CHARMED: Una lucha constante contra lo desconocido

Charmed Conocida en España como ‘Embrujadas’ fue una serie de televisión que llegó en octubre de 1998 de la mano de uno de los controvertidos productores que Hollywood haya conocido: Aaron Spelling. Su creadora era Constance M. Burge, que hacía poco había creado otra serie con el productor llamada ‘Savannah’ de sólo dos temporadas, y que encontró el éxito dejando de lado la realidad para proponer un universo sobrenatural. Prue, Piper y Phoebe eran tres hermanas que provenían de una estirpe de brujas y que habían nacido con dones individuales. Prue podía mover objetos, Piper podía paralizar la acción a su alrededor y Phoebe tenía premoniciones. Juntas, sin embargo, eran más temibles porque tenían el poder de tres. Eran las mujeres más poderosas de la historia y gracias al Libro de las Sombras, una reliquia familiar con hechizos e historia, combatían el mal en estado puro. Puede que se las recuerde por sus efectos especiales, pero ‘Charmed’ tenía una estructura muy atractiva que podría compararse a series más modernas y con mejor reputación como ‘Supernatural’ y ‘Alias’. Mezclaba las tramas horizontales con casos sobrenaturales y tenía su propia mitología. De hecho, de su paso por la televisión recuerdo que solía intercalar episodios serializados con otros absolutamente procedimentales donde la trama de temporada no avanzaba ni un milímetro. Si a esta condición de serie híbrida le sumamos tres personajes principales poderosos y bien definidos, puede comprenderse que despertase tanta admiración entre el público juvenil. Inicialmente su mayor reclamo era el regreso de Shannen Doherty a la televisión, que había dejado ‘Beverly Hills, 90210’ porque creía que se le había quedado pequeña. Ella interpretaba a Prue en la serie, la hermana mayor, y sus continuas peleas con el resto del equipo dieron algunas de las historias más jugosas de la época. El ascenso en popularidad de Alyssa Milano, que interpretaba a Phoebe, despertó celos y, si encima le sumamos que Doherty sentía la necesidad de “mejorar” la serie, se lió la gorda. La propia Milano reconoció en entrevistas que no se llevaban especialmente bien y que a menudo ni se dirigían la palabra y, cuando la situación fue insostenible, Doherty se largó de la serie y su personaje murió al final de la tercera temporada. De hecho, se rumorea que Milano hasta organizó una fiesta que se llamó “The witch is dead” y donde todo el equipo celebró su marcha. Pero ese no fue el único problema que vivió ‘Charmed’. Constance Burge abandonó las riendas creativas de la serie por culpa de sus encontronazos con el productor ejecutivo Brad Kern y las protagonistas de la serie siempre fueron observadas con lupa en busca de nuevos rumores. No ayudó que Combs y Milano pasasen a tener la etiqueta de productoras de la serie mientras que Rose McGowan, la cuarta hermana, solamente tenía contrato como actriz. McGowan llegó en un momento muy complicado. Como la mitología de la serie se centraba en el poder de tres hermanas, los guionistas tuvieron que inventarse una cuarta hermana que pudiera sustituir a Doherty. Así llegó Paige, que era medio bruja y medio luz blanca, la hija de una aventura de la matriarca con un ser sobrenatural. Por suerte para el canal WB, la serie no perdió seguimiento y se mantuvo por encima de los cuatro millones de espectadores, algo crucial ya que ‘Buffy, la cazavampiros’ se había mudado de cadena y había ido a la competencia, UPN. La música de su cabecera era toda una declaración de intenciones. Era una versión de ‘How Soon is Now’ de The Smiths interpretada por Love Spit Love y su línea más famosa era “I am human and I need to be loved just like everybody else”. Indicaba por donde irían los tiros y las hermanas Halliwell persiguieron el amor mientras combatían demonios, otras amenazas y abrían el mítico bar P3 en su San Francisco natal. Piper formaría una familia con Leo (Brian Krause), un luz blanca con el que rompieron todos las convenciones del mundo sobrenatural. Pero el romance más épico y recordado sería el de Phoebe con Cole (Julian McMahon), un demonio cuyo objetivo era acabar con ellas y que se enamoraría de la pequeña Halliwell. Era tan épico su amor que llegaría a deshacerse de su condición de demonio, algo que desafortunadamente resultó ser provisional. La serie acabó teniendo ocho temporadas, despidiéndose de forma definitiva el 21 de mayo del 2006. El éxito de la serie ha provocado que se desarrolle en otros tipos de medios, como un vídeo juego, juegos de mesa, novelas y una serie de cómics que sirve como continuación de la narrativa de la serie. A lo largo del año 2012, a seis años de su cancelación, ‘Charmed’ era la segunda serie más vista en suscripción en servicios de vídeo bajo demanda, incluyendo Amazon Video y Netflix. A principios del 2017, el canal estadounidense The CW informó que estaban trabajando en un capítulo piloto para una nueva serie basada en ‘Charmed’. Esta nueva serie se ambientará en 1976 y no contará con las actrices originales.

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