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SIEMENS MC60: La decepción no pudo ser mayor

siemens-mc60El protagonista de hoy es una marca que ya es histórica en la industria móvil: Siemens. La historia de Siemens, que da como para sacar otro post explicando su etapa de gloria y su declive, tiene como buen espejo este terminal, el Siemens MC60. Lo que anunciaban que era, lo que se esperaba que fuera, y lo que resultó ser en realidad, acaba siendo una aceptable metáfora de la historia de Siemens. Aunque fue lanzado en el verano del 2003, el Siemens MC60 empezó a dejarse ver a gran escala durante el año 2004, retraso bastante típico en los terminales de entonces, cuyos plazos de llegada eran considerablemente mayores que ahora (caso Nexus 4 aparte, pues no se trata de la misma mecánica). Para comprender la llegada del Siemens MC60, hay que contextualizar el estado de Siemens en esa época, y el significado de la nomenclatura de sus dispositivos: A: Terminales muy básicos, gama baja. C: Terminales de gama media. E: Terminales portentosos, con un diseño cuidado. F: Terminales de entrada, muy básicos, como el AF62. M: Terminales resistentes, algunos como el ME45 o el M65 que aguantaban las caídas. S: Terminales de alta gama, enfocados al mundo empresarial. L: Terminales con teclado deslizante. X: Terminales con características más avanzadas. Básicamente éstas eran las letras que Siemens usaba para nombrar a sus dispositivos, en muchos casos empleando dos. Por ejemplo, con el Siemens SL65, el ME45, o el SX1. En el caso del MC60, denotaba que era un terminal con un diseño algo más resistente que el resto (tampoco era ninguna maravilla en este sentido, dicho sea de paso), y con unas características que lo situaban en la gama media. El problema vino cuando Siemens, haciendo gala como siempre de unas magníficas campañas publicitarias, transmitió al público general que el Siemens MC60 era un terminal con altas prestaciones. Su precio, algo elevado, consiguió que calara la sensación de que se estaba comprando un dispositivo bastante avanzada. Los resultados fueron el de unos consumidores ilusionados con un terminal que era peor de lo que esperaban, lo cual derivó en algunos casos en el abandono de Siemens como marca. Un espejo en el que podría mirarse HTC, quien probablemente tenga una de las causas de sus malos números en razones similares. En cualquier caso, las especificaciones del MC60 eran las siguientes: Tribanda 900 / 1800 / 1900. GPRS y mensajes MMS. Dimensiones: 109 x 46 x 21 mm. Peso: 86 gramos. Memoria interna de 1 MB. Cámara CIF (352 x 288). Pantalla de 101 x 80 píxeles, 4096 colores. Melodías polifónicas. Le faltaba un puerto de infrarrojos -vital durante un par de años hasta que llegó el Bluetooth-, y sobre todo botones de selección bajo las esquinas inferiores, pero lo cierto es que no era tan mal terminal. Y era razonablemente superior a la competencia en cuanto a resistencia a golpes y caídas. Su particular teclado diseñado en forma de X era sin duda su seña de identidad. Y en torno a él giró su campaña publicitaria, jugando a ubicarlo entre letras para formar palabras con la ‘x’: Extreme, Relax… Algo quizás más impactante que muchos otros carteles publicitarios, y que nuevamente contribuyó a convertirlo en objeto de deseo. Recordemos que en el 2004, Siemens era una marca de referencia. De hecho, Siemens reinaba junto a Nokia el mercado de la telefonía móvil. Si la caída de Nokia tuvo lugar con la llegada de los teléfonos inteligentes, Siemens no tuvo que esperar a ello. En 2005 registró unas pérdidas de 19 millones de dólares, cuando en el ejercicio anterior logró unos beneficios de 146 millones. Una caída súbita que le llevó a ser comprada por Benq ese mismo año. En 2006 las cosas no habían mejorado, sino todo lo contrario, por lo que antes de que llegara 2007, la empresa fue declarada en quiebra. Volviendo al Siemens MC60, tenía algunos puntos que sí que influyeron en este desengaño por parte de sus usuarios. Pensemos por ejemplo en el ridículo MB que tenía para almacenar imágenes y tonos polifónicos. Ni los tonos ocupaban demasiado, ni las fotos tenían tanta calidad (de hecho, las fotos eran pésimas), pero con apenas unos ítems, la memoria se colapsaba. La pantalla era la misma que la montada en otros terminales peores, como el A60 o el C60, y el mítico sistema operativo de Siemens daba errores puntuales… Y ni hablemos de la pesadilla de cuando se desconfiguraba. Tuvo su público, pero por aquel entonces la guerra que algunos usuarios mantenían -defensores de Nokia vs. Siemens- empezó a decantarse hacia la marca finlandesa. Si a ello le sumamos el gran trasvase que tuvo Siemens hacia otras marcas que empezaban a hacer buenos productos -Sony Ericsson con sus T300, T610 o T630, por ejemplo-, el resultado es el de hace dos párrafos: unos números más que preocupantes que derivaron en que Siemens, marca pionera en muchas características, cayese estrepitosamente. De poco le sirvió haber lanzado casi antes que nadie los tonos polifónicos, popularizar las cámaras en los teléfonos móviles, o empezar con las pantallas a color. El Siemens MC60 es una buena condensación de la historia de Siemens: demasiadas expectativas en muchos casos. Precios muy elevados en otros, habiendo competidores al acecho.

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SIEMENS S10: El primer móvil con pantalla a color

Siemens S10Corría el año de 1997. Siemens no sólo fabricaba lavadoras, también vendía teléfonos y sorprendió a propios y extraños con el lanzamiento del primer móvil con pantalla a color, el Siemens S10. La pantalla del S10 era, en realidad, una de las primeras LCD coloreadas con una paleta de tonos muy básica y una resolución de 97×54 píxeles repartidos en seis líneas. En otras palabras, lo único que hacía esta venerable reliquia tecnológica era mostrar texto en distintos colores y pequeños iconos, pero ya era un avance. Estas características que ahora nos parecen antediluvianas, entonces eran lo último y el haber sido el primer teléfono con pantalla a color de la historia ya nadie se lo puede arrebatar. Equipado con unos teclados de goma y con una configuración de botones ya muy parecida a la de los móviles modernos, el Siemens S10 destacó también por su batería Li-ION que le otorgaba una autonomía de 10 horas en conversación. Nos gustaría poder decir que el mundo de las baterías ha avanzado una barbaridad. Lamentablemente el mundo de los componentes que devoran energía también lo ha hecho. Eso sí. Prácticamente era esta su única virtud reseñable, puesto que carecía de sistema GPS, de juegos, memoria externa o capacidad de conectarse a Internet. Apenas dos años después, Siemens lanzó al mercado el Siemens SL1088, considerado el primer terminal con formato deslizante de la historia, aunque ya sabéis que en esto de quien ha sido el primero en inventar algo siempre hay discusiones. El SL1088 era prácticamente idéntico en prestaciones al S10, incluyendo su peculiar pantalla ‘coloreada’. Su mayor problema era que hubo que recortar la batería para acomodarla en el poco espacio disponible y la autonomía se recortó hasta sólo 3 horas. Siemens fue una de las empresas más innovadoras en materia de telefonía móvil en las últimas dos décadas, hasta que decidió cambiar de rumbo empresarial.

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