DIABLO: El mito que nació en un ordenador

diablo Venga ya, debo confesaros que soy adicto a los videojuegos y la otra noche estuve jugando hasta muy tarde Diablo III y dada la coincidencia que hace unos días se dio a conocer la noticia de la fusión entre Blizzard y Activisión – dos de las mayores empresas de videojuegos – es por ello que en esta oportunidad quisiera referirme al origen de este mítico juego, para lo cual debemos retrotraernos al pasado ¿vale?: Estamos en 1997 y Blizzard Entertainment lanza un título que ya venía avalado como juego del año por GameSpot. Se titulaba Diablo, simplemente, que fue desarrollado por Erich y Max Schaefer, David Brevik, Eric Sexton y Kenneth Williams , contando con una banda sonora a cargo de Matt Uelmen. Cabe imaginar que a ellos se debe el insospechado éxito de este juego que, por el momento, cuenta con una tercera parte y una ampliación. Si bien es cierto que pocas desarrolladoras son capaces de crear juegos que sienten cátedra, Blizzard es una de las pocas que ha logrado hacerlo en todos y cada uno de los títulos que ha lanzado. Diablo no fue una excepción, y tras su puesta a la venta en el ya lejano 1996, han sido decenas los juegos que han tratado de igualar su éxito sin alcanzar el nivel de sorpresa que supuso este título de acción y rol. ¿Qué lo hace tan especial? La trayectoria de Blizzard como desarrolladora de videojuegos ha estado plagada de éxitos prácticamente desde sus orígenes en 1991, con el lanzamiento de títulos como The Lost Vikings o Rock N’Roll Racing. Sin embargo, fue en 1994 cuando iniciaron la que a día de hoy continúa siendo una de las trayectorias más envidiables de la industria; un período de gracia en el que prácticamente todo lo que han tocado se ha convertido en oro. Primero con el mítico juego de estrategia WarCraft, pero sobre todo con el clásico juego de acción y rol Diablo, que sentó las bases que crearon un estilo de juego del que siguen bebiendo decenas de lanzamientos actuales; aunque muy pocos, salvo sus secuelas, Diablo II y Diablo III, han sido capaces de equiparse al éxito e impacto de este gran clásico de Blizzard. Explicar por qué Diablo fue, y sigue siendo, un título tan especial es tan sencillo como preguntarse: ¿cuántas horas de juego le dedicaste en su día? Y aunque entendemos que cada usuario es un mundo, estamos seguros de que la mayoría puede haber pasado holgadamente de las cien horas combatiendo contra las huestes del Señor del Terror. Y es que esa apuesta tan directa por la acción desenfrenada, sin perder en ningún momento la variedad de opciones originadas por las distintas habilidades de combate de cada héroe, fomentaron un estilo de juego que a día de hoy continúa resultando fresco; y eso, a pesar de los años transcurridos es todo un logro. Aunque ciertamente el juego no es tan vistoso como su ultima secuela, al día de hoy Diablo se conserva lo suficientemente bien como para hacernos disfrutar de principio a fin con la primera gran guerra contra el Demonio y sus huestes del infierno.

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