Un tributo a Kurt Cobain a 17 años de su muerte

Pocos artistas pueden entregar un producto que destile tanta furia como belleza, y Kurt Cobain fue uno de ellos. La llegada de un personaje así a inicios de los noventa inició el breve pero energético reinado del grunge, dominio que solo pudo terminar por una razón, el suicidio de Kurt mismo, acabando de esa manera con la atormentada vida que llevaba desde pequeño. Nacido en Washington, sus días de felicidad llegaron a su fin cuando tenía 8 años debido al divorcio de sus padres. “Recuerdo sentirme avergonzado por alguna razón. Estaba avergonzado de mis padres. No podía mirar a la cara a mis amigos en la escuela nunca más porque estaba desesperado por tener una vida clásica, una familia típica. Madre, padre. Quería esa seguridad, así que tuve cierto resentimiento hacia mis padres por algunos años por eso”, declaró Kurt en 1993.Luego de varias peripecias, el primer grupo que formó fue “Materia fecal”, con el que solo grabó un demo. Nirvana llegó a la gloria con el disco “Nevermind” en 1991. Y e que a pesar de ser uno de los músicos más exitosos de su tiempo, Kurt Cobain no demostraba ser feliz, una esposa y una hija bebé no parecían cambiar su rumbo autodestructivo. “Es mejor quemarse que desvanecerse”, decía la nota que dejó en su hogar en Seattle, Washington, antes de quitarse la vida de un disparo. Ya el 8 de abril, un electricista encontró el cadáver de la estrella de rock, habían pasado tres días de su deceso. Luego de su muerte, siguió una vigilia y funeral que atrajo más de 7 mil de sus seguidores. Su esposa, Courtney Love, leyó parte de su nota suicida a los asistentes. Cobain fue cremado y sus cenizas esparcidas en el río Wishaw de Washington. Pasaron 17 años de aquel trágico día y su música no pierde influencia sobre la “Generación X” ni sobre las que prosiguieron, más allá de la vida y la muerte, Kurt Cobain alcanzó la inmortalidad.

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