‘RIN TIN TIN’: Ladrido aventurero

Rin_Tin_TinEntre todos los perros valientes destacará por siempre Rin Tin Tin, uno de esos animales de la pequeña pantalla que han marcado la infancia de generaciones. Convertido en una gran estrella de Hollywood, tiene una larguísima historia detrás que se remonta a la I Guerra Mundial y que no ha sido uno sino una serie de perros, aunque debajo de esa especie de franquicia el personaje original, ha pervivido de alguna manera como un ideal manteniendo sus rasgos de inteligencia, coraje y lealtad caninos. El primer Rin Tin Tin vivió y triunfó mucho antes de que naciera la televisión. Lo encontró recién nacido en un campo de batalla de Francia en 1918 el hombre que fue decisivo en la creación del mito, Lee Duncan, soldado estadounidense que ya adoraba los perros. El cachorro estaba en una perrera militar abandonada por el ejército alemán —pionero en el uso bélico de los perros— y abarrotada de pastores alemanes muertos por los bombardeos. Duncan halló entre los cadáveres a una perra aún viva que acababa de parir y se quedó con dos crías, un macho y una hembra, a los que llamó Rin Tin Tin y Nanette. Duncan pudo llevarse sus perros a EE UU al acabar la guerra, con la idea de dedicarse a la cría de pastores alemanes. Siempre creyó que Rin Tin Tin era un animal extraordinario destinado a la grandeza. Con ese convencimiento lo instruyó y llamó a todas las puertas hasta introducirlo en 1921 en el incipiente negocio cinematográfico en Hollywood. En el cine mudo los animales triunfaban y Rin Tin Tin se abrió camino. Su primer papel fue de perro de trineo de la Policía Montada del Canadá y su nombre aparecía erróneamente como Rin Tan. En su segunda película (de las 23 mudas y 7 habladas —en su caso ladradas— que rodó) ya constaba como personaje en el reparto: “Rin Tin Tin, interpretado por él mismo”. El éxito y la celebridad llegaron con el fichaje por la Warner Bros y Where the North begins, un guión de su propio amo que incluía saltos nunca vistos y la lucha con lobos, logrando una popularidad increíble. De esta manera se convirtió en el paradigma del perro heroico. Encarnaba algo del espíritu esencial americano y, además, era un inmigrante. Duncan y él hacían giras por EE UU y todo el mundo quería estrechar la pata de la estrella canina. Lo curioso es que este Rin Tin Tin no es el que muchos tenemos en la memoria. El primer Rin Tin Tin murió en 1932 y todo el país le lloró. Las radios interrumpieron su programación para dar la noticia y los periódicos publicaron su obituario.Sus sucesores no pudieron seguir sus pasos, mas aun con el estallido de la II Guerra Mundial cuando fue visto como “un espía nazi” a pesar de desempeñar un papel propagandístico enrolándose en el ejército estadounidense, tratando de hacer olvidar sus raíces y que al Fuhrer alemán Adolf Hitler le encantaban los pastores alemanes. Tras la guerra llegaron horas bajas para Rin Tin Tin, enfrentado a un mundo nuevo. Pero entonces, en 1954, lo resucitó la televisión, de la mano del productor Bert Leonard. Las aventuras de Rin Tin Tin, con el niño huérfano tras un ataque indio y su perro adoptados por la caballería, tuvieron un éxito inmediato. Sin embargo, tras unos años espectaculares llegó el inevitable declive de la serie. El último episodio, el 164º, se emitió en Estados Unidos en 1959, aunque hubo reposiciones en los años setenta con la serie coloreada. Orlean relata con melancolía el final del fenómeno con las peleas por la herencia genética y los derechos de imagen del perro y los intentos por reactivar su popularidad. Duncan sostenía que siempre habrá un Rin Tin Tin. Seguramente ese can inmortal no es Rin Tin Tin XI, el oficial en la actualidad, sino el que vive en todo pastor alemán y en todo perro que se precie, y sobre todo el que sigue ladrando, fiel y valiente, en nuestros corazones.

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