COMMODORE 128: ¿Uno de los peores ordenadores de la historia?

commodore-128Se trata de uno de los fiascos informáticos más sonados en la informática moderna. Nacido en 1985, este dispositivo tuvo la mala suerte de ser lanzado inmediatamente después de un super ventas como fue su hermano mayor, el Commodore 64, considerado uno de los primeros grandes ordenadores orientados a los videojuegos. Con las funcionalidades y características que se incluyeron en el 128, la compañía estadounidense intentaba atraer tanto al cliente empresarial como al usuario doméstico interesado en los videojuegos. Esta excesiva ambición (o falta de especialización, según se mire) fue precisamente su mayor hándicap llevándolo a perder cuota de mercado en ambos segmentos; los amantes de los juegos acabaron decantándose por la videoconsola Amiga, mientras que para el ámbito de los negocios, el usuario prefería las nuevas máquinas de IBM. Presentado oficialmente el 5 de enero de 1985 en la Feria Internacional de Electrónica de Consumo de Las Vegas (en inglés Consumer Electronics Show o también CES) el Commodore 128 fue una de las mayores novedades del año y el último home computer de 8 bits firmado por CBM (Commodore Business Machines). “Ya han pasado 31 años desde entonces, un periodo increíblemente largo si consideramos la historia de los ordenadores. Cuando empezamos a trabajar en el proyecto para el nuevo Commodore, yo tenía apenas 24 años… Me parece una eternidad…” afirma Bil Herd, ingeniero jefe de Commodore International desde 1983 hasta 1985. “Personalmente me encargué del diseño del hardware del nuevo 128 y el aporte de personas como Fred Bowen fue fundamental para que el ordenador viera la luz, considerando el momento bastante complicado que la empresa estaba viviendo”. Herd y el equipo de ingenieros trabajaron en la creación de un nuevo ordenador con la idea de mejorar prestaciones y resultados de su antecesor más famoso, el C64. “Nuestro objetivo era construir un home computer basado en video chip con mejor gráfica, audio y un buen procesador, para responder al nuevo mercado, más heterogéneo, que estaba naciendo poco a poco. Los nuevos programas educativos y juegos requeríanprestaciones y funcionalidades extras propias de ordenadores dedicados a un público más amplio. El mundo estaba cambiando muy rápidamente…”. El C128, equipado con memoria RAM de 128 Kb, por un lado garantizaba un uso lúdico siendo 100% compatible con los juegos del C64, por el otro el uso profesional (siendo compatible con los principales lenguajes de le época: Algol, Basic, Cobol, Fortran y Pascal entre otros), intentando ofrecer una gráfica de nivel superior con modalidad 640×200, introduciendo su nuevo chip VDC. El nuevo C128 nació “de forma bastante rápida… Habiendo ya trabajado para Commodore Business Machines en varios proyectos como ingeniero jefe, gran parte del diseño a nivel de estructura y chips ya estaba casi del todo hecho” afirma Herd, que participó en la producción de los principales modelos de la empresa como el Commodore Plus/4, los C16/116, C264, C364 y en el desarrollo de los chips TED. Pero, a diferencia de los anteriores home computers de Commodore, el 128 resultó ser sorprendentemente compatible. “La compatibilidad entre ordenadores en ese momento era algo bueno solo para la ciencia ficción… No fue algo que buscamos deliberadamente, más bien fue fruto del caso”, dice Bil Herd. “Hasta tuvimos problemas a nivel de directivos cuando alguien informó el jefe que los juegos del C64 funcionaban en nuestros prototipos. Él se opuso al concepto de un ordenador plenamente compatible con los anteriores pero gracias a la fuerza de voluntad de Terry Ryan seguimos adelante y finalmente conseguimos el visto bueno de los responsables marketing de Commodore”. No obstante las novedades introducidas (nuevo procesador, mayor resolución grafica, nuevo chip, más memoria libre, botón de reinicio, teclado numérico…), el Commodore 128no consiguió conquistar el mercado como su antecesor 64 por varias razones, vendiendo sólo 4 millones de ejemplares en todo el mundo. Mientras se acercaba la época de los más potentes ordenadores a 16 bits (comezó en 1984 con el Apple Macintosh), el Commodore 128 fue realizado siguiendo, una vez más, arquitectura y características típicas de los home computers a 8 bits con BASIC y funcionamiento mono-task, sin controladores ni otro software. La segunda generación de ordenadores, predecesores de los ordenadores personales más modernos, en 1985 ya estaba a punto de desaparecer, dejando sitio a máquinas con interfaz gráfica de usuario, como el Atari ST o el Amiga (de propiedad de la misma Commodore). “Cuando Jack Tramiel dejó la empresa, muchas cosas cambiaron” afirma Herd, refiriéndose al empresario que dejó Commodore en 1984 convirtiéndose poco después en el numero uno de Atari. “Fue un momento difícil para todos nosotros, su ausencia inevitablemente repercutió también en el proyecto del 128. Había mucha confusión: para el C128 no había recursos a nivel de marketing, sin embargo sí los había para proyectos paralelos…”, referiéndose al Amiga 1000 que vio la luz en julio de 1985. “Los directivos que llegaron en su lugar eran personas de gran valor pero pertenecían a ámbitos muy diferentes. Con Tramiel no perdimos solo un gran empresario sino nuestra visión y la capacidad de interpretar y anticipar el mercado”. Hay un poco de nostalgia en las palabras de Bil Herd, sobretodo considerando el triste final de Commodore, que cerró por quiebra en 1994: “A los 31 años del lanzamiento del 128 es una ocasión para recordar una gran etapa de nuestro desarrollo informático pero duele ver que empresas como Apple aparecen hoy como los absolutos protagonistas en la historia de los ordenadores. Haría falta una revisión de los hechos, considerando que ellos utilizaban nuestros chips… La historia de Commodore hubiera podido ser muy diferente, no cabe duda” puntualizó.

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