FLASH GORDON: El futuro que nunca fue

F. Gordon Basada en un comic de los años 30, llegando a convertirse en el icono más conocido de la ciencia ficción hasta la aparición de Star Wars, fue llevada a la pantalla grande en 1980, pero resulto un completo fracaso. Se sabe que George Lucas persiguió inicialmente este proyecto a comienzos de los setenta, pero la suma que le pidieron los propietarios de los derechos era excesiva para sus iniciales condiciones de producción y ello le decidió a idear su propio universo galáctico sin recurrir a adaptaciones. Quien sí tuvo capital suficiente para adquirir los citados derechos fue el magnate italiano Dino de Laurentiis, que puso al mando del proyecto al rutinario Mike Hodges, un realizador en cuya filmografía despuntaban títulos tan poco memorables como Pulp o Get Carter. Los agentes de De Laurentiis preguntaron a Dan Barry, uno de los más fecundos dibujantes de las tiras de Flash Gordon, quién podría encarnar un Flash ideal. Barry propuso a Robert Redford, pero los productores pensaron que el actor, además de ser muy costoso, estaba demasiado viejo para el papel. Tras una larga búsqueda se eligió a un joven atleta cuyo mayor mérito profesional había sido ocupar la portada de la revista Playgirl. El muchacho en cuestión era Sam J. Jones, de quien Barry dijo que él mismo hubiera interpretado mejor el personaje de Flash. Sin embargo, ni el presupuesto de cuarenta millones de dólares ni el rutilante reparto, ni siquiera el diseño artístico, pretendidamente fiel al cómic de Alex Raymond, lograron salvar al proyecto del desastre. En este Flash Gordon (1980), el héroe es un jugador de fútbol americano que viaja en un avión junto a su inseparable novia Dale Arden (Melody Anderson) cuando una lluvia de meteoritos procedente del planeta Mongo obliga al aparato a aterrizar justo en el momento en que el sabio Hans Zarkov (Topol) se dispone a partir en una astronave con rumbo al planeta agresor. El científico obliga a Dale y Flash a entrar en la nave. Cuando llegan a su destino son apresados por el Emperador Ming (Max Von Sydow). Flash logra escapar gracias a Aura (Ornella Muti), la hija de Ming, y se alía con el príncipe Barin (Timothy Dalton) y con el rey Vultan (Brian Blessed) para combatir la tiranía de Ming. La película levantó serios cuestionamientos entre los seguidores del personaje y, en general, fue duramente vapuleada por la crítica. Si la comparamos con otras producciones de su época, como la saga original de Star Wars (a pesar de haber tenido un mayor presupuesto que aquellas) podemos verla muy envejecida para ser algo del “futuro” ¿no os parece?

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