BABYLON 5: ¿El futuro que nos espera?

babylon-5Antes de que llegaran ‘Firefly‘, ‘Farscape’ o el remake de ‘Battlestar Galactica‘, ya hubo una serie que, tomándose completamente en serio el género de la space opera, renovó la ciencia ficción que estaba haciéndose a mediados los 90, volviendo a llevarla a sus raíces y utilizándola para establecer paralelismos y metáforas sobre el mundo contemporáneo. ‘Babylon 5‘ fue, durante cinco temporadas, uno de los mejores ejemplos de cómo puede hacer una serie con alienígenas, y ambientada en el espacio, que toque temas tan serios como la tentación del totalitarismo político, el racismo, las guerras civiles o la labor de la comunidad internacional (intergaláctica, en este caso) en buscar soluciones justas y pacíficas para los conflictos. Su creador, J. Michael Straczynski, la ideó además como si fuera una novela en cinco largos capítulos, y aunque dejó cierto espacio para adaptarse a los cambios que pudieran ocurrir durante la producción (como que se marcharan algunos actores o que pudieran cancelarlos antes de tiempo), toda la historia estaba planeada de antemano. Cosas que se insinúan en el piloto, por ejemplo, luego van apareciendo aquí y allá hasta que se desarrollan del todo en, por ejemplo, la tercera temporada, y aunque había historias autoconclusivas que seguían la tradición de otras series, como ‘Star Trek‘, era la trama serializada la que movía toda la serie y la que iba ganando cada vez más importancia conforme avanzaban las temporadas. Straczynski indica entre sus influencias a la hora de crear la serie no sólo la franquicia de Gene Roddenberry, sino también la saga literaria de ‘Fundación’, de Isaac Asimov, ‘Dune‘ y hasta ‘El Señor de los Anillos‘, y decidió ambientarlo todo en una estación espacial porque le permitía incluir diferentes especies alienígenas sin tener que viajar a sus planetas, lo que siempre disparaba los costes. Él quería que la serie se mantuviera dentro de un presupuesto manejable, que es la razón por la que se desarrolló para sindicación directamente (como, más tarde, ‘Xena, la princesa guerrera‘). En cuanto a la historia de la serie, esta nos lleva hasta mediados del siglo XXIII y a Babylon 5, la quinta estación orbital que se construye, en terreno neutral, para intentar que sea un lugar de paz y convivencia tranquila entre las diferentes especies de la galaxia, especialmente los humanos y las razas alienígenas de los Minbari, los Centauri, los Narn y los misteriosos y enigmáticos Vorlon. Las otras cuatro fracasaron de diferentes modos (una incluso desapareció sin dejar rastro), y esta quinta se ve como la última esperanza. Todas esas especies han estado en guerra más de una vez entre ellos, los últimos, los humanos y los Minbari, y se confía en que Babylon 5 pueda evitar que eso ocurra de nuevo. Si pensáis que esto parece una ONU en el espacio, no vais demasiado desencaminados, porque esa organización y su papel en la guerra de los Balcanes tuvieron gran influencia en el desarrollo de la serie y de cierta trama en la segunda temporada. Al principio de cada capítulo, los títulos de crédito (los de arriba son los de la segunda temporada) nos situaban en el año en el que nos encontrábamos y en las cosas importantes que habían pasado hasta ahora, que solían ser unas cuantas. Además de las tensiones entre las diferentes civilizaciones, en la Tierra se sucedían las maniobras políticas bajo cuerda y la sombra de un estado policial, algo que amenazaba siempre la neutralidad de Babylon 5, dirigida por los humanos. Toda esta historia la vivían unos personajes muy bien construidos, desde el íntegro comandante de la estación hasta su divertida segunda de a bordo o los embajadores de las diferentes razas, que se embarcan en caminos mucho más complicados de los que estábamos acostumbrados a ver en series con unos maquillajes de los extraterrestres que a veces parecían sacados de una tienda de disfraces de Carnaval. En cuanto a su legado, ese aspecto de la serie y sus efectos especiales (los primeros que usaron el CGI para la televisión), se han quedado bastante viejos, por lo que suele echar para atrás a bastantes espectadores potenciales. Si se consigue pasar esas reticencias, y un piloto no demasiado logrado, se entra en un mundo que se disfruta no sólo por toda esa ambición de trascender su género, sino porque sus creadores conocían las space operas del derecho y el revés y sabían cómo incluir toques de humor, de aventura, de romances arriesgados y de historias con su componente de suspense y misterio, en especial con ciertos enemigos que se intuyen, pero pocas veces se ven. Que Straczynski la tuviera tan planeada desde antes de empezar nos permite saber que la serie tendrá un final y que casi todo lo que vemos en pantalla va a tener su importancia más adelante. A quien le interesen estas curiosidades, además, ‘Babylon 5’ está considerada una de las series de ciencia ficción que trata de un modo más realista el modo en el que las naves se desplazan por el espacio. La serie nunca fue un éxito desmedido. Su piloto, la tv movie ‘The gathering’, se emitió con bastante éxito en 1993, pero las audiencias fueron cayendo a lo largo de la primera temporada hasta quedar en un punto medio-bajo que le permitió sobrevivir porque funcionaba bien en las demográficas. Sin embargo, Straczynski tuvo que escribir el final de la cuarta temporada como si fuera el cierre de la serie, ya que la cadena que los emitía, PTEN, desaparecía y parecía que iban a cancelarlos. TNT los repescó por la quinta entrega, en la que algunos fans sienten que se alargan de más algunas tramas, pero que permitió a su creador terminar de contar la historia que tenía en la cabeza. A la finalización de ‘Babylon 5’, no obstante, se produjeron seis tv movies, una de las cuales fue incluso un piloto fallido para otra serie, y se produjo en 1999 un spin-off, ‘Crusade’, ambientado cinco años después de los eventos de su serie madre, pero que fue cancelado al cabo de sólo 13 episodios por el canal TNT. ‘Babylon 5’ terminó siendo una serie de culto y abrió el camino a otras obras que también renovaron el género mediante la vía de tomárselo con absoluta seriedad. Incluso, en su momento, hubo controversia con ‘Star Trek: Espacio Profundo 9’, por los parecidos entre ambos títulos, una controversia que al final acabó diluyéndose.

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