EL GLOBO AEROSTATICO: Cuando el hombre empezó a volar

Montgolfier-balloon Una obsesión del ser humano desde el inicio de los tiempos ha sido poder elevarse por los aires y volar como las aves. Sin embargo, tuvo que esperar hasta finales del siglo XVIII para que su sueño se convierta en realidad. Sucede que en noviembre de 1782, mientras descansaban en la sala de su casa, los hermanos franceses Josseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier descubrieron que el fuego de la chimenea era capaz de elevar una bolsa de papel, y así fue como se les ocurrió hacer los primeros globos que pudiesen volar. Volar es un decir, ya que en ese momento, para elevarse sobre el suelo, se había renunciado a la idea de las alas (característica de las aves) y en general a todo lo que tuviera que ver con la aerodinámica. Es así como después de varios intentos con globos pequeños, el 5 de junio de 1783 presentaron su invento ante cientos de personas en el pueblo de Annonay, Francia. Era un globo de tela forrado de papel y lleno con el aire caliente de una fogata, el cual se mantuvo elevado durante 10 minutos, alcanzando una altura de 1,000 metros. Técnicamente esto es considerado más como flotar que volar, pero después de todo el hombre podía elevarse y surcar los cielos. A oídos del rey Luís XVI llegó la fama de los experimentos de los hermanos Montgolfier y su majestad ordenó que se celebrara una función regia en Versalles, para la cual los hermanos construyeron un globo muy decorado y como atracción adicional decidieron averiguar si en las capas superiores del aire podría sobrevivir la vida animal. El 19 de septiembre de 1783, en un cesto cilíndrico suspendido del globo, se elevaron en Versalles, una oveja, un pato y un gallo. El vuelo duró ocho minutos y recorrió 2.400 metros. Al aterrizar, los animales no mostraron efecto nocivo alguno, por lo que los hermanos Montgolfier se dedicaron inmediatamente a construir un globo capaz de transportar a un hombre. En el nuevo modelo se montó un horno para que el vuelo fuera más largo. Poner el globo en condiciones demoró dos meses y se hicieron varios ensayos teniéndolo sujeto a tierra por una soga. Finalmente, todo estaba listo, al fin el hombre se desprendería por vez primera del suelo Fue así como, el 21 de noviembre de 1783, Rozier y otro voluntario, el marqués d’Arlandes, subieron a borde de la “cazuela” circular adornada con colgaduras en la base del globo. Se soltaron las amarras y el enorme globo comenzó a elevarse. Veinticinco minutos después aterrizaban sanos y salvos a nueve kilómetros de ahí. Por primera vez, el hombre había logrado volar. Con el paso del tiempo se le dio diversos usos, sin embargo con la llegada del avión quedaron relegados a un segundo plano y hoy sirven generalmente para el turismo (sobrevolando las reservas de animales salvajes) y el deporte de aventura (como las competencias de globos aerostáticos). Asimismo, hay otro tipo de globos, que no son tripulados, que sirven para medir varios fenómenos físicos y todo tipo de investigaciones meteorológicas. Cada día, en todo el mundo, los globos con radiosonda hacen más de mil sondeos de los vientos, la temperatura, la presión y la humedad de las capas altas de la atmósfera.. Venga ya ¿quien se podría imaginar que este invento – que nació de una manera fortuita – aun tendría mucho que ofrecer?

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