del monstruo XP-21 que nos ocupa, con mucho de insensato en sus planteamientos, fue presentado bajo las siglas genéricas y todopoderosas de GM. El gigante consorcio industrial norteamericano presentó este futurista prototipo en su salón particular Motorama, que se celebraba por aquél entonces en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York. El XP-21 fue uno de los tres vehículos experimentales desarrollados con ingeniería aeronáutica por Harley J. Earl, responsable durante muchos años de los diseños de GM. Y sin duda fue el desarrollo más extremo. De hecho era una réplica a escala del reactor militar Douglas F4D Skyray, con ruedas y sin alas aunque con un imponente alerón trasero en delta. Pero aunque lo más impactante del Firebird era sin duda su aspecto en forma de avión y con una transparente, su mayor interés tecnológico era su motor. Luego de muchos esfuerzos de investigación por parte de General Motors, el Firebird supuso la culminación experimental de la aplicación de una turbina de gas en la industria. Su tecnología, aunque bastante descabellada en la práctica, aún hoy en día asombra por su vanguardismo y complejidad. Más aún en el momento actual en el que se buscan nuevas alternativas al motor de explosión. Se trataba de una tecnología de dos fases independientes. La primera era un generador de gas que funcionaba mediante un compresor centrífugo y una turbina. El aire que entraba se comprimía hasta los 3,5 bares y se inyectaba keroseno hasta alcanzar los gases resultantes una temperatura de 1.500 grados centígrados. A continuación se inyectaban en otra turbina Whirlfire Turbo-Power, la llamada motriz, que era la que estaba unida mediante una transmisión de dos velocidades a las ruedas del eje posterior.Las ventajas declaradas de esta entonces revolucionaria tecnología (recordemos que hoy casi todos los barcos de transporte funcionan mediante turbinas de gas) era la posibilidad de utilizar diversos tipos de combustibles, algunos bastantes más baratos que la gasolina. Además el Firebird, construido con fibra de vidrio, presentaba un peso muy ligero sobre la báscula y eliminaba de su transmisión la caja de velocidades, el embrague y numerosas y pesadas piezas móviles por las que un automóvil pierde mucha energía por rozamiento. Cabe destacar que, igual que los aviones, disponía de aerofrenos accionados desde el volante/timón del conductor, y también de enormes tambores de freno situados fuera de las llantas para mejorar su refrigeración. Un detalle que dice mucho de su avanzada tecnología era que su capota transparente ya entonces se abría de forma automática mediante un mando de ultrasonidos. La importancia del proyecto era de largo alcance, ya que el chasis se desarrollo bajo la supervisión de Charles L. McCuen, el mismísimo vicepresidente de General Motors y director de la división de investigación y desarrollo. Sin embargo, las elevadas velocidades que podía alcanzar el Firebird lo hicieron no solo peligroso, sino que además sus elevados costes de producción, hizo que el proyecto no tuviera ninguna viabilidad comercial y no pasó del prototipo.

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