Godzilla y la cultura de la Catástrofe

A raíz de los trágicos sucesos acaecidos en el Japón el pasado viernes, es bueno recordar que los japoneses son proclives a las catástrofes producidas por la naturaleza, así como fueron los únicos que sufrieron en carne propia los estragos de las bombas atómicas lanzadas por los estadounidenses en 1945. Es por ello que en su cultura popular siempre estaba presente la visión apocalíptica de ciudades devastadas por terribles monstruos que destruyen todo a su paso. Nunca se hablaba en ellas del número de víctimas colaterales, pero por la magnitud de la refriega, debían de contarse por miles. Hasta existía la teoría de que era una estratagema para habituar nuestros ojos a una posible contienda nuclear e insensibilizarnos frente a las masacres que, tarde o temprano, llegarían. Lo cierto es que una de las más terribles amenazas creadas por la imaginación japonesa se llamó Godzilla. Este era descrito como un enorme dinosaurio mutante – producto de una reacción nuclear – quien genera y salva del caos a Tokio y el mundo; por lo que es muchas veces considerado como un antihéroe. A pesar de que su popularidad ha ido decreciendo a medida que avanzan los años, es uno de los monstruos más conocidos en todo el mundo. Hasta la fecha, Godzilla continúa siendo uno de los íconos más representativos del cine japonés. Curiosamente, en muchas de sus aventuras el monstruo es el héroe de la película, al defender a Japón de los enemigos que lo quieren destruir. Esta terrible criatura apareció por primera vez en 1954 y hasta 28 cintas se han rodado a partir de entonces con el lagarto gigante de protagonista para convertirse en un inusual símbolo de la cultura nipona. En ellas nuevamente estaba presente el miedo nuclear: se suponía que el engendro era producto de pruebas atómicas (Esta circunstancia estuvo en el subconsciente japonés en los años de la posguerra, más que el miedo a los terremotos o catástrofes similares que también han padecido de forma reiterada) Eso explica su enorme tamaño y poderes inusuales que hacia gala en cada una de sus películas. En 1998 se produjo una versión americana, repudiada por fans acérrimos por desvirtuar totalmente al personaje, ya que no posee la esencia que hiciera famosa a la serie y porque la disparatada trama se centra en los individuos más que en el monstruo. Con el transcurrir de los años aparecieron nuevos villanos, siempre dispuestos a cometer terribles atrocidades sobre una indefensa población local en su afán de destruir el planeta, De ahí tenemos presente un buen número de videojuegos, cómics, series de televisión y películas de nuestros días que tratan el mismo tema. Y es que siempre se ha hablado de la polémica violencia en las producciones japonesas. Sin embargo, el hecho de enfrentarse a una desgracia real como la que acaba de ocurrir puede dejar a los habitantes de Japón saturados de escenas devastadoras.Vaya uno a saberlo.

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