LA SILLA ELECTRICA: Un siniestro aparato creado especialmente para matar

Venga, una noticia dada a conocer hace un par de días sobre el infame negocio que represento la silla eléctrica en los Estados Unidos, me anima a escribir esta vez sobre uno de los mas tenebrosos artefactos que la tecnología ha puesto a punto especialmente para matar gente y en la cual de seguro nadie quisiera sentarse en ella ni por un momento. .A pesar de lo atroz de su concepción, desde hace mas de 120 años fue empleado sin pausa en el autodenominado “país de las libertades“ para freír -literalmente- a seres humanos, condenados por sus crímenes a la Pena Capital. Inventada por Harold P. Brown, un empleado de Thomas Edison (quien colaboró activamente en su desarrollo), fue “estrenada” en 1890 por William Kemmler, y desde entonces cumplió “satisfactoriamente” con su siniestra tarea, ya que el mismo momento de su creación la silla eléctrica se convirtió en una máquina de matar. Sus inventores creían que con ella se podía enviar a los condenados al otro mundo, “rápidamente y sin dolor”, algo completamente alejado de la realidad., ya que en realidad estos eran sometidos a crueles torturas. Este monstruoso artefacto utilizaba la corriente alterna que se hacía circular a través del cuerpo de los condenados. Un par de electrodos, ubicados en la cabeza y una de las extremidades de la víctima aseguraban que el flujo eléctrico circulase sin problemas y causase aparentemente una muerte “rápida, limpia y sin dolor” (?) El condenado se ataba a una silla hecha de material aislante, y se le colocaba un electrodo en la cabeza y otro en una de sus piernas. Cuando todo está dispuesto, se aplicaban dos choques eléctricos a lo largo de “varios minutos”, ya que el tiempo exacto de la ejecución varíaba de una persona a otra. Sin embargo, las víctimas – como ocurría con frecuencia – no morían instantáneamente y eran sometidas a múltiples choques eléctricos, a lo que se agregaban tanto el insoportable olor a carne quemada y el humo que emanaba de la cabeza del electrocutado, el cual se sacudía violentamente de un lado a otro atado a la silla, originando un horrendo espectáculo. Es por ello que se levantaron voces para poner fin a esta práctica aberrante debido a que muchas personas lo veían – y con razón – como un castigo cruel e innecesario. Afortunadamente la silla eléctrica ha caído en desuso en ese país y paulatinamente ha ido cediendo su lugar a la inyección letal. Si bien algunos estados aún utilizan la silla eléctrica como una opción de ejecución, desde el año 2007 cuando se utilizo por última vez en Tennesse no ha vuelto a aplicarse. Esperemos que nunca más. Su destino final esta en algún museo de los horrores, si antes alguien de sano juicio los manda destruir completamente. No los queremos ni en nuestro rincón de las telarañas.

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