MESSERSCHMITT ME-323: El gigante de la Luftwaffe

Messerschmitt Me-323 GigantEl Messerschmitt Me-323 Gigant fue uno de los mayores aviones de transporte militar del III Reich. Su principal característica, su enorme tamaño, lo convirtió en el más grande del mundo construido hasta ese entonces. El Me-323 tenía seis motores sobre sus alas de 55 metros y la capacidad para transportar 43 toneladas de engranajes. “En su época este avión gigante fue una hazaña de la aviación”, escribe Business Insider. La idea surgió en Octubre de 1940 cuando la Technisches Amt ordenó a la compañía Messerschmitt la construcción de un aparato de transporte capaz de albergar 100 tropas o bien un tanque Panzer con su dotación. Dicha investigación recibió el nombre de “Operación Warschau (Varsovia)”. Al prototipo elegido para este uso se le llamó Messerschmitt 323 Gigant, ordenándose en un principio la construcción de 100 aviones que en seguida fue elevada a 200 unidades meses después cuando se vieron sus excelentes prestaciones. Tanto las alas como el fuselaje del Messerschmitt 323 Gigant eran de una estructura de perfiles metálicos con sección cuadrangular, siendo normalmente las alas altas atirantadas con planta trapezoidal, aunque tenían elementos secundarios de tela y madera. Disponía de seis motores de tres en tres en cada ala, todos Gnôme et Rhône GR.14N, aunque a algunos aviones se les dotó de cohetes Walter RI.202 A de peróxido de carbono bajo las alas para facilitar el despegue, dando un empuje de 500 kilogramos por segundo durante 30 segundos. La bodega medía 11 metros de largo por 3′ 5 metros de ancho y 3′ 30 metros de altura, en total unos 110 metros cúbicos. La carga que podía soportar el avión era de 20 toneladas, por lo que se permitía transportar como máximo a 200 soldados o un tanque Panzer. La parte frontal del fuselaje bajo la cabina estaba compuesta de dos puertas que se abrían por la mitad con una rampa para facilitar la salida a los soldados o a blindados, mientras que los trenes de aterrizaje sostenían al aparato por cinco ruedas. El armamento del Gigant comprendía dos cañones Mauser MG 151 de 20 milímetros en las torretas y cinco o siete ametralladoras MG.131 de 13 milímetros en posiciones individuales o ventanillas. El problema del pesado despegue se tuvo que resolver con un cable remolque desde un Junkers Ju 90 que no dio resultado, por lo cual se probó con un Heinkel He 111 Z que tampoco funcionó, así que finalmente se intentó utilizando tres Messeerschmitts Bf 110 con cables remolcadores de acero con 10 milímetros de diámetro que en esta ocasión sí lograron las expectativas deseadas. Al finalizar la construcción del Gigant, el monstruo volador se convirtió en el avión más grande del mundo construido hasta la fecha. En 1941 empezaron a entregarse las primeras unidades de Messerschmitt 323 Gigant a la Luftwaffe. En la campaña de Rusia los Gigant tuvieron alguna participación en la ocupación de islas en el Mar Báltico, así como el transporte de tropas y suministros a Siberia y Ucrania. En el Mar Mediterráneo ayudaron al Afrika Korps del general Erwin Rommel en la campaña de Túnez transportando víveres, soldados e incluso tanques Panzer. La mejor actuación del Gigant en la contienda fue la de intentar frenar la invasión de Sicilia por parte las tropas anglo-americanas, consistiendo su misión en la de trasladar dos divisiones paracaidistas a la isla sin sufrir ninguna pérdida. A finales de la Segunda Guerra Mundial, el Messerschmitt 323 Gigant se convirtió en un avión de escaso uso, sólo útil para operar en misiones experimentales, como la de soltar sobre un objetivo una bomba gigante de 18.000 kilogramos. Por culpa del rumbo que tomó el conflicto, el Gigant fue una gran inversión de dinero y material para los alemanes que apenas sirvió para lo poco que se empleó. Actualmente no se conserva ni una sola unidad de estos fabulosos aviones, aunque en el Museo de la Luftwaffe en Berlín se exhibe un ala principal entera.

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