MELROSE PLACE: Donde residen la locura y la pasión

melrose-placeDel mismo productor de “Beverly Hills 90210” (Sensación de vivir) llega esta crónica de la vida cotidiana de un grupo de jóvenes que, terminados sus estudios, tiene que afrontar las dificultades del mundo profesional en la competitiva ciudad de Los Ángeles, Amanda, Jo, Michael, Megan, Craig, Taylor y Samantha viven en el mismo bloque de apartamentos y protagonizan encendidas pasiones, ambiciones laborales y traiciones amorosas, donde poco a poco el poder, el dinero y el deseo irán corrompiéndolos. Considerada una de las series mas exitosas de la década de los 90 en los EE.UU. contó con 227 episodios en 7 temporadas, todas emitidas entre 1992 y1999 por la cadena FOX, con una duración aproximada de 43 minutos por capítulo. La serie nació como un spin-off de ‘Beverly Hills, 90210’ siendo creada también por Aaron Spelling, padre de otros títulos míticos como ‘Los Ángeles de Charlie’, ‘Starsky y Hutch’, ‘Hotel’ o ‘Dinastía’. No obstante, aunque ‘Melrose Place’ fuese de su productora, quien realmente estuvo a cargo de la ficción como productor ejecutivo fue Darren Star. Así, aunque Melrose nace la versión treintañera de la serie anteriormente mencionada, e incluso vemos en los primeros episodios aparecer al personaje de Kelly, pronto toma un tono propio, quitándose de encima las moralejas y buenas intenciones y haciéndose menos aburrida. Lo mejor de ‘Melrose Place’ es que, aunque comenzó de una forma suave, a medida que avanzaron los episodios la historia dio un giro hacia la locura y se quedó asentada en ese estadio. La serie tuvo la suerte de no tomarse demasiado en serio a sí mismo, y aquella historia de unos chicos treintañeros que convivían en un recinto de apartamentos de Los Angeles, pasó a ser un torrente de pasiones y amoríos con giros enrevesados. Cada vez más, las tramas contaban historias inverosímiles con cegueras temporales, hijos robados, hermanos malvados o periodos en silla de ruedas. No obstante, aclaremos que aquello tenía sentido dentro de la lógica interna de la serie, y aunque las tramas tenían su punto de disparatado, los personajes estaban bien cogidos a su propia realidad, lo que hacia entretenido y altamente adictivo. Y sí, no es que la locura y la pasión se pasasen por la serie, sino es que literalmente vivían allí. Porque ‘Melrose Place’ toma su título de la calle en la que estaba aquel edificio de apartamentos en el que vivían sus protagonistas, aquel sitio que tanto molaba. ¿Quién de los que haya visto la serie no ha querido vivir allí, en el número 4616? Si hay algo que nos ataba a la pantalla para ver Melrose, es eso precisamente que decía, sus personajes. Y aunque a lo largo de sus siete temporadas hubo bastantes personajes recordables, destacan por encima de todo un trío de malvadas que dominaron la situación con sus desquiciados planes, siempre en torno a los hombres y al poder. Hablo de Amanda Woodward, Sydney Andrews y Kimberly Shaw. Ellas tres tuvieron la serie en sus manos y nos mostraron tres formas distintas de maldad. Amanda era la alta ejecutiva, y desde sus trajes de falda y chaqueta atemorizaba a los empleados de la agencia publicitaria D&D a la vez que aplastaba a sus rivales con una inteligencia brutal que desembocaba en una lengua viperina. Sydney era la pobre chica, la ingenua, una jovencita llena de ilusiones y deseos que, lejos de dejarse vencer por las adversidades sacaba a la luz su lado más pérfido y orquestaba planes que, desgraciadamente, se le solían volver en contra. Y finalmente Kimberly, era la propia personificación de la locura, quien se dejaba llevar más básicamente por sus instintos pero a la vez sabía ser fría como nadie. Y lo mejor es que todas ellas se vieron tocadas en un momento u otro de la serie, o en muchos, por Michael Mancini. Él hacía lo que quería con ellas, o lo intentaba, y se enamoraba y desenamoraba de ellas sin ton ni son provocando siempre grandes pasiones, rechazos repugnantes y venganzas memorables. Mancini era un liante, el mal hecho truhán pero en el fondo, un cabrón encantador y querible. Su relación con todas removía los pilares de Melrose (y de la casa de la playa), siendo siempre objeto de las tramas principales. Pero aparte de ellos, también hubo otros personajes en la serie que eran menos malos, o que al menos no sabían serlo igual de bien. Sería imperdonable no dedicarle unas palabras a Allison, la encarnación del bien de la serie. Tampoco podemos pasar por alto a la encantadora y arisca Jo Reynolds, al macho alpha de la serie, Jake Hanson o a la pesada de Jane Andrews. De todos actores que encarnaron a los habitantes del complejo de apartamentos de Melrose Place, algunos desaparecieron para siempre y otros lograron mantenerse con relativo éxito en otras producciones sin caer en el olvido. Incluso algunos se hicieron todavía más famosos después por otras series, mientras que otros sólo dieron que hablar por sus avatares fuera de la pantalla. La cadena The CW lanzó una nueva versión de ‘Melrose Place’ motivada por la aceptación de la que hizo el anterior con ‘Sensación de Vivir’, su serie hermana. No se trataba exactamente de un remake, sino más bien de una continuación. Volvíamos a ver la vida en los apartamentos de Melrose Place donde había nuevos habitantes, pero también donde volvieron los antiguos inquilinos para continuar con sus vidas, años después del final de la serie original. Esta nueva ‘Melrose Place’ no tuvo demasiado éxito, y tras una única temporada la cadena decidió no renovarla.Para terminar este repaso por el recuerdo de la serie, aquí os dejo la cabecera de la serie. Acompañados de esa música instrumental ya mítica, siempre en orden alfabético veíamos pasar a los actores de la serie ante la pantalla, a veces sonriendo directamente a cámara, otras distraídos y en algunas ocasiones como extractos de la ficción. Pero siempre veíamos en último lugar a Heather Locklear, porque aunque ella era la absoluta estrella de la serie siempre apareció como Special Guest Star. Ella y su divismo. Siete temporadas y 226 episodios después, la serie concluyó y nosotros podemos agradecérselo a la factoría Spelling y la pluma de Darren Star que nos regalaron esta delicia del entretenimiento más mundano.

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