BATTLESTAR GALACTICA (1978): Astronave de combate

Batllestar GalacticaLa space opera, un gran género de la ciencia ficción donde los haya. No hay nada más clásico que una gran historia de aventuras ambientada en planetas distantes, desde el planeta Mongo (Flash Gordon) hasta aquella galaxia muy lejana (Star Wars), pasando por cualquiera de la Federación de Planetas (Star Trek). No sé vosotros, pero es un género que siempre me ha llamado la atención y es por eso que en esta oportunidad nos referiremos a una serie televisiva de finales de los 70 titulada Battlestar Galactica: Astronave de combate. Creada en 1978 por Glen A. Larson y emitida por ABC en la temporada 1978/1979 en ella se veía los esfuerzos de una flota compuesta por humanos por encontrar un nuevo hogar, el cual había sido destruido por una raza de robots llamados cylon. Glen A. Larson tenía una idea, una historia inspirada en algunos pasajes más conocidos de la Biblia, concretamente del Génesis: El Arca de Noé. Su alma mormona estaba más que dispuesta a ello. La premisa: la destrucción de la humanidad y los supervivientes son recogidos por el Arca de un Noé moderno (Adama y su astronave Galáctica) que vagaría en el espacio, cual éxodo, para llevar a la humanidad a la Tierra Prometida. Más referencias bíblicas imposible. El proyecto, que bebía mucho de la religión mormona que profesa Larson, fue bautizado, de hecho, como Adam’s Ark (posteriormente Adam derivó en Adama). Y hubiera sido imposible de que llegara a la pequeña pantalla de no ser por el estreno el año anterior de Star Wars, cuyo éxito inmediato que revitalizó el interés por el género. Así, Larson trazó la historia de Las Doce Colonias, un grupo de planetas que giran en torno a una estrella distante. Nos situamos en el día en el que se está celebrando el aniversario del aparente fin de la Guerra de los Mil Yahrens (un yahren es el equivalente a un año, y son 250 días en este sistema) entre humanos y cylons, una raza robótica creada por reptiles ya extintos. Esta todo a punto cuando los Cylons (que originalmente iban a ser los propios reptiles enfundados en armaduras) lanzan un ataque fatídico contra las Colonias, destruyendo gran parte de la humanidad. Adama (Lorne Greene) es el comandante de la astronave Galáctica, una de las pocas naves militares que logra sobrevivir el ataque cylon. Sobre todo gracias a su escuadrón de pilotos de viper con sus pilotos estrella: su hijo capitán Apollo (Richard Hatch), y el teniente Starbuck (Dirk Benedict) Es así como en la “Saga de un Mundo Estelar” – el piloto de tres horas de la serie – se ve la destrucción de la humanidad gracias a la traición de Gaius Baltar (John Colicos) quien proporciona a los cylons la victoria para ser él quien gobierne a los humanos: Sin embargo, como todo colaboracionista seria ejecutado por los cylons en cuanto deje de ser útil. Adama se veía de repente liderando una gran flota en búsqueda de La Tierra, un planeta legendario que se muestra como la tierra prometida en la que la humanidad podrá descansar en paz. El resto de la temporada no presenta grandes cambios, sobre todo el hecho de enfatizar que es una serie para toda la familia como lo quiso su creador. Si bien a medida que se va acercando al final tiene episodios bastante más trascendentales de lo que pudiera parecer, en general es bastante mediocre. Cancelada tras su primera temporada (que terminó con un episodio en el cual nos mostraban como la nave captaba la retransmisión de la imaginaria “llegada” del hombre a la Luna) dejando en este sentido un final abierto para poder ser explorado en la posible segunda temporada, esta nunca llegó a realizarse. En suma, Battlestar Galactica fue uno de los proyectos más frustrantes de Larson. Comenzando por el lado de los costos, que siempre fueron exorbitantes y cuyo presupuesto por capítulo fue uno de los mas altos de la historia en su momento, algo que por cierto nunca pudieron recuperar, razón mas que suficiente para que la serie sólo durase una temporada. Además, las críticas que siempre lo consideraron una flagrante copia de Star Wars – motivo por el que incluso su productora la Universal Pictures fue acusada de robo de ideas por la 20th Century Fox, arguyendo que robaron 34 ideas distintas de Star Wars – terminaron por convertirla en un fiasco mayúsculo, que ni las secuelas y películas posteriores pudieron revertir.

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