KODAK: La caída del gigante de la fotografía

Sus cámaras y películas han captado el nacimiento de tres siglos, los rincones de conflictos armados y el vertiginoso avance de la tecnología que ahora podría firmar su epitafio. Kodak, un ícono de la fotografía de 131 años, está al borde la quiebra. En efecto, la dramática situación de la empresa que sentó las bases de la fotografía con la invención del carrete en 1888, se acentuó después de que The Wall Street Journal publicara un informe que señala que Kodak se está preparando para acogerse al Capítulo 11 del Código de Bancarrota de EE.UU. Y es que después del liderar el mercado durante un siglo, la empresa comenzó a ser rebasada por firmas nuevas que se adaptaron más rápidamente a la fotografía digital. A pesar de que Kodak transformó sus productos y abrió nuevos mercados, la alarma saltó el año pasado cuando sus directivos anunciaron que necesitaban recaudar US$500 millones para seguir operando en el 2012. Haciendo un poco de historia, después de que George Eastman inventara la palabra Kodak – una adaptación del sonido que producía su primera cámara – la empresa comenzó a crecer rápidamente al punto de ser conocida como el gigante amarillo. Su evolución iba al ritmo del siglo XX: en 1900 presentando su primera cámara hecha de metal, la Folding Pocket – que ilustra nuestra nota – al precio de US$1; en 1957 la Brownie Star, una minicámara pionera de las digitales de la actualidad y la emblemática Instamatic de la que se vendieron más de 50 millones de unidades. Luego llegó la fotografía digital. La empresa se iba transformando pero la competencia era cada vez más feroz. En el 2005 Kodak anunció que dejaba de fabricar película en blanco y negro y en 2009 hizo lo propio con su película en color más famosa, la Kodachrome, tras 74 años de producción. .La situación se agravó el año pasado y es que en el tercer trimestre del 2011 la compañía reportó una pérdida de US$222 millones, su novena caída trimestral en los últimos tres años. La crisis económica de la empresa es tan evidente que la organización de los premios Oscar que, durante la última década se han entregado en el Teatro Kodak de Los Ángeles, estudia abandonar el recinto en 2013 por los problemas de la empresa. Y es que Kodak acordó pagar US$75 millones durante 20 años para tener su nombre en el teatro y recuperar el esplendor de su imagen. Sin embargo, su situación se recrudece y se venderán los derechos a otra empresa. Una muestra más de que el final está cerca y solo es cuestión de tiempo antes de que Kodak pase a formar parte de un pasado que no volverá.

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