ROLLS ROYCE: Una marca exclusiva en cada detalle

Rolls Royce Leyendo The Daily Mail me entero de la subasta realizada hace unos días en Las Vegas (EE.UU.) de un Rolls Royce 1925 Torpedo Tourer apodado el Tiger Car, perteneciente a un maharajá indio. Es por ello que en esta oportunidad he decidido referirme a la historia de una marca exclusiva que supo adaptarse a los nuevos tiempos para no desaparecer. Charles Stewart Rolls era un importante empresario automotriz de comienzos de siglo, encargado de importar hacia Inglaterra autos de lujo franceses como Clémens, Panhard, Mors y Minerva. En 1902, tiene conocimiento de un pequeño fabricante de automóviles de lujo que se había ganado fama por sus modelos muy bien construidos dejando siempre a sus clientes satisfechos. Se llamaba Frederick Henry Royce. Rolls toma contacto con Royce y éste último le entrega unos cuantos modelos para su análisis. Satisfecho Rolls, dejó de lado su importadora y se une a Royce para formar una empresa de autos de lujo. En 1904, con el slogan de “el mejor coche del mundo” se crea la Rolls-Royce Co. en Manchester, cuyo símbolo era una “dama volando” sobre el capó, que representaba el éxtasis. Royce emplearía toda su experiencia mecánica en construir los autos y Rolls toda su logística y contactos para venderlos. El primer modelo, el 30 CV, fue todo un éxito. La nueva marca ya traspasaba las fronteras haciendo honor a su adjetivo, y los sólo la clase más acomodada podía adquirir estos lujosos pero carísimos autos. Con el “Silver Ghost”, la marca llegó hasta los países árabes. En 1908, fundaron una nueva fábrica en Derby. Pero Charles Rolls no pudo seguir con la empresa al morir trágicamente dos años después. En 1931, buscando la expansión, se compra la Bentley Motors, empresa que hoy es considerada la prima hermana de Rolls-Royce; y para 1939, se adquirió la carrocería Mulliner Park Ward Limited. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchas fábricas inglesas fueron conminadas a construir material bélico. Rolls-Royce se encargó de la construcción de motores para aviones. La calidad de esta maquinaria fue tan buena como sus autos, y el éxito es tal que hasta ahora se construyen motores de avión. Incluso más de un osado intentó romper la barrera del sonido con motores y turbinas de avión de la marca de Manchester. En los años cincuenta, los Rolls-Royce sólo podían ser comprados por los más altos representantes políticos de los países más poderosos sólo por cuestiones de imagen. Y según los entendidos, “el mejor coche del mundo” alcanzó su máxima expresión con el inigualable Silver Cloud. Pero la crisis del petróleo afectó mucho a la fábrica años después, teniendo que “extender” su mercado al aceptar como compradores a los simples mortales pero con un buen fajo de dinero en manos. En 1971, se forma una nueva compañía: Rolls-Royce Motor Cars Ltd. Esto significó la desvinculación con la división de motores para aeronaves. Luego empezaría la crisis económica que casi lo llevó a la quiebra. A pesar de que la clase y el lujo característicos de la marca no se perdieron, era obvio que ya no podía mantenerse por sí solo. De tener fábricas tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, Rolls-Royce terminó atrincherándose en su fábrica en Crewe. El grupo Vickers, el dueño de la marca a principios de los noventa, no pudo levantar la crisis financiera que estaba por consumir la marca. Así, en los noventa las ventas cayeron en más del 50% y ya muchos pensaban en su inminente bancarrota. La mecánica no había variado mucho en los últimos 40 años y por más lujosos que fueren no podía competir contra los superlujosos modernos. A Vickers no le quedó otra que vender a la marca para no perderla para siempre. Así, los imperios automotrices Volkswagen y BMW fueron los interesados. Luego de varias controversias, Rolls-Royce Bentley Motorcars pasó a manos de Volkswagen en 1998; pero con una cláusula muy beneficiosa para BMW que le daba el derecho de reclamar la firma Rolls-Royce para el 2003. De esta manera, con Volkswagen para Bentley y Rolls-Royce para BMW, ambas empresas serán separadas luego de 72 años. Aparte, la fábrica de Crewe quedará solo para la construcción de Bentleys, mientras que para la empresa de “los mejores autos del mundo” le espera una moderna planta en Goodwood, al sureste de Inglaterra. Es así como Rolls-Royce pudo salvarse y volver a su época de máximo resplandor como constructor de autos superexclusivos dignos de los personajes más poderosos del mundo.

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