SINGER : Una Máquina para toda la vida

Visitar la casa de la abuela siempre le depara sorpresas a quien como yo, es muy curioso ya que presta mucha atención a lo que pueda encontrar allí. Resulta que ella siempre guardaba en el desván todo lo que ya no necesitaba y es precisamente el lugar donde hice este descubrimiento: se trata de una antigua máquina de coser Singer de inicios del siglo pasado- vaya ni los dinosaurios duran tanto- que a pesar del tiempo transcurrido se encuentra en buen estado de conservación, tanto así que aún funciona, increíble ¿no os parece? Demás esta decir que cambio de dueño inmediatamente y me lo lleve – pero no a casa por el momento – sino a un especialista para que vea si puede restaurarla y dejarla como nueva. Si bien dije que tiene buena apariencia, es necesario darle mantenimiento debido a todos estos años – décadas diría yo -que estuvo en un rincón, olvidado por todos.El muy listillo al verlo, ofreció comprármelo a buen precio, pero de eso nada monada, ahora es mío y de frente a mi colección.Averiguando un poco su historia llegue a enterarme que las máquinas de coser Singer son una de las primeras máquinas de coser de la historia. Se trata de una pieza de las que funcionan a manubrio y no a pedal, y que conserva las piezas de acero labrado y los dibujos esmaltados tan característicos de la marca. Fabricada por Isaac Merrit Singer en 1850, se convirtió rápidamente en el símbolo de la naciente Revolución Industrial. Como una curiosidad es bueno apuntar que entre 1914 y 1918, esa fábrica produjo en su factoría de Kilbowie (Escocia) tanto máquinas de coser como municiones para las tropas británicas que combatían en la Primera Guerra Mundial. Actualmente su nombre es sinónimo de calidad y durabilidad .Por lo visto esta pequeña máquina tiene su historia y ahora me pertenece, ya te digo.

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