MESSERSCHMITT ME 262: Nunca hubo otro como el

MESSERSCHMITT ME 262 En esta oportunidad nos ocuparemos de otra invaluable joya de la Luftwaffe que de haber sido producido en la cantidad suficiente para acabar con el enemigo, hubiese cambiado el curso de la II Guerra Mundial Se trata nada menos que del Messerschmitt Me-262, famoso por ser el primer caza a reacción operativo de la historia. El Me 262 empezó a proyectarse el 4 de enero de 1939 por un encargo que el Reichluftfahrministerium (Ministerio de estado para la aviación) hizo a la Messerschmitt AG para fabricar un avión a reacción de prestaciones similares al Heinkel 280 que emplease unas turbinas que BMW iba a desarrollar. Es así como el equipo de ingenieros de la Messerschmitt se puso manos a la obra capitaneado por Waldemar Voigt logrando un diseño calculado para montar unos turborreactores fabricados por BMW. La necesidad de dos motores, se debe a que en la época no existía ninguno que por si solo fuese capaz de proporcionar un empuje que se ajustara a un aparato de las características pedidas por el RLM. Luego de muchas dificultades técnicas, por fin estuvo listo el prototipo que el general Adolf Galland se encargo de probar quedando muy impresionado de las características del avión, por lo que ordenó que se fabricara el en serie cuanto antes, ya que sabía muy bien que un aparato que superaba en 200 Km/h a cualquier otro avión, no tenía rivales en el aire. Sin embargo, Hitler en su obsesión de realizar ofensivas mientras los bombarderos americanos e ingleses castigaban el valle industrial del Ruhr no quería oír hablar de la aviación de caza ya que los consideraba como un instrumento meramente defensivo, y quería un bombardero relámpago capaz de asestar golpes de represalia al enemigo. Pero tras el entusiasmo mostrado por Galland, que veía en el Me 262 el aparato definitivo para detener a los bombarderos enemigos, decidió informar al Mariscal Göring sobre este nuevo súper caza a reacción, quien informó a su vez al Führer de las características del Messerschmitt 262, el cual ordenó que no se hiciera nada con el aparato hasta que el mismo lo viese en vuelo, retrasando más su fabricación en serie. El Me 262 era un caza que podía ser montado por operarios poco experimentados. Estaba diseñado en bloques independientes que se podían montar y desmontar rápidamente facilitando su reparación. Uno de los inconvenientes que presentaba es que su mando de gases debía ser manejado suavemente, y tardaba un tiempo en dar respuesta efectiva a las órdenes de este. Nada que ver con las rápidas aceleraciones de los motores a pistón, incluso si se deceleraba bruscamente, podía incendiarse. Por este motivo los Me 262 eran especialmente vulnerables durante las maniobras de despegue y aterrizaje. Esto hizo que los aeródromos desde donde operaban los Me 262 estuvieran fuertemente protegidos por ametralladoras antiaéreas. Era un avión de alabeo lento debido a su gran envergadura y a la colocación de los motores por debajo de las alas. En manos expertas y a gran velocidad sus enemigos estaban perdidos, ya que las torretas de artillería de los bombarderos no eran capaces de girar con la suficiente velocidad para disparar al Messerschmitt 262 y la escolta volaba 200 Km/h más despacio, por lo que al encontrarse con estos formidables aparatos sabían de antemano cual era su destino. El Me 262 pudo haber cambiado el curso de la guerra, ya que cuando los aliados capturaron las primeras unidades, quedaron aterrados al ver un caza tan moderno contra el cual no había rival posible. Afortunadamente para ellos, se produjeron pocas unidades y al ser finales de 1944, la derrota del III Reich se daba por segura. Pero a pesar de su uso tardío por los alemanes, demostró en los combates que participó ser invencible. “Por mucho, fue el avión más formidable de la Segunda Guerra Mundial” admitieron sus enemigos luego de capturarlos y someterlos a múltiples análisis de evaluación y desempeño demostrando con creces su capacidad. Es así como este y otros aviones alemanes contribuyeron al aceleramiento de los trabajos sobre el caza estadounidense F-86 Sabre y el caza soviético MiG-15, vulgares copias del legendario y mítico ME 262. Solo un puñado de aviones sobrevivió para contar su historia y se exhiben con orgullo en museos militares de Alemania, Gran Bretaña, Australia, Sudáfrica, Estados Unidos y República Checa. Gloria al invencible Messerschmitt 262.

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